Millones de euros que nadie reclama por error o fatal descuido

Premios. Se reiteran cada año y Repasamos algunos casos.

Neuquén. Fue el último gran caso. Pero pasa cada vez más seguido, sobre todo en Europa. El 23 de febrero un apostador se gastó 25 euros en rellenar el especial del juego Lluvia de Millones, una variante del Euromillones que se juega en todos los países europeos dos veces al año, y en la que no participan los números al azar elegidos por el jugador, sino la combinación de dígitos que marcan el código de barras de la apuesta. Aquel día la modalidad creó en España siete nuevos euromillonarios. Pero uno de ellos, el afortunado apostador de la localidad de Miranda de Ebro (Burgos) ya no cobrará su premio, porque se agotó el plazo de tres meses y un día para hacerlo efectivo. “Los premios caducan a los tres meses, contados a partir del día siguiente a la celebración del sorteo”, insisten desde la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE). De no creer.

El bar Jema, donde se jugó la combinación ganadora, mantuvo el típico cartel de “Premio millonario.... vendido aquí”. Pero en Miranda casi habían olvidado este golpe de la fortuna. Hasta que, hace unos días, llamaron desde SELAE al despacho de apuestas del bar Jema para recordar que el millón de euros seguía sin propietario. Usuarios y lugareños especulan con que su hoy ya “infortunado suertudo” miró la combinación de los números y, al no lograr premio, tiró el resguardo sin revisar el código, consignó el sitio Provincia Es y difundió el portal El Diario del Juego.

Quien sí decidió mantener la prueba de su suerte fue el dueño de un décimo del 53.404 del sorteo del Gordo de Navidad de 2011. La Lotería Manises (Valencia) repartió 200 millones entre los clientes que adquirieron el número. Pero no todos lo celebraron con champagne. “Hubo uno que encontró el décimo seis o siete meses después; demasiado tarde para cobrarlo”, recuerda el dueño del despacho, Rafael Sanchís. Resultado: 125.000 euros para las arcas públicas.

Dentro de poco más de un mes se cumplirán seis años y nadie cobró todavía una jugada de 4.722.337 euros de la Primitiva (juego famoso en el Viejo Continente). El boleto apareció tres días después supuestamente en el mostrador de otra administración de Lotería distinta. Su dueño devolvió el boleto, cuya desaparición fue publicada catorce meses después en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP). A la caza de esos 4,7 millones de euros se presentaron más de 200 personas. Pero sólo una había presentado el reclamo antes de que todo el mundo se enterara de que se buscaba a su dueño. Era un hombre de 75 años ya fallecido, aunque su familia sigue litigando por hacerse con el premio que consideran suyo.

Habría que viajar en el tiempo hasta el 14 de septiembre de 1995 para encontrar otro gran millonario fallido. Un boleto de la Primitiva en Piedrahíta (Ávila) dejó sin cobrar 1,75 millones de euros. Pero son mucho más habituales los pequeños premios que se quedan por el camino. SELAE también lleva las cuentas de eso. Desde ese 2012 del billete de La Coruña, apostadores afortunados dejaron de cobrar al menos 119 millones de euros. “Rondará los 50 millones” por año, calculan en el portal de venta digital Ventura24. Según las estadísticas que manejan en esta web, hay entre un 30 y un 70% de premios pequeños o medianos que no se cobran. A ellos se añaden todos los décimos que no tienen comprador y resultan agraciados, y que también ingresa Hacienda. SELAE es muy rentable, ya que dejó de pagar 15.445 millones de euros en premios en los 516 sorteos que ha organizado entre 2012 y 2016.

30% de los premios, al menos, no se reclaman.

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