Hay momentos de la vida en que las dificultades atravesadas logran transformarse en buenas experiencias a fuerza de voluntad y ganas de salir adelante y, en ese mismo camino, ayudar a los demás. Esta es la historia de Evelyn Montesino y Julia Mercado, quienes saben de necesidades y carencias.
Hoy, con el corazón y el alma llenos de solidaridad le dan vida a un merendero en el paraje rural de Los Hornos. Lunes, miércoles y viernes a las 14 comienzan con el sagrado ritual de preparar la merienda para una gran cantidad de familias del lugar
Desde los niños hasta los adultos mayores reciben estos alimentos. “Son preparados con dedicación y mucho amor porque es lo que nos gusta hacer”, relata Julia.
“Esto ahora arrancó más que nada por el tema de la pandemia, si bien hace dos años ya veníamos trabajando con meriendas”, dice
“Nuestra intención es ayudar a los vecinos lo más que se pueda. No cobramos nada por hacer esto, no recibimos ayuda estatal, solo la de aquellos vecinos y comerciantes que nos aportan algún tipo de alimentos para preparar”, dice Evelyn Montesino.
Cuenta, además, que en este camino de ayudar al lugar donde viven, se han transformado en referentes locales de la organización civil Utep-Octubre de la ciudad de Zapala.
Tiempo atrás, con este organismo, lograron el desembarco del Banco de Alimentos, mediante el cual pudieron repartir más de 40 cajas de mercadería a los vecinos de Los Hornos y lugares cercanos. También celebraron el Día de las Infancias. “Ese día logramos llegar con un regalito a cada niño del paraje. Se nos llenó el corazón de alegría al ver la felicidad de cada pequeño”, señaló Evelyn.
Además de la merienda, han incorporado un día de alimentos. Los sábados desde las 12 preparan un almuerzo para una gran cantidad de familias.
“Hay vecinos que han trabajado toda su vida haciendo ladrillos y es su único trabajo, y ahora con el invierno y la pandemia no tienen ingresos, así que con este pequeño aporte queremos ayudarlos un poco a todos ellos”, dicen.
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