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A media cuadra del Monumento, transformó la casa de su abuela en un particular hostel

Hace más de dos años que Germán, junto a su papá y su hermana, abrieron el hostel Blackstar, un espacio que combina un hospedaje que homenajea a David Bowie con un faro del arte neuquino.

Cuando Germán Gatti jugaba en la vereda arbolada de la casa de su abuela de la calle Ministro González 54, en la década del ’90, seguramente no imaginó que casi tres décadas después ese mismo lugar sería un hostel del que él sería dueño junto a su papá, Carlos, y su hermana, Julieta.

Escribo “la década del ’90” y pienso que para muchos de nosotros fue ayer, pero la realidad es que pasaron 30 años. El crecimiento de Neuquén se mide tantas veces en números, extensiones territoriales, asfalto u obras de infraestructura. Sin embargo, para quienes somos nacidos y criados, nietos y nietas de los también nacidos y criados, nuestra medida es el recuerdo, la memoria que acopia imágenes de calles de tierra, baldíos, o, como dice Germán, el centro de la ciudad con más árboles y menos comercios. Con más casas como la de su abuela y -mucho- menos ruido.

Pero es 2025 y el futuro ya llegó, como decían Los Redondos, y en la casa que era de su abuela, Berta Soler, Bety para quienes la conocen, un jueves de una tarde pegajosa de este verano tórrido neuquino, Germán cuenta cómo ese lugar, en el que juntaba damascos de las ramas del árbol que daban a la terraza, se convirtió hace casi dos años y medio en un hostel y un epicentro de arte y cultura locales.

El nombre del lugar, Blackstar Hostel, y la estética homenajean a ese artista multifácetico, prolífico y colosal que fue David Bowie.

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Resignificar la casa de Bety

“Esta es una casa histórica en la que mi abuela vivió hasta 2008. Ella convivió con mi abuelo, que tuvo Alzheimer durante 11 años hasta que falleció. Estuvo acá bastantes años con él así hasta que ya a lo último mi abuelo tuvo que ir a una casa de cuidados y entonces ella se mudó”, relata Germán. Bety, que ya es bisabuela, acaba de cumplir 92 y toda la familia lo celebró en un viaje a una casa de campo cercana.

Bety nació en Neuquén y vivió siempre en ese lugar, primero con sus padres y luego con la familia que ella conformó. Cuando se mudó, sus tres hijos y su hija, entre los que está Carlos, papá de Germán, conformaron una sociedad para hacer de la casa un local. Lo alquilaron varios años a un negocio de ropa que, finalmente, se fue y con algunos inconvenientes económicos. “Siguen llegando cartas documento acá”, cuenta risueño Germán.

Entonces a los nietos, que habían hecho varios viajes, se les ocurrió la idea del hostel, en acuerdo con su papá, quien es ingeniero civil y se desempeña en el ámbito de la construcción. Lo inauguraron el Día de la Primavera de 2022.

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La celebración del cumpleaños de Bety, que acaba de cumplir 92.

La celebración del cumpleaños de Bety, que acaba de cumplir 92.

“Lo único que hizo que yo estuviera en un principio más reacio a hacer el hostel fue que no quería tirar abajo nada ni modificar. Acá se crió mi papá, acá jugábamos con mis primos, que todos teníamos edades similares. Recuerdo como si fuera hoy la habitación de mi abuela con un vestidor enorme que hoy se transformó en dos baños. Pero me fui dando cuenta de que la casa toma otro color, se resignifica”, relata Germán.

Se percibe al recorrer el hostel la aleación equilibrada entre casa de abuela y hostel moderno. Instalaciones nuevas que conviven con aberturas y elementos originales de madera. Como la baranda de la escalera, también original, de la que, recuerda, jugaban a tirarse con los primos.

También, en el patio interno, que fue intervenido por varios artistas, está la parrilla en la que el abuelo hacía los pollos. Germán reconoce que a la hora de diseñar el lugar, la decisión de su papá fue determinante: “la parrilla se queda”.

En la actualidad el hostel ofrece hospedaje para 26 personas. Son seis habitaciones cuádruples, con y sin baño compartido, y una doble, que comparte baño. “Estamos en ampliación. La idea es sumar una oficina de coworking para los huéspedes, servicio de masajes y terapias holísticas, más algunas habitaciones en suite con baño privado, que es lo que más buscan las parejas”, dice Germán.

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Bety despidiendo huéspedes del hostel, junto a Carlos, Germán y Julieta.

Bety despidiendo huéspedes del hostel, junto a Carlos, Germán y Julieta.

Souvenir de arte local

A la par que conversamos, recorremos distintos espacios dentro del hostel. Un chico joven, sentado frente a su computadora en una sala común, atiende a una videollamada. Habla en inglés y nos mira con esa cordialidad impostada de muchos anglosajones.

Las paredes ostentan fotografías, cuadros e ilustraciones de distintos artistas. Algunos, junto a la obra, tienen un código QR para que quien esté interesado pueda conocer más. “El hostel es todo blanco porque es como un lienzo que se va cubriendo a medida que van sucediendo cosas, de a poco”, explica Germán.

Max Catalán, Mati Fuentes, Freddy Mmextreme, Magui Azcazuri, quien, además es la community manager del hostel, son algunos de los artistas que han exhibido su arte en este espacio y dejaron el reguero de sus obras aquí y allá.

Eso sí, la impronta es clara: las y los artistas locales son quienes tienen prioridad. “Acá estamos en una zona privilegiada de la ciudad y la idea es que el huésped además de lo tradicional que puede vivir en un hostel, como conocer gente, interactuar, conocer la ciudad, se lleve algo del arte local y de cultura neuquina. Acá son todos artistas del Alto Valle”, resalta.

Germán, quien además es músico, baterista de la banda local Hysteria Lunar, observa que en Neuquén faltan espacios para que muchos y muchas artistas tengan la oportunidad de exhibir su arte. “Son ellos, los artistas, quienes terminan copando el lugar. Todo el tiempo se acerca alguien que quiere exponer, tocar o hacer alguna movida y es re lindo porque a la vez también el público se involucra de alguna manera”.

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Sesiones en Marte

La idea del hostel se gestó en paralelo a la idea de que crear un espacio artístico y cultural en el que canalizar deseos, aspiraciones, proyectos que Germán tenía en la cabeza hace tiempo y que, a su vez, fueron concretándose conforme el hostel echaba a andar.

Uno de esos proyectos es Sesiones en Marte, un ciclo de recitales que ya lleva dos temporadas y que Germán produce junto a su amiga Magui Azcazuri y su amigo Esteban Riffo.

Se trata de recitales en formato acústico para entre 20 y 30 personas de afuera, más algunos huéspedes del hostel, y están enfocadas en darle lugar a artistas locales, a quienes luego de la sesión les queda un audiovisual de tres temas en Youtube y la sesión entera en formato de álbum en Spotify. Llevan producidos nueve capítulos en total y uno especial que hicieron en homenaje a Charly García, lanzado el 23 de octubre de 2024, día del cumpleaños del artista, en el que músicos y músicas locales reversionaron sus temas. También se puede acceder a ese contenido en el Instagram @sesionesenmarte

“Ha habido indie, rock más clásico, tipo trovador, un poco de electrónica. No está cerrado a ningún estilo siempre y cuando sea un proyecto serio y que se amolde a nuestra propuesta. Y no aceptamos bandas tributo ni que hagan covers”, describe Germán, quien las nombró como Sesiones en Marte a raíz de que el piso de la terraza es de color rojo. ¿Y como un guiño a una de las canciones de David Bowie: “Life on Mars?”?

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También comparte sobre el equipo de gente profesional -todos locales- que trabaja en cada sesión: tres a cargo de las cámaras que filman, otras tres registrando el backstage, maquilladoras, y la masterización del contenido a cargo de Esteban Riffo, uno de los productores. Contenido de calidad desde el Alto Valle para el Alto Valle.

“Y hacemos todo por amor, acá nadie cobra un peso. La idea es que como hay bandas a las que les faltan recursos, salen de la sesión con un disco y con una sesión en video. Y ya tienen un material formal para presentar en convocatorias, festivales, etc.”.

En las sesiones, además, no falta el ida y vuelta. La última sesión, en la que grabó la banda Movimientos Música, al finalizar se armó zapada y Germán cuenta que “vino un chico de Canadá que se estaba hospedando acá, me pregunto qué banda era y le dije que eran un montón de músicos borrachos compartiendo”.

Homenaje a Bowie

“Todos los días se sorprende alguien de que hay un hostel acá. Mucha gente grande entra porque ve la máquina tocadiscos adelante y preguntan si funciona o preguntan si pueden tomar un café. Más de una vez le hemos invitado un café a alguna de las personas que se asoman, pero no somos una cafetería”, aclara Germán.

En la máquina tocadiscos que menciona, casi finalizando la charla, Germán pone vinilos de su artista admirado: David Bowie. Mientras escuchamos, Germán nos cuenta de su afición a los vinilos y su admiración por el músico inglés.

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Bowie está presente en todo el hostel, desde la máscara que hizo Freddy Mmextreme y el maniquí que el mismo Germán intervino desde una idea artística conceptual -ambas piezas pueden verse desde la vereda-, hasta las habitaciones nombradas con los alter ego que Bowie compuso para cada uno de sus discos.

Hace unos diez años, cuenta, Germán empezó a escuchar a Bowie y se fascinó. Escuchó toda la discografía de forma cronológica y en vinilos, que fue comprando y sumando a su colección. Hasta llegar a Blackstar, el último álbum, en el que el artista dejó indicios de que estaba muriendo.

Visitas de afuera

Hace unas semanas, mientras sucedía en la ciudad la Fiesta de la Confluencia, los integrantes de Las Pelotas fueron al hostel a comer un asado. Cuenta Germán que los músicos estaban parando en otro lugar, a la vuelta, pero como un amigo de ellos se hospedaba en el hostel, compartieron la comida, anécdotas y vinilos.

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En oportunidades anteriores, también se acercaron, por ejemplo, Santiago, el cantante de El Mató a un policía motorizado, una noche en que en el hostel estaban algunos músicos locales zapando y él los vio desde la vereda, o Goyo, de Bándalos Chinos, que llegó atraído por el tocadiscos que se observa de afuera.

“A nosotros nos pone contentos que el lugar atraiga a todo tipo de artistas, sin importar nombre o renombre, sino que son personas a las que le interesa el arte”, aclara Germán, y agrega que “son siempre bienvenidos todos, pero la prioridad es que el huésped tenga contacto con los artistas locales. No sólo de bandas, también de gente que pinta, que saca fotos, que dibuja, que hace poesía, shibari, teatro, la idea es que estamos abiertos a cualquier artista que se quiera acercar”.

Lo encontrás en Instagram como @blackstar.arthostel

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