Mejores amigos, pero sin abrazos
Cerca del 82% de los casos analizados dan positivo en estrés, lo que confirma lo temido: los canes odian los abrazos. Sólo un 7,6% de los perros parecía a gusto durante la foto y un 10,8% fueron neutrales durante el momento.
El autor del estudio señala que los perros son animales cursoriales, lo que significa que su esquema corporal está determinado para correr. "Los perros están diseñados para el funcionamiento rápido. Ante una situación de estrés, este animal no utiliza en primera instancia los dientes, sino que intenta huir", explicó Coren .
Según la teoría de los conductistas señalada por el investigador, privar a un perro del movimiento inmovilizándolo -en este caso con un abrazo- puede hacer que su nivel de estrés aumente y que por este estímulo el animal pueda llegar a morder si su carácter presenta rasgos nerviosos o si está pasando por una mala etapa.
Los perros no entienden el abrazo como muestra de afecto. Al estar sujetos, lo entienden como una muestra de sometimiento y también de obligación, por lo que lo asocian con una emoción negativa.
Mimos positivos
Por Sergio Gómez
Muchas veces cometemos el error de sobreproteger a los animales. Es verdad que a ellos no les gustan mucho los abrazos cargosos de los humanos, pero sí los mimitos alentadores para provocar una buena acción o estímulos que despierten su instinto animal.
Las motivaciones en el cuello son relajantes y en la parte posterior son estimulantes (el animal se excita más, se activa). La sobreprotección de una mascota puede llevar a un problema de hiperapego en el que el animal no se puede desprender del dueño, lo sigue a todos lados, hasta en el baño. Al principio los dueños lo toman bien ("mirá cómo mi perro me sigue"), hasta que se pone muy cargoso y le echan la culpa porque no los deja hacer nada. Ahí el perro comienza a sufrir una enfermedad conocida como ansiedad por separación, que se caracteriza por miedo a que lo abandonen. Por lo tanto, considero que cuando traigas un cachorro a casa, es bueno consultar con tu veterinario para que te aconseje y evitar así estos problemas. Un consejito práctico: dejá que tu mascota tenga su propio lugar y su tiempo para que no se olvide de que es un animal, no lo humanices.


