En el primer semestre, los reclamos alcanzaron a más de 1300. "No hay tantos conflictos con el Estado, sino por la situación económica", dijo Gustavo Pereyra.
La Defensoría del Pueblo de la ciudad de Neuquén cerró el primer semestre de 2026 con un salto en los reclamos que su titular, Gustavo Pereyra, no dudó en calificar de “repunte”, donde no duda en atribuir el fenómeno a la situación económica.
Además, hay otros tipos de reclamos, en una ciudad cada vez más sofisticada. El problema de los inquilinos y los conflictos de alquileres está en la vidriera junto con los endeudamientos con Mercado Pago o con el propio Banco Provincia de Neuquén.
Fueron 1315 actuaciones iniciadas entre el 1 de enero y el 30 de junio, contra las 908 registradas en el mismo período de 2025. El incremento equivale a un 45% y se dio, según destacó el propio Defensor, pese a la mudanza de edificio que vivió el organismo durante esos meses, a la calle Bouquet Roldán al 260.
“Hoy tuvimos un repunte, en el primer semestre de este año superamos en más de 400 actuaciones el primer semestre del año anterior. Estamos hablando de casi cien actuaciones por mes”, explicó Pereyra en diálogo con LM Neuquén. Y proyectó: “Si esto se mantiene a lo largo del año, vamos a tener 1000 actuaciones más”.
Asesoramiento jurídico, el motor del crecimiento
De los 1315 reclamos del semestre, 855 corresponden a orientaciones y consultas jurídicas, la franja que históricamente concentra la mayor demanda del organismo. Es básicamente consultas en materia judicial.
Dentro de ese universo, 227 fueron consultas penales, judiciales o contravencionales; 140 sobre seguridad y ayuda social; y 133 vinculadas a alquileres y otros temas de acceso a la vivienda, que es lo que más está impactando en esta época.
Le siguen las multas de otras jurisdicciones (89), que son las que vienen de otras provincias y que generan un gran dolor de cabeza a los ciudadanos.
Además las operaciones financieras y comerciales (83) y los reclamos por derechos del consumidor (65). Completan el cuadro las consultas por derechos de familiares (41), los servicios públicos municipales y provinciales (31), los problemas de agua, cloacas y derrames (15), las consultas laborales (11) y los trámites de jubilación y pensión (8).
Pereyra puntualizó un cambio de fondo detrás de esos números. “La demanda de la gente cambió. Hoy tenemos mucha consulta por asesoramiento jurídico, y dentro de ese asesoramiento jurídico tenés la parte que corresponde al área penal, y el resto, cuestiones civiles y de familia”.
El Defensor explicó que buena parte de esas consultas tiene que ver con contratos de alquiler y con acuerdos entre particulares “de distinta índole”, un fenómeno que atribuyó directamente al contexto económico.
“La situación económica también ha traído mucha controversia entre los titulares de viviendas y los inquilinos”, expresó.
El cambio: de reclamarle al Estado a resolver conflictos entre vecinos
Uno de los datos que Pereyra destacó con mayor énfasis es el desplazamiento del eje de la demanda. Durante años, la mayor parte de las consultas al organismo tenían como destinatario al Estado municipal o provincial, por reclamos vinculados a servicios básicos.
Hoy esa proporción se invirtió, de las 855 orientaciones del semestre, apenas 31 corresponden a servicios públicos municipales o provinciales.
“Ya no se demanda tanto el acceso a los servicios, el asfalto, la luz, el gas, la cloaca. Las cuestiones ambientales también se redujeron bastante”, detalló el Defensor.
Y agregó una lectura política del fenómeno que sucede en la ciudad de Neuquén. “Hoy estamos orientados a los problemas que tiene la gente dentro de la sociedad misma, más que a los problemas que tiene la gente en contra del Estado”, dijo.
Pereyra explicó que buena parte de esos reclamos que antes recaían sobre el organismo hoy se resuelven dentro de la propia gestión estatal.
“Si hay alguna demanda que tienen contra el Estado, se resuelve dentro del mismo Estado. Hay cuestiones que tienen una respuesta inmediata y otras que demandan mayor cantidad de plazos”, señaló, poniendo como ejemplo obras que un municipio prevé ejecutar recién en ejercicios presupuestarios posteriores.
Mediaciones: la mitad de los casos se resuelve, y ahora pesa en la Justicia
El área de mediación comunitaria sumó 322 actuaciones en el semestre, con las transacciones comerciales (122) y los conflictos de convivencia —medianería, filtraciones y otras disputas entre vecinos— (83) como las categorías más numerosas. Le siguen los conflictos por alquileres (51), los familiares (34), los ambientales (28) y los de consorcios (2).
Según Pereyra, el organismo resuelve por esta vía a la mitad de los casos que ingresan. “Hay un 50 por ciento aproximado de resoluciones. Si entran 150, se termina resolviendo la mitad”.
Pero el dato que el Defensor subrayó como el más significativo es otro. Cuando esos conflictos terminan judicializándose, los tribunales empiezan a tomar los acuerdos alcanzados en la Defensoría como antecedente.
“La Justicia pide los antecedentes de la Defensoría y toma como base los acuerdos, sea que se llegó a un acuerdo o no. Lo toman como una cuestión prejudicial”, explicó.
“Eso es muy valioso, porque significa que, si bien muchos dicen que los acuerdos en la Defensoría no son de cumplimiento obligatorio, con el tiempo la Justicia los está haciendo pesar a la hora de fallar”, indicó.
Quejas y reclamos: multas, ambiente y los barrios en desarrollo
El área de quejas y reclamos sumó 91 actuaciones, encabezadas por multas y tributos en la zona urbana (56), seguidas por cuestiones ambientales (23), servicios públicos (12), derechos humanos (12), obras públicas (10) y urbanismo y ordenamiento territorial (11).
Entre los casos que la propia Defensoría destacó como representativos de esta etapa aparecen la provisión de servicios y la situación dominial en el sector Bardas Rojas, el abastecimiento de agua para familias de Mapu Mew, y los conflictos de intereses por el uso de suelos entre desarrollos urbanos y actividades productivas, tres frentes que grafican las tensiones de “una ciudad en pleno desarrollo”.
Pereyra también se refirió al uso de las recomendaciones institucionales, una herramienta que el organismo tiene prevista en su normativa, pero que había usado con moderación en su primer año de gestión.
“En mi primer año no hicimos tantas recomendaciones, porque fue un año donde había que ver por dónde canalizar toda esa demanda. Este año hicimos muchas más recomendaciones que las habituales, por lo menos en mi período”, señaló.
¿Sirven los amparos judiciales?
Sobre los amparos judiciales, el Defensor marcó un criterio de uso restrictivo. “No cualquier cosa amerita un amparo. Si hay que sacar un árbol, no sé si amerita un amparo; amerita la intervención de la Defensoría”, ejemplificó, en referencia a los reclamos de tipo ambiental que llegan al organismo.
No obstante, destacó que hay urgencias que sí ameritan, como el acceso a la salud y a la vivienda, y destacó los conflictos que hay con el IPVU.
Pereyra planteó además una serie de puntos de trabajo hacia adelante. Es relevar con anticipación los temas que preocupan a los vecinos para prevenir conflictos ambientales, de infraestructura urbana y de uso de suelos; reformular las normativas institucionales para ampliar las garantías legales de los vecinos; y avanzar en la construcción de un edificio propio para la Defensoría, acorde a la actividad que hoy despliega el organismo.
A eso se suma el trabajo articulado con otras defensorías de la región. La participación en la Mesa por una Movilidad Sustentable para el área Metropolitana de la Confluencia, el acompañamiento a la Asociación de Defensores del Pueblo de la República Argentina (ADPRA) y el trabajo conjunto en el Dispositivo Federal para el Encuentro de las Defensorías del Pueblo de Neuquén, que reúne a Centenario (Valeria Caffaratti), San Martín de los Andes (Fernando Bravo), Zapala (Oscar Vásquez) y Villa La Angostura (Sebastián Baltanás).
El primer semestre podría cerrar el año en el orden de las 2600 actuaciones en la Defensoría del Pueblo de Neuquén, que intenta mediar entre los propios vecinos, de una ciudad que no deja de crecer.
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