Movió cielo y tierra hasta que encontró a su perrita

La historia de una gran defensora de animales y una cachorra abandonada.

NEUQUÉN
Se llama Ruth, cuyo significado es "compañera fiel". Cuando la encontraron era una perrita enferma, con pocas probabilidades de vida debido a una gastritis avanzada, producto de haberse alimentado con lo que encontraba para poder sobrevivir.

Tanta pena daba su aspecto que cuando Ana Clara Peña la encontró, en la intersección de Combate de San Lorenzo y San Martín, decidió llevársela para curarla y darla en adopción. "Estaba muy desnutrida", dijo la mujer, una gran defensora de los derechos de los animales y decidida militante para ayudar a los perros de la calle.

Amor Ana tenía todo listo ayer para salir a empapelar los barrios en busca de datos de Ruth.

De a poco, Ruth se fue recuperando hasta convertirse en una perrita simpática y juguetona, inseparable de su salvadora. Ana le compró un collar y una cadena y le enseñó a caminar acompañada en la calle, algo que Ruth nunca había experimentado. Avanzaba sólo si lo hacía su dueña y la acompañaba en cada paso y cada pausa.

El problema que se presentó es que Ana vivía en un departamento y no tenía mucho espacio, por lo que decidió darla en adopción. Comenzó una campaña a través de Facebook, hasta que finalmente dio con alguien dispuesto a darle un hogar.

No pasó mucho tiempo hasta que Ana se enteró, a través de la mujer que la adoptó, de que Ruth se había escapado y no la había podido encontrar. Aparentemente no se había adaptado a vivir encerrada y ante la primera oportunidad, se fue. La perrita, que había nacido en la calle, volvía a estar en su viejo hogar, desamparada y con todos los peligros al acecho.

Lo primero que hizo fue rastrearla en cercanías del barrio El Progreso. Pero nada. No había rastros de Ruth. Así, comenzó una campaña en las redes sociales para tratar de encontrarla. Difundió las fotos, entrevistó gente, dejó su teléfono como contacto. Recibió muchas pistas que indicaban que la habían visto, pero cada vez que llegaba al lugar indicado, la cachorra no estaba. Tal vez era ella o se trataba de otro animal que era parecido.

Ayer, justo cuando estaba decidida a empapelar la ciudad y a hacer todo lo necesario para volver a tenerla, recibió un llamado más. Alguien le dijo que había encontrado un animal muy parecido a Ruth.

La ansiedad fue tal que no pudo esperar a salir de su trabajo para ir a verla, por lo que le pidió a su novio que concurriera al domicilio de esa persona para ver si efectivamente se trataba de la perrita.

Afortunadamente, la buena noticia llegó rápido. Ruth, que había vagabundeado una semana en busca de alguien que le diera asilo, había sido encontrada por alguien que la cuidó hasta encontrar a su dueño.

A partir de la mala experiencia que tuvo, Ana decidió que se quedará con Ruth un tiempo aunque no tenga las comodidades que se necesitan. Lo hará hasta poder ubicarla en algún hogar temporario que la quiera. Sin embargo, dijo que es casi un hecho que cuando termine de construir su casa, la cachorra juguetona y de mirada tierna volverá a ser parte de la familia, haciendo honor al origen de su nombre: la compañera fiel. Aquella por la que su amiga estuvo a punto de empapelar la ciudad para encontrarla.

SENTIMIENTOS

"Cada perro que doy en adopción es un pedazo de mi alma. Pero ahora me encantaría que Ruth se quede conmigo".
"En la ciudad de Neuquén hay una movida enorme de quienes trabajan para defender los derechos de los animales. Hay muchísima gente involucrada que trabaja de manera incansable todos los días".

Ana Clara Peña
Defensora de los Animales

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