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Murió Heather Armstrong, la influencer que fue furor por hablar de la maternidad

Tenía 47 años y fue encontrada muerta por su novio. Fue una de las primeras y más populares blogueras que escribía sobre los desafíos de ser madre.

Tristeza mundial por la repentina muerte de la influencer Heather Armstrong, famosa en las redes por ser la primera en hablar de maternidad. Tenía 47 años y fue encontrada muerta por su novio este martes por la noche en su casa de Salt Lake City, en Estados Unidos, quien aseguró que la mujer se habría suicidado.

Pete Ashdown, actual pareja de la influencer informó a la agencia The Associated Press (AP) que Armstrong había estado sobria durante más de 18 meses y recientemente había tenido una recaída.

Quién era Heather Armstrong

Era apodada como “la reina de las mamás blogueras”, fue una de las primeras y más populares madres que escribía en blogs. Comenzó en 2001 cuando, con 35 años y dos hijos, creó Dooce junto a su exmarido y socio, Jon Armstrong. En aquel blog escribía con total sinceridad los desafíos que le generaba ser madre.

La carrera de Heather comenzó a crecer y a medida que fueron pasando los años trasladó sus relatos a las diferentes redes sociales que fueron apareciendo como Twitter o Instagram. Eso también se tradujo en contratos para escribir libros: en 2009 publicó “Apestó y luego lloré: Cómo tuve un bebé, una crisis nerviosa y un Margarita muy necesario”.

En ese mismo 2009, Armstrong figuró en la lista Forbes de las mujeres más influyentes en los medios de comunicación. Sus crudas y despiadadas publicaciones sobre todo tipo de temas -desde el embarazo y la lactancia hasta los deberes y el uso compartido del coche- iban acompañados de insultos muchas veces. En sus memorias, describe cómo su blog empezó como una forma de compartir sus pensamientos sobre la cultura pop con amigos lejanos.

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A medida que crecía su popularidad, también lo hacían las críticas, que la acusaban de mala crianza y cosas peores. En un año, su audiencia pasó de unos pocos amigos a miles de desconocidos de todo el mundo. En su mejor momento, Dooce llegó a tener más de 8 millones de lectores mensuales.

En 2017 comenzó a salir con Pete Ashdown, excandidato al Senado de Estados Unidos, convivían junto a los hijos de ella -Leta, de 19, y Marlo, de 13- y los tres hijos de un matrimonio anterior que había tenido él.

Heather luchaba con su adicción al alcohol y la depresión

La influencer dio una dura batalla durante toda su vida contra el alcohol y la depresión, y, según informó su pareja, llevaba 18 meses sobria hasta que sufrió una recaída en el último tiempo.

“El 8 de octubre de 2021 celebré seis meses de sobriedad yo sola en el suelo junto a mi cama sintiéndome como si fuera un animal herido que quería que lo dejaran solo para morir. No había nadie en mi vida que pudiera comprender lo simbólica que fue para mí esa victoria”, escribió Armstrong en su cuenta de Instagram.

En aquel momento habló con total crudeza sobre la adicción al alcohol: “Estaba tan cargada de lágrimas y sollozos tan violentos que en un momento pensé que mi cuerpo se partiría en dos. La pena me sumergió en oleadas de dolor. Durante unas horas me costó respirar. “La sobriedad no era un misterio que tuviera que resolver. Era simplemente mirar todas mis heridas y aprender a vivir con ellas”.

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Criada en Memphis, Tenesse, sufrió depresión crónica durante gran parte de su vida, pero no fue diagnosticada y tratada hasta la universidad, según contó en su libro. Tras la ruptura de su matrimonio con Armstrong, sufrió una caída de popularidad que empeoró su situación psicológica.

Su depresión empeoró, lo que la llevó a inscribirse en un ensayo clínico en el Instituto Neuropsiquiátrico de la Universidad de Utah. La sometieron a un coma inducido químicamente durante 15 minutos seguidos a lo largo de 10 sesiones.

En 2019 escribió su tercer libro, “El valor de estar muerto: la verdadera historia de morir diez veces para vivir”, sobre sus experiencias con el tratamiento. “Quiero que las personas con depresión sientan que son vistas”, contó.

Armstrong atribuyó, en parte, algunos de sus espirales emocionales del pasado a compartir su vida en Internet durante tanto tiempo. “El odio era muy, muy aterrador y muy, muy duro de vivir. Se te mete en la cabeza y te carcome el cerebro. Se hizo insostenible”, explicó.

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