Hallan a un niño británico que desapareció hace seis años: huyó de una secta
Deambulaba por el sur de Francia. La madre lo había llevado a vivir en una comunidad espiritista, en las montañas.
La historia de Alex Batty está conmoviendo a la sociedad británica por las peripecias que pasó este chico, y al mismo tiempo generó nuevamente un debate sobre la tenencia de los hijos vinculada a la salud mental de los padres.
Alex tiene ahora 17 años, pero desapareció hace seis años cuando su madre, Melanie Batty, y su abuelo, David Batty, se lo llevaron de viaje a España con la promesa de regresarlo a la casa paterna en diez días.
Nunca más lo trajeron de regreso. La desaparición del chico puso en marcha toda una maquinaria policial de búsqueda, pero no podían dar con él.
Este miércoles apareció el adolescente cerca de Toulouse, al sur de Francia, deambulando sólo y en buen estado de salud.
La desaparición
Alex se halla desde chico bajo la custodia legal de su abuela, Susan Caruana. La justicia lo determinó tras una disputa legal entre los padres. Vivían en Oldham, Mánchester, al noroeste de Inglaterra.
El 30 de septiembre de 2017, Melanie (38 años) y el abuelo David (59), se lo llevaron de vacaciones tras un acuerdo con Caruana.
Alex tenía 11 años y la idea era pasar una semana, aproximadamente, en la región de Benahavis, cerca de Marbella, Málaga. A partir de ese momento desaparecieron los tres.
Caruana hizo la denuncia ante las autoridades y comenzó una intensa búsqueda del chico, a través de todos los canales policiales europeos.
Comunidad espiritista
Caruana le dijo a la policía que sospechaba que podían estar con una comunidad espiritista proveniente de Marruecos, porque su hija y su exmarido ya habían estado con esa secta buscando “un estilo de vida alternativo”.
Ahora se sabe que la sospecha de la abuela era correcta. Alex estuvo gran parte del tiempo en ese grupo, pero en España. Luego su madre lo llevó a otra comunidad del mismo estilo, en este caso en las laderas de las montañas de los Pirineos franceses.
Se sabe poco de la secta, sólo que tenían una vida en comunidad muy cerrada, donde los chicos se criaban sin ir a la escuela y sólo mantenían vínculos internos.
Al parecer, Alex se cansó de esa vida y decidió abandonarlos para regresar a la casa de su abuela, en Mánchester. De la madre y el abuelo no se sabe nada, aunque la policía los sigue buscando.
El regreso
Este miércoles, Alex se hallaba caminando por una autopista de Toulouse, cuando un repartidor de medicamentos que circulaba por allí lo vio y le ofreció llevarlo.
El repartidor, Fabien Accidini, contó que el joven se hallaba sólo y perdido, y que decidió ayudarlo porque estaba lloviendo mucho y Alex estaba empapado. “Cuando me lo encontré, me dijo que había estado deambulando durante al menos cuatro días después de escapar de las montañas”.
En declaraciones al canal de noticias británico Sky News, Accidini reveló que Alex parecía “cansado y estresado” cuando lo levantó, pero por lo demás estaba tranquilo y "realmente bien físicamente".
En el breve tiempo en que Alex estuvo con Accidini, le contó parte de su vida. Le explicó que su madre lo había secuestrado cuando tenía once años, que había vivido en una casa de lujo en España con unas 10personas como parte de una comunidad espiritista, y que luego se mudaron a los Pirineos, en Francia.
Accidini, de 26 y estudiante universitario, explicó que en un principio no creyó la historia del adolescente, pero después de escuchar más detalles de su historia decidió llamar a la policía. “Cuando llegaron los policías y me contaron lo del chico me di cuenta de que toda la historia era real", afirmó.
"Él no se arrepentía de dejar la comunidad, sólo quería tener una vida normal, volver a ver a su abuela y tener un futuro normal; esa es la palabra que usó”, señaló.
“El pequeño me dijo que su madre estaba un poco loca, que tenía una mentalidad espiritual un tanto extraña y quería quedarse en las montañas”, agregó Accidini. Alex también le admitió “que no se sentía mal por vivir allí, pero estaba muy feliz de haberse ido”.
Ahora Alex está siendo atendido por los servicios sociales franceses, a la espera de la llegada de la policía británica y del personal consular, quienes lo llevaran de regreso a Inglaterra.
Según el periódico La Depeche du Midi, que accedió a declaraciones de Alex, el niño, su madre y su abuelo “solían dormir en casas rodantes” y que finalmente encontraron refugio en "una comunidad espiritual itinerante".
La abuela, Susan Caruana, es una mujer grande y no se halla en estado de viajar a Francia. Así que está esperando que las autoridades le regresen a su nieto.
En declaraciones al periódico The Sun, sostuvo que ya había estado en contacto telefónico con Alex. "Estoy muy feliz. He hablado con él y está bien. Todo esto es un gran shock”, afirmó.
La policía busca ahora a la madre y el abuelo, pero lo hace con cautela. “Esta es una investigación compleja y de larga duración, y necesitamos hacer más investigaciones, así como implementar medidas de salvaguardia”, un vocero de la policía francesa.
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