El líder de la organización de mercenarios Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, aceptó una propuesta del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, de detener su avance hacía Moscú, capital de Rusia, y anunció el retorno a cuarteles de los amotinados, para evitar un baño de sangre.
Lukashenko, tras una reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, propuso al líder mercenario "detener el movimiento de personal armado de la empresa Wagner en Rusia y adoptar nuevos pasos para reducir la tensión", informó la agencia oficial bielorrusa BelTA, citada por Europa Press.
El centro de la ciudad, distante a unos 450 kilómetros de Moscú, apareció un vehículo blindado equipado con una ametralladora y una docena de hombres de uniforme con brazaletes plateados. En tanto que, en otros puntos de la localidad también había estacionados vehículos blindados de transporte de tropas.
El avance de Wagner
Este despliegue por el grupo Wagner se produce luego de que su líder, Yevgueni Prigozhin, afirmara que había tomado el cuartel general del Ejército ruso en Rostov sin tener que disparar, y que contaba con el apoyo de la población.
"Entramos en Rostov y, sin un solo disparo, tomamos el edificio del cuartel general", declaró Prigozhin en un mensaje de audio difundido en Telegram, según replicó la agencia de noticias AFP.
"¿Por qué nos apoya el país? Porque estamos efectuando una marcha por la justicia", aseguró el jefe de Wagner, a quien el presidente ruso, Vladimir Putin, acusó de "traición".
Según aseguró, 25.000 combatientes lo secundan en esta ciudad portuaria situada a unos 100 kilómetros de la frontera ucraniana.
El presidente Vladimir Putin prometió hoy castigar la "traición" del jefe del grupo paramilitar Wagner, Yevgueni Prigozhin, quien asegura haber tomado un centro militar fronterizo en una sublevación de imprevisibles consecuencias para el éxito de la invasión a Ucrania y hasta la posibilidad de instalar una "guerra civil" en Rusia, según el líder del Kremlin.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aprovechó de inmediato para calificar el enfrentamiento en Putin y Prigozhin como una muestra de la "debilidad" de Rusia, sumida en "el mal y el caos".
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