Los diputados de la mayoría presidencial y del centro votaron a favor de este texto durante su votación definitiva en la Asamblea Nacional, la Cámara Baja del Parlamento, mientras que la derecha y la izquierda se abstuvieron, criticando una “operación de comunicación” que “no va a cambiar nada”.

Este proyecto prohíbe el uso de todo aparato conectado (móviles, tabletas, relojes) en las escuelas y centros de educación secundaria que por lo general tienen alumnos de hasta 15 años.

Prueba: Una investigación en Londres dijo que los estudiantes rindieron mucho mejor.

Sin embargo, la medida exime los usos de la tecnología que tengan un sentido pedagógico, las actividades extracurriculares y a los alumnos con capacidades especiales. Además, las escuelas podrán establecer excepciones en sus reglamentos internos. En lo que concierne a los cursos superiores (entre 15 y 18 años), cada instituto podrá decidir si adopta o no la medida, y si lo hace de forma parcial o total. La ley de Francia prohíbe desde 2010 los teléfonos celulares “durante cualquier actividad de enseñanza y en los lugares previstos por un reglamento interior”.

El ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, que estimaba que esto no se cumplía plenamente, aplaudió esta nueva ley “de entrada al siglo XXI” y que “envía un mensaje a la sociedad francesa”, pero también al extranjero, donde “otros países han mostrado su interés”. En el capítulo dedicado a la Educación del programa electoral de Macron, elegido presidente en mayo de 2017, figuraba la prohibición de los celulares en las escuelas de primaria y secundaria. Casi 9 de cada 10 adolescentes franceses, de entre 12 y 17 años, tienen un smartphone. El objetivo de la prohibición, argumentaron sus impulsores, es resguardar a los chicos de hábitos adictivos y proteger a la institución educativa.

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