Día de la Mujer, un buen momento para cuidar el corazón
La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte a nivel mundial, tanto en mujeres como hombres. Las estadísticas publicadas por el Ministerio de Salud indican que en Argentina la principal causa de muerte se debe a la enfermedad cardiovascular; incluso, en el año 2020 durante la pandemia COVID 19, la muerte por enfermedad cardiovascular fue responsable del 27,3% del total de las muertes, superando a la causa infecciosa. Así lo advirtieron desde la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) en el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora este 8 de marzo.
A pesar de esta realidad, la percepción del riesgo de enfermedad cardiovascular es baja en la población, en particular entre las mujeres.
En el año 2021, se realizó una encuesta a mujeres de todo el país a través de la participación de los Distritos Regionales de la Sociedad Argentina de Cardiología y se advirtió que el 62% consideró al cáncer como principal causa de muerte y sólo el 34,9 % a la enfermedad cardiovascular.
“Estos datos contrastan con la realidad de las estadísticas vitales argentinas donde la enfermedad oncológica fue la causa de muerte en el 17,4% de la población. La brecha entre percepción y realidad probablemente sea multicausal. En las últimas décadas, se han descripto importantes diferencias biológicas entre mujeres y hombres, así como diferencias en las respuestas al estrés”, sostuvo Verónica Crosa, médica especialista en cardiología de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).
“Ahora se comienza a comprender el papel que tienen los factores genéticos, moleculares, celulares y fisiológicos, incluidos del sexo y el género, así como los determinantes sociales de la salud y la influencia del medio ambiente en la salud de la mujer. Las mujeres se encuentran subrepresentadas en todos los aspectos de la investigación, desde el laboratorio hasta las investigaciones de población, y esto ha impactado negativamente en la implementación de medidas efectivas en las políticas de salud”, afirmó por su parte Roberto Nicolás Agüero, médico cardiólogo, especialista en Medicina Nuclear y referente de la SAC.
Por ejemplo, los síntomas clásicamente descriptos para el infarto corresponden a un perfil masculino, se advirtió.
Por otra parte, se advirtió desde la SAC, la mayoría de los estudios no han hecho una distinción clara entre género y sexo basando la definición en el sexo al nacer, excluyendo del análisis al universo de la diversidad y a la mujer transgénero. “En este escenario se torna imperioso mejorar la concientización de la mujer respecto de su riesgo, pero también diseñar estrategias de educación en la comunidad de profesionales que asiste a estas mujeres, así como implementar políticas de salud orientadas a disminuir la brecha existente”, agregó Crosa.
Al igual que el hombre, la mujer se ve expuesta a los llamados “factores de riesgo tradicionales” como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo. De acuerdo con los datos de la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018 la obesidad estuvo presente en el 55% de las mujeres encuestadas mientras que la diabetes se registró en el 12,7% de la población y, ambas, se encuentran en aumento respecto de los datos previos del 2005. Por otra parte, el colesterol elevado (29%) y la hipertensión arterial (34%) se mantienen en las mismas cifras desde el 2005.
La mujer también se ve expuesta a otros factores de riesgo ligados a la historia gineco-obstétrica como el antecedente de haber tenido hipertensión del embarazo, diabetes gestacional, parto prematuro, bebés de bajo peso para la edad gestacional, y abortos frecuentes, todos ellos asociados a mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular futura, al igual que la menopausia precoz.
Otros factores de riesgo
Por otra parte, ciertas enfermedades que predominan en la mujer como las enfermedades autoinmunes y el cáncer de mama también constituyen factores de riesgo por sí mismos o por los tratamientos asociados. La depresión es otro factor de riesgo fuertemente asociado a enfermedad cardiovascular y esta entidad también es más frecuente en la mujer.
Recientemente, se han reconocido “ciertos factores de riesgo para enfermedad cardiovascular no convencionales ligados más al género femenino como la violencia de género, las condiciones socioeconómicas desfavorables y el bajo nivel educativo, que se asocia a peores condiciones laborales, maternidad y crianza monoparental con postergación y descuido de la propia salud”.
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