Milton Aguilar: un hombre-tierra

Su amor por la poesía y el recitado. Hombre de radio y televisión, siempre creyó en un folklore neuquino y patagónico por el que trabajó, soñó y luchó. Su amigo Osvaldo Arabarco le dedicó uno de sus escritos.

Por VICKY CHÁVEZ

Neuquén > Nació en Bajada del Agrio, provincia del Neuquén, el 26 de abril de 1934. Es el tercer hijo varón de Matilde Argentina Bambill Trekaman (Línea sur, provincia de Río Negro) y Napoleón Demetrio Aguilar (Córdoba Capital). De profesión policía, Napoleón fue trasladado por varios pueblos del interior neuquino como Tricao Malal, Chos Malal, Picún Leufú, entre otros, y su familia debió acompañarlo. Su abuela materna era mapuche y esa ascendencia signó toda su vida tanto en su poesía como en su accionar ciudadano. Sus hermanos: El mayor, Guillermo Washington “GWA” (fallecido), Franklin Efrén “El Gordo”, Nelson “El Tete” (fallecido), y Clarinda Margarita, la menor.
Milton inició el curso de sus estudios primarios en la escuela de Las Lajas y los concluyó en la Escuela N° 2 de Neuquén capital. En la misma ciudad egresó como Bachiller del Colegio General San Martín.
Desde pequeño ya se vislumbraba su inclinación poética. Milton siempre se destacaba en los recitados de los actos escolares, tanto por la facilidad de dicción y entonación como por su prodigiosa memoria para la poesía. La prematura muerte de su padre obligó a la familia a agudizar su ingenio para lograr su sustento. De este modo, su madre comenzó a tener pensionistas en la casa a quienes atendía, alimentaba y, eventualmente, “adoptaba” como hijos postizos. La casa siempre estaba llena de gente que entraba y salía.
Tanto él como sus hermanos heredaron de su padre (que era un gran aficionado al deporte) la práctica de la natación. Concurrían a nadar asiduamente a los ríos que tanto amaba, en épocas que aún no era tan común en la ciudad. También ocupó un lugar primordial el boxeo: sobran las anécdotas de los desafíos pugilísticos en patio de doña Matilde (como también fuera de éste).
 
El trabajo en la radio LU5
En 1945 surgió el ofrecimiento para trabajar en la Radio LU5 Radio Splendid de Neuquén, perteneciente a la Red Argentina de Emisoras Splendid. Allí dio sus primeros pasos con la Sra. Nélida Funes de Álvarez, donde recitaba en programas patrióticos. En 1949 fue designado locutor, siendo el más joven de la época. Sus grandes maestros fueron Alfredo Cruz y la Sra. Rita Salto, además de la inolvidable Magda Byrne.
 
Los estudios universitarios.
El teatro
Milton viajó a Rosario, provincia de Santa Fe, para estudiar medicina. Debido a las dificultades económicas que atravesaba, comenzó a trabajar nuevamente en radio. Su vocación lo llevó a reencontrarse también con el teatro: comenzó a frecuentar una compañía de radioteatro y, poco después, se transformó en “el galán del momento”. Realizaban giras por el interior santafesino (antes, cuando estaba en Neuquén, había sido parte de la compañía de radioteatro “Amancay”, con la cual también recorrieron y actuaron en muchos pueblos del interior de la provincia). Finalmente abandonó la universidad y retornó a Neuquén.
 
Su familia 
En su adolescencia, mientras participaba de los torneos de fútbol “Evita”, Milton conoció a quien sería su amigo para siempre y, finalmente, pariente político: Carlos “El Gordo” Villarino (fallecido). En efecto, él fue quien le presentó a su futura esposa, su hermana Ana Matilde “Anamati” Villarino. Se casaron y compartieron muchos años de su vida. Tuvieron cuatro hijos: Rayén Argentina, Laura Suyai, Gabriel Aluminé (fallecido) y Neuquén Lautaro.
En los años '80, Milton se divorció y se unió a Marta Susana Poli, con quien tuvo dos hijos: Emanuel Rayhuan y Yepún Alelcán.
El maestro rural
Durante 1955 y 1956, acompañado de su esposa y primera hija, fue maestro rural en la escuela de Kilca, paraje cercano a Aluminé, trabajo que realizó con auténtica vocación. Anamati siempre recuerda “los grandes fríos que hacían en el lugar y que se tenían que tapar con todo lo que podían, y que en alguna oportunidad lo hicieron hasta  con la bandera. En esa época los caminos se cerraban con las nevadas durante días y, como tampoco eran frecuentes los transportes, la única manera para llegar a Aluminé era haciendo varias leguas a caballo, cosa que él tuvo que hacer en más de una oportunidad”.
Desde muy joven comenzó a escribir siempre en relación a su tierra, herencia de su padre.
 
Su gran pasión: la locución

Al obtener la licencia de Locutor Oficial Nacional, se convirtió en pionero en la provincia del Neuquén. Entre 1962 y 1964 se radicó en Buenos Aires, junto a su esposa e hijas. Allí fue designado locutor estable en Radio Rivadavia, haciendo “bolillos” en radio “El Mundo” y Splendid” y en Canal 11, en la joven televisión argentina, donde daba los avisos en vivo (a la usanza de la época). Es por ese entonces que conoció a numerosas figuras de los medios del momento: Héctor Larrea, Antonio Carrizo, Juan C. Rousselot, Fernando de la Vega, entre muchos otros; todos ellos contribuyeron en acrecentar su desarrollo profesional.
Trabajó en el lanzamiento de la revista “Tanguera”, y paralelamente colaboró con Julio Marbiz en “Folklore”, de la que posteriormente fue corresponsal en su regreso a su adorada Neuquén.
El oficio de locutor estuvo atado a la publicidad. Aguilar abrió una de las primeras agencias de publicidad de Neuquén, conocida como “Aguilar producciones-Radial-Gráfica-Televisiva”.
Hombre polifacético, pero principalmente abocado a la radio y a la televisión, entrañablemente ligado al folklore.
Con su memorable estilo y, como alguien dijera alguna vez, “ese vozarrón cálido, grave e inalterable”, condujo y produjo recordados programas radiales: “Arriando ensueños”, “Reviviendo serenatas”, “Caravana” (en LU19, la Voz del Comahue), “Camino, Canto y Guitarra”, “Mangrullo Neuquino, un mirador para las escuelas de la patria” –con Aníbal Casentini y Miguel Ángel Paileleo, dedicado a las escuelas rurales de la provincia–. Con la “Posta del Resero” (junto a Dante “Corto” Alvarado), un programa radial que perduró por más de 20 años, buscó transmitir mensajes a los cuatro extremos del país revalorizando la lengua mapuche.
A raíz de su labor de difusión cultural, tuvo a su cargo coordinar la confección de la primera lista de nombres de origen mapuche y que fue aceptada por ese entonces en el Registro Civil de la provincia del Neuquén.
Milton también condujo festivales folklóricos en repetidas oportunidades, como el "Festival Folklórico Austral" en Pico Truncado (Santa Cruz), el del Lúpulo en el Bolsón (Río Negro), el del Puestero en Junín de los Andes (Neuquén), el Festival del Cultrum, conducido conjuntamente con Aníbal Forcada. También fue designado jurado del festival folklórico de Punta Arenas (Chile) en representación de nuestro país.
 
La política

En la década del ’60, en épocas de la proscripción al peronismo, participó activamente en el conocido operativo de alcance nacional llamado “Retorno del General Perón”. En los tiempos difíciles, junto con su familia dio refugio en su casa a varios compañeros a causa de las persecuciones que estos sufrían. Entre otros, albergaron a Ernesto Jauretche, sobrino del gran Arturo.
En las primeras elecciones tras la dictadura, en octubre de 1983, fue elegido candidato a intendente por el FIP (frente de izquierda popular), movimiento de raigambre peronista, liderado por Abelardo Ramos y en el que militaba su hijo Gabriel.
 
Asociación Amigos delAborigen Neuquino
En 1972, junto a un grupo de amigos e interesados, Milton fundó la “Asociación Amigos del Aborigen Neuquino” (ADAN), con la que lograron que se realice el primer “Futa Traun” (“Gran Encuentro”).
A su vez, la Asociación  intervino en forma activa ante el gobierno provincial; el ministro, Dr. Del Vas, apoyó la iniciativa de mensura de las tierras ocupadas por pobladores aborígenes,
En los años ’60 trabó amistad con Marcelo Berbel, quien musicalizó el poema que había sido escrito años antes en Buenos Aires, debido a la nostalgia que Milton sentía por su tierra lejana. Se trata de su obra más conocida, el “Quimey Neuquén”. En aquel entonces, extrañando al viento patagónico, decía: “esa caricia que a algunos -sobre todo a los foráneos- tanto molesta. Al patagónico, cuando no sopla el viento, algo le falta”.
Otros de sus poemas musicalizados fueron “Luna” y “Michay”, musicalizados por Marcelo y grabados por los Hermanos Berbel; “¡Ay! Pehuén”, en ritmo de loncomeo, interpretado por Marta Pirén; “Qué mas da", “Canta Catan Lil Canta” y "Padre Viento" por los Mellizos Pehuenches.
Más tarde, con “los chicos”, como él llamaba a los hijos de Berbel, trabajaron en varias obras más: Hugo Berbel musicalizó el poema “Humo”, grabado por José Larralde, quien visitara Neuquén en varias oportunidades). Marité Berbel compuso la música de la canción que después tendría letra suya, el “Romance de Mamá Rosario”, dedicada a la madre de Ceferino Namuncurá.
En Neuquén, Milton organizó numerosos espectáculos folklóricos con la presencia de gente que hasta el momento no era muy conocida. Ello se debía a que por su trabajo de locutor recibía y acuñaba una gran colección de discos en formato LP de los artistas que se presentaban. Tal fue el caso de Mercedes Sosa, de quien era un enamorado de su canto, quien todavía no era la famosa “Negra Sosa”.
 
Vida comunitaria
Aguilar participó activamente de la vida de la comunidad de la joven capital neuquina, integrando diversas comisiones vecinales como las del Tiro Federal, Bomberos Voluntarios y Bañeros, entre otras.
En el ámbito literario, participó de la apertura de la SADE filial Neuquén, de la cual supo integrar en alguna ocasión la comisión directiva. En oportunidad de un homenaje que la sociedad le brindara al Dr. Gregorio Alvarez, asistió a Neuquén Jorge Luis Borges, a quien tuvo el honor de conocer e incluso pudo hacerle un reportaje. Es que Milton también era admirador de su obra, y recitaba sus versos como “Milonga a Jacinto Chiclana”, por ejemplo.
 
Canal 7
En 1976, Milton fue obligado a abandonar su trabajo de locutor por diferencias políticas con el interventor de la radio LU5.
Debido a ello, concentró sus esfuerzos en la versión televisiva del programa “La Posta del Resero” transmitido por Canal 7 de Neuquén, único medio regional del momento y de gran audiencia. Ese mismo año fue premiado y reconocido con el máximo galardón nacional a la televisión: el “Martín Fierro”.
Se destacó a nivel nacional el reconocimiento brindado por el entonces ministro de Educación de la Nación, Sr. Jorge Taiana, que escuchó una versión de "Quimey Neuquén" (arreglada para coro por Raúl di Blasio en Zapala), que decretó su incorporación como una de las doce canciones obligatorias para ser interpretada en el nivel de enseñanza medio de todo el país.
En 1992 condujo dos programas especiales de televisión producidos y transmitidos por Canal 7 de Neuquén. Uno dedicado a “La Gesta de Mayo” y otro al “92º Aniversario de la Ciudad de Neuquén”. Allí pudieron verse nuevamente artistas regionales del ámbito del foklore, las danzas y la pintura. Algunos consagrados y otros menos conocidos, dando a conocer la cultura que surgía de los barrios neuquinos.
 
Publicaciones
Sus primeras publicaciones fueron llevadas a cabo en 1978 en Ediciones Tiempo de Hoy, donde participó de una selección nacional con su poema “Vivir”. En el ámbito local, en la publicación de “Poesías y Prosas 1978” de la SADE filial Neuquén, apareció el poema “Rey de Oro”. También figuró en “Expresiones Literarias del Neuquén”, una nueva antología de la SADE provincial realizada en 1980; allí publicó el poema “Ronda Redonda” que escribió en homenaje a la Escuela N° 2 al cumplir sus 75 años.
En 1982 escribió un poema en homenaje a uno de los soldados neuquinos caídos en la Guerra de Malvinas: “A Jorge Néstor Águila”.
A principio de los ‘90 y con el auspicio económico de Antonio Osés, logró publicar su primer libro de Poemas, “Ñuque Mapu Neuquén”.
Durante la década del ‘90 grabó, en formato de casette, junto a  Los Mellizos Pehuenches, el disco “El Cantun Mapu”, con canciones del dúo y recitados suyos.
En 1991, durante la entrega de los premios Pehuén, con la presencia del gobernador Ing. Pedro Salvatori, fue distinguido, junto a Marcelo Berbel, con una copia de la ley consagratoria que declaró a“ Quimey Neuquén” la Canción Oficial del Neuquén.
En 1992, a partir de una iniciativa impulsada por Reinaldo “Naldo” Labrín, por aquel entonces Director de Cultura de la Municipalidad de Neuquén, se editó una obra en formato casette llamada “Los poetas y la ciudad”, que incluye dos poemas de Milton, con recitados propios y musicalizados por Naldo: “Coplitas Paisanas” y “Padre Nuestro” (homenaje a los 90 años de Don Gregorio Álvarez).
Milton nunca había sido muy adepto a las premiaciones y estaba en contra de los homenajes en vida. Sin embargo, en 1997, a raíz de una iniciativa impulsada por la dirección de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Plottier, aceptó un “Homenaje a la Trayectoria”, donde posteriormente también sería reconocido con una calle que hoy lleva su nombre en esa localidad.
 
Sus últimos días
Lamentablemente a partir de la muerte accidental que sufriera su hijo Gabriel en 1995 (el mayor de los varones, a quien le había dedicado poemas y no alcanzó a regalárselos), la terrible enfermedad del Mal de Alzheimer, marcaría su inquieto trajinar. El deterioro progresivo culminó con su brillante memoria, apagándose lentamente como quien ya no quiere quedarse.
El 2 de octubre de 2001 se despidió por última vez de su querida ciudad de Neuquén.
 
Libro póstumo. Homenajes
 
En noviembre de 2003, con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Neuquén, apareció un  libro póstumo llamado “Milton Aguilar, Memorias de un Hombre Tierra”, en el que aparecen poemas, fotos y cartas personales. Este material fue recopilado por sus hijos Yepún y Rayguán.
A raíz de las propuestas surgidas de la “Asociación Amigos de Milton Aguilar”, la que sigue impulsando actividades conmemorativas, la Municipalidad de Neuquén homenajeó al poeta colocando su nombre a una plaza, y en su casa natal de Bajada del Agrio se colocó una  placa recordatoria. Su hija Rayén fue motor de otro homenaje: en la ciudad más antigua de la provincia, Junín de los Andes, fue inmortalizado con una calle. En 2010, entre tantos reconocimientos, en una sesión del Concejo deliberante de Neuquén se lo homenajeó escuchando la lectura de un poema suyo, leído por sus hijos.
Esta es la vida de un gran poeta, recitador, locutor neuquino que supo ponerle versos al amor que sentía por la Tierra Madre. Milton Aguilar es una figura indiscutible de la historia regional y nacional: su recitado era poesía, su amor por la tierra de los mapuches, su desvelo. Hoy lo recordamos a través de los recuerdos de Ana Matilde Villarino, Rayén, Suyai y Neuquén Lautaro Aguilar.

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