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La Mañana Supermercados

Trabajan hasta el último día, no tienen telegramas y crece la angustia por el cierre del supermercado

Faltan pocos días para que baje la persiana de una tradicional sucursal, pero los empleados continúan asistiendo a sus puestos sin certezas sobre sus indemnizaciones.

A cuatro días del cierre anunciado del supermercado Vea de Neuquén, los 22 trabajadores del establecimiento siguen sin recibir una notificación formal sobre la finalización de sus contratos laborales. Aunque la empresa les comunicó verbalmente que la sucursal dejará de funcionar el próximo 31 de octubre, hasta este martes ninguno de los empleados tenía en sus manos el telegrama de despido ni precisiones sobre cómo se realizarán las liquidaciones correspondientes.

La incertidumbre atraviesa las jornadas de trabajo y las conversaciones entre compañeros, que siguen presentándose en sus horarios habituales mientras esperan novedades. La sucursal continúa abierta, mantiene las ofertas semanales y los cambios de precios, pero ya no recibe mercadería, una señal que refuerza la preocupación de quienes ven acercarse el cierre sin contar todavía con información concreta sobre su futuro laboral.

“Nos comunicaron de palabra que la sucursal cerraba el 31 de octubre. Nadie ha sido notificado, ninguno de los compañeros”, contó Diego Palacios, uno de los trabajadores afectados, que lleva 16 años en la empresa.

Palacios tiene 40 años, está separado y tiene dos hijos. Ingresó al supermercado para trabajar en el sector de carnicería y actualmente se desempeña en el área de lácteos. Como el resto de sus compañeros, se enteró hace aproximadamente una semana de que perdería su empleo, pero desde entonces la espera se convirtió en parte de la rutina.

“Hasta el día de hoy, a cuatro días del cierre, no tenemos nada por escrito”, explicó en declaraciones a LM Neuquén.

Pese al anuncio que llegó de manera informal a los trabajadores y que la empresa hizo con la dirigencia del gremio CEC, la actividad dentro del establecimiento continúa prácticamente igual. Los empleados cumplen sus horarios y realizan las tareas habituales, aunque el ingreso de mercadería se interrumpió. También se mantienen los cambios de ofertas que se realizan los miércoles y jueves, de acuerdo con el cronograma de trabajo.

Palacios contó que algunos clientes se acercan para preguntar si el supermercado realizará una liquidación de productos antes de cerrar. Sin embargo, hasta el momento no hubo cambios en ese sentido y el comercio sigue funcionando con sus promociones habituales.

“Muchas personas en la calle preguntan si iban a liquidar lo que tenían, pero no. Seguimoa trabajando normal”, relató.

Entre los empleados, el tema aparece constantemente. Todos están pendientes de si alguno recibió una comunicación formal y comparten las novedades que surgen, aunque hasta ahora no hubo notificaciones que despejen las dudas. “Es un tema de charla todo el tiempo, estamos al pendiente de si notificaron a alguno. Todos estamos a la expectativa”, señaló.

No llegaron los telegramas de despidos

En las últimas horas, los trabajadores tuvieron un nuevo contacto vinculado con sus datos personales. Según explicó Palacios, el lunes les consultaron si los domicilios registrados estaban actualizados, una instancia que interpretaron como parte de los preparativos para las comunicaciones formales.

Sin embargo, después de esa verificación no recibieron más información. Mientras esperan, comenzaron a reunir documentación para una reunión con representantes sindicales, cuya fecha todavía no estaba confirmada. El objetivo es contar con los elementos necesarios para analizar la situación y conocer cuáles serán los pasos que deberá seguir cada trabajador.

El cierre había sido comunicado al sindicato de Empleados de Comercio, cuyo secretario general, Ramón Fernández, había señalado que la empresa atribuyó la decisión a las dificultades para acordar el alquiler del inmueble y a la caída de las ventas. El gremio solicitó las liquidaciones para revisar los montos y garantizar que se cumplan las obligaciones laborales.

Hasta el momento, según el relato de Palacios, los empleados continúan sin recibir documentación que formalice el despido.

La situación golpea especialmente a quienes llevan muchos años en el establecimiento. Palacios tiene 16 años de antigüedad, y recordó que otros compañeros llevan dos décadas trabajando allí. También hay empleados que llegaron desde Mendoza y que todavía esperan saber si serán reubicados en otra sucursal o si recibirán una indemnización por el cierre.

La incertidumbre no se limita a la pérdida del empleo, sino que también incluye las dudas sobre el pago de las liquidaciones y los plazos en los que se resolverá cada caso.

“Nosotros nos enteramos hace una semana que nos quedábamos sin trabajo. Esperábamos hasta hoy las notificaciones”, explicó el trabajador.

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