Habló desde el anonimato en una radio de Francia. “Nadie puede estar preparado para algo así”, admitió.
El millonario robo al Museo del Louvre, registrado el último domingo por la mañana, sigue dando que hablar en Francia. Ahora, una empleada de seguridad del lugar reveló detalles inéditos del episodio en el cual un grupo de ladrones se llevó, entre otras cosas, joyas que pertenecieron a Napoleón.
La mujer, que eligió hablar este jueves desde el anonimato en la radio France Inter, mencionó que era “un domingo muy tranquilo", cuando se produjo el incidente. Sin embargo, indicó, la calma se alteró rápidamente.
"De repente, se oyó un ruido enorme (...), totalmente inusual, un ruido sordo, un poco metálico", recordó, y aseguró que “nadie puede estar preparado para algo así".
Dijo, además, que en el momento del robo estaba junto a algunos compañeros en la Galería Apolo, a la que los delincuentes, según medios locales, accedieron a través de un montacargas, luego de ingresar al museo más visitado del mundo por la fachada que da al Sena, donde se están realizando obras.
La empleada aseguró que vio “a uno de los ladrones darse la vuelta” con algo parecido a una motosierra, y que también divisó a “dos visitantes aterrorizados”. En ese momento, les gritó a sus compañeros que se fueran y uno de ellos, mientras se retiraba, dio aviso por radio sobre lo que estaba sucediendo.
Luego, autoridades francesas cerraron temporalmente el museo y activaron un operativo de investigación para localizar a los responsables y recuperar las preciadas piezas con las que escaparon los delincuentes, valuadas en más de 100 millones de dólares.
“Nunca pensamos en un riesgo así”, admitió la empleada sobre el robo al Louvre
Siempre en diálogo con France Inter, la mujer reconoció que no podía entender cómo los ladrones se habían arriesgado tanto.
"Creo que, a posteriori, nos habría parecido inimaginable que se pudieran romper esas vitrinas. "Nunca pensamos ni por un segundo que existiera un riesgo así", reconoció.
Por su lado, un empleado de seguridad privada que también estaba en el Louvre el domingo del robo, habló con el canal de televisión BFMTV y remarcó que cuando los ladrones escapaban percibió un "fuerte olor a gasolina".
"Habían perforado el depósito de su vehículo. Había un soplete cerca y es evidente que pretendían prender fuego al vehículo", aseguró.
También expresó que fue él quien detectó en el suelo la corona de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III. "Dije a los policías: 'Miren, hay algo ahí abajo”, destacó sobre el objeto que fue hallado dañado.
Una huida veloz con un botín millonario
Los ladrones lograron llevarse ocho objetos valuados en más de 100 millones de dólares en tan sólo 7 minutos.
Según imágenes de las cámaras de seguridad que se dieron a conocer días después del robo, dos de los delincuentes descendieron por la fachada sur del museo usando un montacargas.
Uno de ellos llevaba puesto un chaleco amarillo, simulando ser un operario. En cuestión de segundos, ambos bajaron de la grúa, se subieron a una moto -presuntamente una T-Max- y desaparecieron del lugar.
Laurent Nuñez, ministro del Interior, dijo que esto fue un “robo importante” y comentó que los individuos “habían realizado labores de reconocimiento previas”, utilizando una radial para cortar los cristales e ingresar al edificio.
Los ladrones robaron "nueve piezas de la colección de joyas de Napoleón y la emperatriz", dijo a Le Parisien.
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