Natalicio de Don Felipe: "Hablaba mucho con la mirada"
Soy de Andacollo, Departamento Minas, provincia de Neuquén. Tuve una infancia muy marcada con Don Felipe porque él fue muy amigo de mi papá Don Manuel Jesús, que tenía un negocio que se llamaba "La Pepa de Oro". Toda la gente que venía desde distintos lugares llegaba a la casa de Don Manuel.
Don Felipe siempre estuvo muy ligado a mi papá por la política. Se vivía mucho la política en mi casa por aquellos tiempos porque eran los tiempos del nacimiento del Movimiento Popular Neuquino. Yo era muy chica y me parecía impresionante la cantidad de gente que llegaba al pueblo en esas campañas electorales después de las dictaduras hasta aquellas primeras elecciones del 63.
El partido se arma y Don Felipe lo pone como referente en Andacollo. Y así fue creciendo toda esta cuestión política y nosotros vamos creciendo también con eso desde el peronismo porque desde siempre supo que Felipe era peronista y mi padre había trabajado en la resistencia peronista.
A Felipe le fue muy bien porque era muy querido. En mi pueblo le decían el Dios de las Nieves porque era un lugar donde cada vez que nevaba mucho se cerraba el camino y siempre llegaban provisiones y todo tipo de ayuda desde la provincia. Y siempre uno se lo imaginaba a Don Felipe como el salvador de esa situación. Así que fue una infancia muy dura por el clima y la precariedad en la que se vivía.
Más adelante Felipe le pide a mi papá que se presente como candidato a intendente. Mi papá acepta y gana las elecciones y empieza la gestión con la ayuda de Don Felipe. Se construye una nueva escuela porque allí había una escuela rancho donde yo había estudiado, se crea un hospital, el hotel de turismo, se hacen viviendas.... Es decir, hubo una gran ayuda del gobierno por lo que hubo un salto muy importante. Eso es lo que recuerdo de esa etapa.
Yo después me vengo a Neuquén, Felipe sigue siendo gobernador. Después vienen otras dictaduras y cada vez que volvía la democracia él se presentaba.
Acá en Neuquén conocí al que fue mi compañero de vida, Fito Teverna, el padre de mis dos hijos. Acá se armó un grupo inquieto de política porque la política era la herramienta transformadora, pero era diferente al proyecto de Don Felipe. Yo lo noté, pero me integré a esa lucha. Y ahí conocía a sus hijos Caíto y Enrique. Recuerdo la toma de la universidad que era provincial y pedíamos que se nacionalizara. Esa fue la primera incursión política que tuve.
Yo después perdí contacto con ellos porque se integraron a una organización comprometida y revolucionaria que intentaba cambiar este esquema de capitalismo que había. Yo seguí militando en Neuquén aunque después nos trasladamos a Buenos Aires porque mi compañero era un referente de la Juventud Peronista en Neuquén. Después nos integramos a la lucha de Montoneros que fue una organización política y militar. Sabíamos que allí estaban los hijos de Felipe, pero era muy difícil de encontrarlos porque todos estábamos en la clandestinidad.
Mucho tiempo después me encontré con don Felipe cuando sus hijos ya habían muerto. Hablamos muchísimo. Me dijo que no tenía rencor por ellos. Por el contrario, me dijo que se sentía orgulloso de su entrega.
Recuerdo a Felipe como un hombre con una grandeza, una paz y una sabiduría impresionante. Hablaba lento y era muy pensante a la hora de expresar su opinión. Y hablaba mucho con esa mirada intensa tanto de aprobación como desaprobación.
(Entrevista realizada por la Agrupación “Orígenes” del MPN)
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