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La Mañana Hackeo

Estados Unidos: cómo fue el hackeo que expuso a millones de "casados infieles"

Los piratas revelaron datos de 32 millones de usuarios de Ashley Madison, que buscaban “una aventura”.

El escándalo causado por el masivo hackeo al sitio Ashley Madison, una de las plataformas de citas más transgresoras, fue de tal magnitud que aún hoy, a ocho años de ocurrido, sigue repercutiendo en la sociedad de Estados Unidos. Netflix acaba de estrenar una miniserie sobre el caso, que reavivó la polémica.

La difusión de los datos de suscriptores por parte de los piratas informáticos fue devastador para millones de personas. Produjo ruptura de matrimonios, marginación social e, incluso, suicidios.

El negocio, que había despegado en el microclima de las compañías tecnológica como un proyecto de gran futuro y suculento rédito económico, se desmoronó rápidamente luego del misterioso hackeo de 2015.

Con el lema "La vida es corta. Ten una aventura", la plataforma acumuló rápidamente una clientela enorme de personas que querían tener sexo sin ataduras, y la gran mayoría en la clandestinidad. Pero la intervención de los piratas derivó en una crisis impensada.

Una imagen de la serie Ashley Madison en Netflix.
Una imagen de la serie Ashley Madison en Netflix.

Una imagen de la serie Ashley Madison en Netflix.

Qué ofrecía Ashley Madison

El sitio fue fundado por el canadiense Darren J. Morgenstern en 2002, que se instaló en un nicho de mercado muy prometedor: hombres y mujeres que buscaban una aventura sexual fuera del matrimonio, cansados de la rutina.

Al abrir una cuenta, los usuarios debían subir información personal, fotos y preferencias sexuales para así conectarse con potenciales amantes cercanos a su zona de acción. Prometían estricta confidencialidad y discreción absoluta.

Había algunas discriminaciones por sexo. Por ejemplo, las mujeres podían establecer conversaciones con otros miembros gratis, mientras que los hombres debían pagar por ese servicio.

El sitio fue muy discreto al comienzo, pero luego comenzó a levantar vuelo. Especialmente desde la incorporación de Noel Biderman con CEO de la firma. Con una agresiva campaña de márketing, muy bien dirigida a su público, disparó el número de usuarios.

Noel Bideran, el CEO que hizo crecer los usuarios de Ashley Madison.
Noel Bideran, el CEO que hizo crecer los usuarios de Ashley Madison.

Noel Bideran, el CEO que hizo crecer los usuarios de Ashley Madison.

Biderman no tenía prejuicios y empezó a deambular por canales de televisión exponiendo las bondades de su sitio. En sectores conservadores de la sociedad estadounidense, causó bastante escándalo.

Sostenía que la infidelidad podía tener efectos positivos en las relaciones de pareja, y fomentaba a tener una aventura a través del sitio.

En paralelo, lanzó una campaña publicitaria muy provocadora con carteles como “Tu mujer está buena… ¡pero las nuestras también!”.

Pese a los críticos que lo acusaban de inmoral, Biderman logró que la plataforma se expandiera a otros países. Llegó a tener más de 37 millones de usuarios, mientras las ganancias crecían rápidamente.

El trailer de la serie Ashley Madison.

El trailer de la serie Ashley Madison.

El hackeo y el derrumbe

Las promesas de estricta confidencialidad se quebraron cuando en 2015 un grupo llamado The Impact Team logró ingresar al sistema de la plataforma y extrajo toda la información de sus servidores.

Nunca se supo quiénes estaban detrás, pero las sospechas apuntaban a un sector de fanáticos conservadores. Los hackers le dieron 30 días a la empresa para cerrar el sitio.

La empresa recurrió a investigadores y a hackers de primer nivel para tratar de dar con los atacantes, pero no lo logró. El plazo se cumplió y los piratas difundieron los datos de más de 32 millones de personas.

La primera tanda, que consistía en nombres, fotografías, direcciones, mails y preferencias sexuales se publicó en la llamada dark web o “internet oscura”. De allí pasaron a los sitios de internet convencional.

La serie Ashley Madison, de Netflix.
La serie Ashley Madison, de Netflix.

La serie Ashley Madison, de Netflix.

Más tarde hubo una segunda tanda que incluyó imágenes íntimas, números de tarjetas de crédito y mucha más información de los usuarios.

Rápidamente la gente comenzó a buscar datos de sus parejas para ver si habían si eran usuarios habituales de Ashley Madison

También estaban los que gozaban con la situación, señalando a los infieles que aparecían en las listas, desde vecinos y familiares a políticos y celebridades locales.

La mayoría de las separaciones o divorcios se resolvieron en el ámbito privado, pero hubo algunos casos trágicos, como el de John Gibson, un pastor y seminarista de Nueva Orleans que figuraba como cliente. El hombre no pudo soportar el rechazo de la comunidad y terminó suicidándose.

Uno de los carteles del sitio de citas Ashley Madison.
Uno de los carteles del sitio de citas Ashley Madison.

Uno de los carteles del sitio de citas Ashley Madison.

Qué sucedió con la empresa

Todo esto está contado en la miniserie de Netflix, "Ashley Madison: sexo, mentiras y escándalos", dirigida por Toby Paton.

Allí también se relatan algunos fraudes de la compañía, que saltaron tras la revelación de los datos en Internet. Por ejemplo, aseguraban que tenían cerca de un 40% de mujeres, pero se descubrió que estas apenas representaban una ínfima parte de los usuarios.

Además, muchas de las mujeres que figuraban en la plataforma eran perfiles falsos o bots presuntamente creados por la propia compañía para captar hombres y hacerles comprar créditos.

Las ganancias de la empresa se desmoronaron y su conducción renunció. Biderman desapareció de escena.

En paralelo, hubo numerosas denuncias por fraude y daños contra Ashley Madison. La compañía tuvo que pagar 11 millones de dólares a los afectados.

La plataforma fue vendida a un bajo costo, pero no desapareció del todo. Sus nuevos dueños la mantienen en la actualidad y la promocionan como "la aplicación de citas para casados número uno" del mundo.

Según dicen, tienen más de 80 millones de usuarios en varios países. El negocio de la infidelidad sigue dando ganancias.

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