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De bailar tango en milongas a tocar el bandoneón por el mundo

La neuquina Melina Reyes despliega su talento musical con el fuelle en importantes orquestas.

En su casa familiar del barrio Mariano Moreno de Neuquén no se escuchaba música. La música estaba ausente en la vida de Melina Reyes hasta que a los 18 años partió rumbo a la ciudad de Buenos Aires para estudiar la licenciatura en Nutrición. La joven se instaló en un departamento de Almagro, un barrio porteño con una fuerte tradición tanguera y en ese contexto se produjo su primer contacto con ese género musical. “Vivía en Guardia Vieja y Salguero, una zona muy tanguera, y un día iba caminando y en una pared ví un papel sobre una milonga donde enseñaban a bailar tango. Fui y me volví loca. Nunca había bailado, así que empecé a tomar clases y el tango me atravesó de una manera muy especial”, cuenta Melina, de 29 años, a LMNeuquen.

La joven no solo aprendió a bailar al ritmo del 2x4 sino que empezó a frecuentar el amplio circuito de milongas que abren sus puertas en diferentes días de la semana en Buenos Aires. El tango empezó a ocupar una gran parte de su tiempo, sobre todo cuando escuchó unos temas de Astor Piazzolla. Fue en ese momento que se dijo: "quiero tocar el bandoneón”. "Estaba obsesionada, escuchaba Piazzolla todo el tiempo", agrega. Dejó la carrera de Nutrición y se fue a estudiar a la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA) donde aprendió guitarra.

Poco tiempo después volvió a Neuquén donde empezó a tomar clases de bandoneón con el destacado bandoneonista Nicolás Malbos, con quien estudió durante cuatro años. “No me resultó fácil empezar a tocar porque el bandoneón presenta una cierta complejidad, no es un instrumento ordenado como el piano o la guitarra con notas sostenidas”, explica. Sin embargo, con mucho esfuerzo, dedicación y práctica fue "poco a poco mejorando”. “Tenía tantas ganas que no me importó nada, me la pasaba estudiando todo el día, mis amigas me venían a buscar para salir y yo meta practicar con el bandoneón”, describe. Además de Piazzolla, Melina disfrutaba de la música de Leopoldo Federico, considerado una de las figuras máximas del tango; Eduardo Rovira y con el tiempo descubrió a Osvaldo Pugliese, Anibal Troilo y Alfredo Gobbi.

Precisamente Malbos le dio la oportunidad de incorporarse como bandoneonista a la Orquesta Anibal Troilo que dirigía. Con esa orquesta se presentó en diversas ciudades de la Patagonia y del resto del país, incluso en Chile. En un momento, cuando su interior le pedía expandir esa pasión musical, Melina decidió dejar Neuquén para intentar vivir de la música. "Había un pequeño circuito de tango en ese tiempo en la ciudad, una podía tocar un par de veces con alguna orquesta, había algunas milongas, pero yo quería vivir de la música, y en ese contexto me parecía que era imposible hacerlo en Neuquén", describe. Regresó a Buenos Aires y en 2018 comenzó a estudiar la Licenciatura en Música Argentina en la Escuela de Arte y Patrimonio de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Agrega que antes de encontrarse con el tango escuchaba "un poco de rock, sobre todo Luis Alberto Spinetta, y algo de folclore".

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Con todo lo aprendido y muchas ganas de continuar haciéndolo, Melina se incorporó a la Orquesta Típica La Martino, nacida unos años antes a partir de la inquietud de jóvenes músicos de aportar nuevos conceptos a la música ciudadana. Posteriormente sumó el sonido de su bandoneón en La Rantifusa, una orquesta típica integrada por mujeres que intervienen tangos de la época dorada del género y los hacen dialogar con la actual con arreglos inspirados en estilos que van desde Troilo pasando por Pugliese, Juan D'Arienzo, entre otros.

"Ambas orquestas fueron hermosas experiencias”, cuenta la música neuquina, quien tuvo que dejar de participar en ellas cuando le llegó la propuesta para incorporarse a la orquesta Romántica Milonguera, una de las agrupaciones que forman parte del circuito milonguero porteño más importante de los últimos años. “Cuando apareció la posibilidad de Romántica Milonguera estaba con el estudio y las dos orquestas. Tuve que decidir en dejarlas porque en Romántica se trabaja muy duro, se ensaya mucho y además había posibilidades de salir a tocar por muchos lados”, comenta quien empezó tocando con un bandoneón ELA con peines de aluminio y ahora tiene un AA con peines de zinc.

Melina se interesó en Romántica Milonguera porque recrea el repertorio romántico de los tangos más clásicos, buscando el equilibrio entre lo femenino y lo masculino a través de la musicalidad de cada uno de sus integrantes. La orquesta propone un espectáculo que además de la puesta en escena de sus músicos, incluye un espacio para que el público pueda bailar.

De pronto Melina se encontró tocando el bandoneón en diversas provincias de la Argentina como también en el exterior. "Tuvimos la oportunidad de presentarnos en Colombia, Uruguay, Alemania y Suiza. Viajar y tocar tango en esos países fue una experiencia tremenda y hermosa porque en cualquier parte del mundo hay milongas y a la gente le gusta mucho el tango y bailarlo”, expresa.

Cuenta que dedica muchas horas de su día al estudio y práctica del instrumento, “porque en estos momentos estoy viviendo de la música". Actualmente en Buenos Aires toma clases con el bandoneonista, compositor y docente Ramiro Boero, quien formó parte de la orquesta El Arranque.

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La joven bandoneonista confiesa que muchas veces se sorprende por la trayectoria musical que ha construido en poco tiempo. “Antes de los 18 años no tocaba ningún instrumento y con la música no tenía nada que ver. Ahora me dedico a la música, vivo de la música y es todo muy raro. Ha sido un salto muy grande el que hice en este tiempo”, señala, y no deja de agradecer a su familia que le brindó su apoyo cuando ella decidió que quería dedicarse a la música. Desde hace un tiempo, Melina es convocada para tocar en el circuito de Casas de Tango de Buenos Aires que llevan adelante espectáculos y shows tangueros destinado a los extranjeros.

“El tango es mi manera de expresarme, mi forma de vivir, es mi lenguaje, y el canal que encontré para canalizar mis cosas”, afirma Melina quien se muestra entusiasmada y ansiosa porque en unos días vuelve a Neuquén para integrar la Orquesta Anibal Troilo, dirigida por Malbos, que se presentará en distintas ciudades de Chile.

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