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La Mañana

Maldito gen tramposo

Cuando la trampa la sentimos como algo justo porque los ladrones de guante blanco nunca pagan.

En perfilación criminal, que analiza a los delincuentes de acuerdo con sus distintas características y modo de actuar, se suele hablar del gen del mal en referencia a las distintas patologías severas que padecen algunas personas, como por ejemplo los psicópatas, que pueden ocasionar mucho daño porque ellos no tienen culpa ni remordimiento y hasta carecen de miedo, lo que los lleva a ser más peligrosos aún.

Por su parte, cuando uno observa al argentino, descubre la existencia del gen del tramposo, que es aquel que engaña e incumple las reglas con tal de sacar una ventaja, por más mínima que sea.

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Esto es más complejo que la teoría del huevo y la gallina, porque no se sabe si de tanto ser engañados los argentinos nos volvimos así o si fue el instinto de supervivencia lo que nos desarrolló dicho gen.

Partamos de una convención, no existe el gen del tramposo, pero sabemos que la realidad es así.

Todos disfrutamos de los goles de Maradona a los ingleses en México 1986. El primero con la mano y el segundo gambeteando hasta al arquero. Aquí se resume el sello nacional, la habilidad y la picardía. No podemos negar que hubo trampa, pero consideramos que fue justa porque nos robaron las Malvinas.

Lo cierto es que esa picardía, llevada a otros planos, es corrupción. Esto se da dentro de un concierto de leyes muy flexibles donde no son muchos los que pagan. Pero los que están abajo de ese escenario miran y aprenden. Es un lástima que nuestras leyes y códigos no estén hechos para este país sino para una cultura como la nórdica. Tal vez se podría ajustar con un sencillo giro de rosca, mostrando que ningún funcionario que incumpla la ley la va a sacar barata.

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