Donald Trump reunió a CEOs petroleros y confirmó que Estados Unidos controlará el petróleo de Venezuela
El presidente estadounidense expuso en la Casa Blanca el plan para reconstruir la industria energética de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este viernes una reunión en la Casa Blanca con los directores ejecutivos de las principales compañías petroleras internacionales, en la que presentó el esquema con el que su administración busca avanzar sobre el control de la industria petrolera venezolana. El encuentro se dio días después de la captura de Nicolás Maduro en Caracas, el pasado 3 de enero, y marcó un nuevo capítulo en la ofensiva estadounidense sobre el sector energético del país sudamericano.
Durante el cónclave, Trump afirmó que Estados Unidos está “listo para ayudar” en la reactivación del petróleo venezolano y detalló que el plan contempla inversiones privadas por unos USD 100.000 millones. Según explicó, el objetivo es rehabilitar una infraestructura severamente deteriorada y garantizar un flujo estable de millones de barriles diarios para los mercados internacionales.
El mandatario sostuvo que Washington asumirá el control de la producción, exportación y comercialización del crudo, y precisó que su gobierno definirá qué empresas estarán habilitadas para operar en Venezuela. En ese marco, señaló que el volumen inicial de comercialización rondará entre 30 y 50 millones de barriles, cuya recaudación será administrada por Estados Unidos antes de ser transferida al gobierno interino en Caracas.
Trump remarcó que la estrategia apunta a consolidar la influencia estadounidense sobre las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en 303.000 millones de barriles, y evitar que potencias como Rusia o China ganen terreno en el país. También confirmó la incautación de varios buques tanque vinculados al comercio petrolero venezolano y anticipó que el control estadounidense sobre el sector se mantendrá de manera indefinida.
La reunión en Washington
A la reunión asistieron ejecutivos de diecisiete compañías, entre ellas Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Repsol, Eni, Shell, Halliburton, Valero, Marathon y Trafigura. Según Trump, las empresas manifestaron un fuerte respaldo al plan de su administración y a la ofensiva para reorganizar el sector petrolero tras el colapso del chavismo.
El presidente instó a las petroleras a invertir capital propio y no fondos públicos, y prometió garantías de seguridad jurídica y respaldo gubernamental. “Ustedes están negociando con nosotros directamente, no están negociando con Venezuela”, advirtió Trump, acompañado por el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
En la mesa, el vicepresidente de Chevron, Mark Nelson, expresó el interés de la compañía en sostener y ampliar sus inversiones en Venezuela, donde sus empresas mixtas con PDVSA representan cerca del 27% de la producción nacional. En contraste, el director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, consideró que el país aún presenta un escenario “no invertible” y reclamó reformas profundas en el marco legal y en la ley de hidrocarburos.
En paralelo, la estatal PDVSA anunció que ya inició conversaciones con representantes estadounidenses para avanzar en la comercialización del crudo, en línea con el esquema planteado por la Casa Blanca. Trump señaló que la modernización del sector implicará la construcción de nuevas instalaciones y el reemplazo de infraestructura obsoleta.
La relación con el gobierno de Delcy Rodríguez
Tras la captura de Nicolás Maduro, la administración estadounidense reconfiguró su vínculo con Caracas y pasó a centrarse en el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. Trump afirmó que, en este momento, el Ejecutivo venezolano “parece ser un aliado” y anticipó que la cooperación continuará bajo supervisión directa de Washington.
Según explicó, el entendimiento incluye la aceptación del control estadounidense sobre el petróleo y la transferencia del manejo de los ingresos derivados de su comercialización. Para la Casa Blanca, esta colaboración es clave para garantizar estabilidad política y evitar un nuevo escenario de intervención militar.
En este contexto, Estados Unidos dejó en segundo plano a los principales líderes de la oposición venezolana y apostó por una transición gestionada junto al gobierno interino. Ambas partes acordaron que la venta de decenas de millones de barriles se realizará bajo control estadounidense, con el objetivo de bloquear el acceso de Rusia y China al sector energético.
El acercamiento también abrió la puerta a un proceso para restablecer las relaciones diplomáticas, suspendidas desde 2019. Una delegación del Departamento de Estado viajó a Caracas para evaluar la posible reapertura de la embajada norteamericana, mientras que el canciller venezolano, Yván Gil, confirmó el inicio de un “proceso exploratorio” para normalizar las misiones diplomáticas.
Durante el encuentro con los ejecutivos petroleros, Trump volvió a enviar un gesto político a Rodríguez. “Parece ser una aliada ahora mismo y creo que seguirá siéndolo”, afirmó el presidente, al reiterar que la prioridad de su estrategia es impedir que Moscú y Beijing consoliden su influencia sobre el petróleo venezolano.
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