El COVID-19 está golpeando fuerte al mundo del trabajo en todo el mundo, pero el mar de fondo que la pandemia encontró en Argentina hará que sus efectos sean todavía más significativos.
La oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en nuestro país difundió esta semana un informe en el que vaticina que el coronavirus dejará aquí a 340.000 personas sin empleo.
Asevera que los grupos más afectados por la crisis son las mujeres, los trabajadores informales –y en particular quienes se ocupan en actividades que no pueden realizarse de manera remota, como las trabajadoras domésticas–, los trabajadores independientes, monotributistas y de plataformas –con modalidades de empleo que no ofrecen protección completa y acceso limitado a programas de protección social no contributivos– y quienes llevan a cabo tareas de cuidado en los hogares.
El trabajo, elaborado por los especialistas Christoph Ernst y Elva López Mourelo, pone especial énfasis en las mujeres por considerar que, en medio de la pandemia, son las que se llevan la peor parte.
Dice que, además de estar sobrerrepresentadas en las ocupaciones a cargo de atender a las víctimas de la pandemia, las mujeres “tienen también mayor presencia en los sectores más afectados por las restricciones y el aislamiento social”, como el comercio, turismo, hostelería, entre otros. De hecho, agrega, representan al 44% de los trabajadores en el sector de hoteles y restaurantes del país. Por otra parte, la informalidad laboral es mayor entre las mujeres, quienes además asumen en mayor medida las tareas de cuidado no remunerado, multiplicadas frente al cierre de escuelas.


