Así fue la emotiva despedida del colectivero que se jubiló tras 32 años al volante
Víctor San Martín, chofer de la empresa Pehuenche, realizó este miércoles por la noche su último recorrido al frente de un colectivo de la empresa Pehuenche, tras 32 años de servicios y con solo una falta.
Familiares, compañeros de trabajo y amigos participaron en la emocionante ceremonia.
Un cartel en el parabrisas de su unidad, la 312, anunciaba “Ultima vuelta, me jubilo”. Mientras que unos cuantos globos que colgaban de las ventanillas ponían de manifiesto que además de ser el cierre de una etapa para el trabajador del volante, también se trató de un reconocimiento festivo.
En su paso por la calle Yrigoyen se detuvo en la parada de la plaza San Martín donde sus allegados le expresaron su afecto. Y allí bajó Víctor, sonriente. Se estrechó en abrazos y se tomó fotografías, mientras que sus colegas que pasaron por el lugar lo despidieron a los bocinazos.
San Martín, cipoleño nacido y criado, tiene 55 años y se inició en el volante en 1990 en la desaparecida empresa Alto Valle, en épocas en que los ómnibus funcionaban con boleteros y los choferes debían maniobrar con las billeteras en la mano.
Después siguió en Pehuenche, con la aparición de la tarjeta SUBE, que logró mejorar la seguridad de los conductores. Él lo puede atestiguar, pues sufrió dos asaltos.
De todos resaltó en una entrevista con este diario que "ser colectivero es lindo”, pero que “a diario es un desafío poder cumplir”.
Era un apasionado de lo que hacía, y prueba de ello en las más de tres décadas que le dedicó solo faltó una vez y con justificativo. Además, reflejaba su querencia en la amabilidad que dispensaba a los pasajeros, algo que quedará en el recuerdo de muchos a los que transportó en este largo tiempo.
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