Mucho ruido en el oficialismo

Bermúdez busca seguir la gestión de Quiroga en un contexto donde el enemigo interno pesa mucho más.

Queda menos de un mes para las elecciones municipales de Neuquén. Tal vez una de las más densas, en una campaña de máxima tensión donde hubo cruces, golpes bajos, difamaciones y rupturas políticas en varios espacios. El más perjudicado, hasta ahora, pareciera ser Marcelo Bermúdez. No solo por la oportunidad que tiene el MPN por el fin de ciclo de Horacio “Pechi” Quiroga, sino además por la crisis que atraviesa el gobierno nacional con la derrota en las PASO. Es que si bien Bermúdez se muestra como la “continuidad de gestión” e intenta capitalizar un voto quiroguista residual, se le está haciendo difícil disciplinar al diputado Juan Monteiro, que le plantó bandera junto a Yenny Fonfach y no baja su candidatura a intendente. Los pocos o muchos votos que pueda cosechar el legislador son un dolor de cabeza para la matemática ajustada que vive hoy el oficialismo municipal. Quiroga ya le dio un ultimátum a Monteiro y le sugirió que decline sus aspiraciones para apuntalar el proyecto de Bermúdez. Pero esa presión ni siquiera se hizo sentir, algo que despierta suspicacias en el mundillo interno de la política. En lo objetivo, un sector del quiroguismo se quedó afuera del reparto de la torta en la campaña. Y las promesas de cargos futuros no satisfacen a nadie. ¿Por qué alguien puede aceptar cargos en un gabinete cuando todavía no ganó las elecciones? Más aún con probabilidades de perder en un contexto difícil. Bermúdez apela un poco a la historia. Sabe que más allá de la política e ideología de Quiroga, buena parte de la sociedad le ha reconocido los cambios en la ciudad. Y recuerdan cómo fueron las anteriores gestiones del MPN. Eso pesará a la hora del voto, aunque para muchos la suerte ya está echada.

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