Azul y Celeste, las gemelas prematuras que pelean por crecer y necesitan ayuda urgente
Su mamá y su papá son crianceros de Loncopué y llevan casi tres meses en Neuquén, lejos de sus otros cinco hijos y sin ingresos.
Azul y Celeste llegaron al mundo mucho antes de lo esperado y desde entonces atraviesan una pelea silenciosa, de esas que se dan día a día, gramo a gramo, dentro de una sala de neonatología. Sus papás dejaron el campo, el trabajo y a sus otros cinco hijos para acompañarlas en Neuquén, pero hoy necesitan ayuda urgente para sostenerse.
La familia es oriunda de Tricahuera, un paraje ubicado a unos 60 kilómetros de Loncopué. Pertenecen a la comunidad Millaín Currical y viven de la crianza de animales. El 13 de marzo, Viviana comenzó con contracciones cuando estaba en la zona de veranada, cerca de Caviahue. Tenía un embarazo de 26 semanas y un cuadro de diabetes gestacional que había complicado los últimos días.
Ese mismo día fue trasladada primero a Loncopué y luego a Zapala, donde llegó directamente a quirófano. Allí le realizaron una cesárea de urgencia. Sus dos bebés, Azul y Celeste, nacieron con apenas 950 gramos y un kilo. Horas después, fueron derivadas solas en ambulancia al hospital Castro Rendón de Neuquén, para recibir atención especializada en neonatología.
“Viajaron solas porque me dijeron que tenían que llegar sí o sí a Neuquén para tener una atención médica mejor”, contó Viviana a LM Neuquén, todavía conmovida por aquel momento. Ella recién pudo reencontrarse con sus hijas al día siguiente, cuando también fue trasladada desde Zapala a la capital neuquina.
“Cuando las vi estaban llenas de cables”
El primer encuentro con sus bebés fue uno de los momentos más duros. Viviana bajó a la sala de neonatología y encontró a sus hijas entubadas, conectadas a cables y rodeadas de cuidados médicos. Desde entonces, la vida de la familia quedó concentrada en los pasillos del hospital y en la evolución diaria de las gemelas.
“Cuando llegué y bajé a ver a mis bebés, estaban en la neo, todas con cables, estaban entubadas”, recordó. Con el paso de las semanas, Azul y Celeste lograron avanzar y recientemente pasaron de terapia intensiva a neonatología intermedia, una noticia que trajo alivio, aunque el camino todavía es largo.
Azul es la que viene un poco más adelantada. Según contó su mamá, ya empezó a succionar mamadera y responde bien a los cuidados. Celeste, en cambio, todavía necesita oxígeno y se alimenta por sonda. Los médicos le explicaron a la familia que deberán ir bajándole la asistencia de a poco, porque cuando le reducen el oxígeno se desatura.
“Celeste va un poco más atrasada si se llega a ir a la casa, me dijeron que puede ser con oxígeno”, explicó Viviana. Esa posibilidad abrió una nueva preocupación: la familia no puede volver al campo en esas condiciones.
Una familia de campo, sin luz ni gas, que no puede volver a su casa
Viviana y su esposo son crianceros. Viven de los animales, de la venta de chivos y de la producción de queso durante la temporada. Sin embargo, este verano casi no pudieron trabajar porque el embarazo ya venía con complicaciones y luego debieron trasladarse de urgencia a Neuquén.
“Nosotros trabajamos solamente con los animales. En verano se vende chivo, queso, se hace algo de plata, pero este verano no pudimos hacer nada porque yo estaba esperando a mis bebés”, contó.
En su casa del campo no tienen luz, gas ni calefacción más allá de la leña. Por eso, los médicos les indicaron que cuando las niñas puedan salir del hospital no deberían regresar a ese lugar, sobre todo por su condición de prematuras y por el frío de la zona. La familia necesita instalarse, al menos por un tiempo, en Loncopué, pero tampoco cuenta con una vivienda en el pueblo.
“Me dijeron que no me puedo ir al campo porque las nenas son prematuras y con el frío es complicado. Estoy viendo si me pueden ayudar para pagar un alquiler, porque no tengo casa en el pueblo”, relató Viviana.
Lejos de sus otros cinco hijos
Mientras Viviana y su esposo permanecen en Neuquén, sus otros cinco hijos siguen en el campo. El más chico tiene 7 años; luego hay una niña de 9, otra de 14, un varón de 17 y una joven de 18. Todos quedaron organizándose entre ellos para poder continuar con la escuela y la vida cotidiana en la comunidad.
La distancia también pesa. Viviana pasa prácticamente todo el día en neonatología. A veces sale unas horas para descansar, tomar unos mates o intentar resolver cuestiones básicas, pero vuelve rápidamente al hospital para estar cerca de Azul y Celeste.
“Estamos todo el día en la neo. A veces salgo a las tres, venimos un ratito al hotel a tomar mates y después volvemos. Nos quedamos hasta las doce de la noche”, contó.
Necesitan pañales, comida y ayuda para sostenerse en Neuquén
La situación económica se volvió crítica. Hasta hace poco, el esposo de Viviana también contaba con alojamiento, pero ahora les informaron que el hotel solo será cubierto para ella. Esto dejó a la familia en una situación aún más difícil, porque no tienen ingresos ni posibilidad de trabajar mientras acompañan la internación de las gemelas. “Estamos sin nada, sin nada”, dijo Viviana.
La ayuda que necesitan es urgente y concreta: dinero para comer, comprar pañales, afrontar gastos diarios y empezar a juntar para un alquiler en Loncopué cuando llegue el momento de dejar el hospital.
Aunque el hospital cuenta con comedor, muchas veces no llegan a retirar la comida porque permanecen dentro de neonatología junto a las bebés. “Por ahí estamos en la neo y ni siquiera llegamos a buscar la comida”, explicó.
Azul y Celeste siguen creciendo bajo control médico. La evolución es lenta, pero alentadora. Su mamá se aferra a cada pequeño avance: una mamadera, un gramo más, una baja en el oxígeno, una buena respuesta durante el día. Pero mientras ellas pelean por fortalecerse, la familia necesita del acompañamiento de la comunidad.
Cómo colaborar con Viviana y su familia
Quienes puedan ayudar pueden hacerlo a través del siguiente alias a nombre de Viviana Torres: Alias: Viviana.844.duque.mp.
Cada aporte, por pequeño que parezca, puede ayudar a que Viviana y su esposo puedan comprar pañales, comer, sostenerse en Neuquén y preparar un lugar seguro para cuando Azul y Celeste finalmente reciban el alta. También pueden acercarse al Hospital Castro Rendón y acercarles su colaboración.
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