La próxima Navidad será una fiesta distinta. Con restricciones para viajar y circular, muchos neuquinos optarán por festejos íntimos en casa y por saludos virtuales a familiares y amigos que viven en otros domicilios o incluso en otras ciudades. Por eso, este año no se vivió el antiguo furor por los arbolitos navideños, pero sí se notó una suba en las ventas de gorros de Papá Noel, que muchos quieren usar para los festejos por Zoom.
Norma Sepúlveda, del cotillón Siglo XXI, aclaró que este año no se vivió el espíritu navideño de los años anteriores. Si bien desde los locales trajeron un stock similar al que recibían para los festejos previos, esta vez no se dieron tantas consultas por pinos navideños o adornos.
"La gente usa mucho el árbol del año pasado, pero le compran algo nuevo para agregarle", dijo y agregó que los productos decorativos de Navidad llegaron con subas de entre el 50% y el 60% y con pocas novedades de importación.
Desde los locales afirmaron que las ventas fueron inferiores a las del año pasado. Sin embargo, en Siglo XXI notaron la suba abrupta en las ventas de otro producto: los gorros de Papá Noel. "La gente lo lleva para las fotos o para festejar la Navidad por Zoom, así que se llevan uno para cada miembro de la familia", indicó Sepúlveda.
Los gorritos vienen en distintas calidades, y pueden costar entre 79 y 190 pesos. Según comentó, muchos clientes que querían decorar la casa o la mesa navideña ya no recibirán visitas, por lo que destinaron todos sus fondos a lookearse ellos mismos para las videollamadas.
Otro efecto de la pandemia también se nota en las ventas navideñas. Muchos neuquinos redescubrieron su amor por la cocina y planean preparar ellos mismos los productos que integran la canasta de Navidad. Así, en los cotillones se incrementaron las ventas de moldes, frutos secos, rellenos y esencias para hacer pan dulce y budines caseros.
Gabriela Catalán, de Papelera Neuquén, dijo que muchos respetan la tradición de armar el pino navideño el 8 de diciembre y de agregar cada año un adorno nuevo. Por eso, incluso el día posterior tuvieron una gran cantidad de consultas de las personas que abrieron las cajas con adornos y encontraron algún artículo en mal estado, por lo que se acercaron al cotillón con la intención de reponerlo.
"Armamos las vidrieras navideñas a partir de principios de noviembre, primero recibimos a los comerciantes que decoran sus vidrieras antes, y después a la gente que compra cosas para el arbolito de su casa", detalló la encargada del cotillón. Aclaró que las ventas se mantienen incluso hasta Año Nuevo, basadas en aquellos que compran manteles, servilletas y otros artículos para decorar la mesa durante los festejos.
Por los altos precios de los pinos, la mayoría opta por reciclar el árbol que usó el año anterior. Las opciones son muy variadas: un arbolito de mesa cuesta unos 500 pesos, aunque hay opciones de calidad superior y de hasta 1.80 metros de alto que se consiguen por 16 mil pesos. "No son pinos de supermercado, son productos que pueden durar hasta 5 años", detalló Catalán.
Ante el incremento en los valores, son muchos los que optan por reciclar el árbol y comprar adornos o luces nuevas. Por eso, este año los juegos de luces fueron el producto más vendido. Las opciones más económicas con pilas cuestan unos 700 pesos. También se venden adornos, en sets de 6 que se consiguen desde 300 pesos en adelante, o guirnaldas tipo boa que salen 190 pesos.
Desde los cotillones señalaron que ya no se nota la compulsión por hacer compras que se notaba en años anteriores. "Vemos a la gente mucho más tranquila, dispuesta a disfrutar más con la familia", aclaró Sepúlveda en referencia a las medidas de aislamiento, que parecen haber bajado el ritmo de este tipo de festejos.
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