Los padres obligaron a una adolescente a casarse con un desconocido. Al negarse, la confinaron y maltrataron.
Pese a las campañas internacionales, aún abundan los casos de familias paquistaníes que obligan a sus hijas adolescentes a casarse con hombres mayores. El “matrimonio forzado” parece ser una práctica difícil de detener, incluso en Europa, donde hay una nutrida población paquistaní.
El reciente caso de una joven en España, hija de una familia paquistaní tradicional, puso de relieve nuevamente el tema, pese a que en esta ocasión pudo ser desbaratado por la Policía Nacional española.
También mostró como los padres pueden someterlas a un maltrato aberrante si la joven se niega a aceptar ese matrimonio, como ocurrió en este hecho.
Según datos de Unicef, el matrimonio infantil sigue siendo una práctica común en Pakistán, donde una de cada cuatro niñas se casa antes de los 18 años.
Muchas familias, explica la organización de la ONU, “ven en estos matrimonios una respuesta a las dificultades económicas y una forma de reducir las cargas familiares”.
El caso que impactó en España
El país ibérico, donde se asentaron muchas familias paquistaníes, no puede librarse de este flagelo, pese al desarrollo de amplias campañas policiales.
Sólo en los últimos seis años, de acuerdo a cifras oficiales de la policía, los matrimonios forzados aumentaron un 60% en territorio español.
El caso que conmovió a la población española involucra a una adolescente –cuyo nombre se mantiene en el anonimato para protegerla- que vivía con su padre, su madrastra y hermanos.
La familia, que residía en España, la mantenía bajo “un férreo control en sus movimientos, vestimenta y vínculos”.
La joven liberada le contó a la policía de España en la adolescencia vivía una situación de ahogo permanente. No podía moverse libremente ni tomar decisiones propias en cuestiones básicas.
En un momento logró que su padre la dejara estudiar. Pero el entorno era tan rígido que no podía relacionarse con nadie. Debía ir y regresar del colegio en horarios estipulados.
La vigilancia la ejercía su madrastra, quien en los últimos años le había sacado la documentación para que no pudiera moverse libremente o huir.
Matrimonio forzado
Fue en los últimos años cuando su situación empeoró. Su padre había decidido que tenía que casarse y le estaba buscando una pareja en Pakistán.
El padre viajó con ese objetivo a su país y encontró a un hombre, desconocido para la joven, con quien arregló el casamiento.
Regresó en junio pasado y le dijo que el matrimonio estaba arreglado. Le sacó un pasaje a Pakistán, a donde la obligó a viajar inmediatamente.
Ahí fue cuando la joven se negó rotundamente. Gracias a cierta ayuda que obtuvo –las autoridades no lo revelaron por seguridad-, pudo hacer la denuncia ante la policía de España.
La investigación comenzó en septiembre pasado, cuando la policía española supo que una joven, con residencia en el país, había sido trasladada a su país de origen para contraer un matrimonio forzado.
Agentes especializados de la policía se pusieorn en contacto con las autoridades paquistaníes y lograron ubicar a la adolescente. Así pudieron tomarle testimonio.
Después de contar toda su historia, les relató que en Pakistán estaba confinada en una casa de un familiar y sólo podía salir durante una hora, siempre acompañada por alguien del entorno.
Los padres habían regresado a España y a ella la dejaron sin dinero ni documentos. Era parte del castigo que recibía por haberse negado al matrimonio. Le dijeron que si no aceptaba la orden paterna, iba a vivir confinada.
Con ayuda de las autoridades paquistaníes, la policía logró rescatarla y llevarla de regreso a España.
El padre y la madrastra fueron detenidos y ahora están a la espera de un juicio por “trata de seres humanos con fines de matrimonio forzado”.
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