Una joven embarazada de ocho meses fue brutalmente asesinada en su casa de Brasil, después de que la homicida le arrancó al bebé del útero. El pequeño murió a los pocos minutos por la imprudencia de la criminal, de 20 años, quien quedó detenida.
El abominable hecho ocurrió el miércoles pasado, en el barrio Nueva Holanda, del estado carioca de Macaé. La Policía Militar se acercó a una vivienda y luego de derribar la puerta de un baño donde salía sangre, encontró el cuerpo sin vida de Pamella Ferreira Andrade Martins, de 21 años. La escena fue espantosa: la muchacha yacía en el suelo, con el estómago desgarrado y su bebé por nacer desaparecido.
Horas después, la asesina fue arrestada cuando asistió a un hospital con el niño muerto. La mujer, identificada como Priscilla Torquato da Silva, le dijo a los médicos que ella misma había dado a luz a la criatura y que se había caído por las escaleras con él. Rápidamente, las pruebas demostraron que la adulta no estuvo embarazada y se encontró un cuchillo en su bolso. El jueves por la tarde, la delincuente fue trasladada a la Cárcel de Mujeres Nilza da Silva Santos.
“Estoy segura de que hubo alguien acompañó a la asesina. Fueron juntas a la casa de mi hermana y allí hicieron esta cobardía. Hay un mensaje que recibimos y que dice esto”. Nathália Ferreira. Hermana de la víctima.
El niño, registrado como Icaro Andrade Martins Manhães por sus familiares, estuvo vivo unos segundos y terminó falleciendo por “broncoaspiración de líquido amniótico”, de acuerdo a la autopsia. En tanto, la madre, que también tenía a un chico de tres años, murió de una “hemorragia torácica por perforación cardíaca por infarto”. Ambos fueron enterrados este viernes por la mañana, en el municipio de Carapebus, en el norte de Río de Janeiro.
El fiscal Márcio Caldas Dias Mello, quien investiga el caso, cree que “una segunda persona participó de este crimen”. De hecho, la Policía analiza un audio que comenzó a circular en las últimas horas, en el que se dice que Priscilla fue a la casa de la víctima acompañada de un amigo. “Estoy segura de que hubo alguien más. Fueron juntas a la casa de mi hermana y allí hicieron esta cobardía. Hay un mensaje que recibimos y que dice esto. Queremos justicia”, sostuvo Nathália, hermana de Pâmella, y contó que la víctima y su homicida se habían conocido por internet.
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