Lamentablemente, el destino de muchos que dormían en la terminal y de un día para otro no pudieron hacerlo más es incierto. Pero de otros se sabe que, en ausencia del Estado, buscaron refugio en algunos cajeros bancarios o plazas. Incluso una pareja pernocta detrás del Museo de Bellas Artes. Lejos de resolver su problema, trasladaron su situación de calle a otro sitio.
En ese contexto, Laura y Germán tuvieron más suerte. Una vecina solidaria que solía acercarles comida les abrió la puerta de su casa para que no pasen frío, en tanto puedan conseguir algo mejor. "Desde el día que los sacaron a la calle, Laura da vueltas en el día y a la noche duerme en casa. Jamás la llamaron de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte. Hace poco crucé a otros tres que estaban durmiendo atrás del museo, mientras otros están en cajeros. Germán se fue con su perro a una plaza un día y me lo traje a mi casa...en fin. Lejos de ayudar, desalojaron la terminal con promesas a un mes", contó Gabriela, en diálogo con LMNeuquén.
Laura es la joven que paga una pensión en Roca por 23 mil pesos y no consigue nada a ese precio en Neuquén, donde trabaja como lavacopas. Pernoctaba en la terminal para no gastarse el sueldo que cobra en pasajes. Así está hace varios meses, desde que dejó atrás el conurbano bonaerense. Dice que le ofrecieron un pasaje para volverse, pero ella no quiere regresar al lugar de donde se fue en busca de un mejor porvenir.
"En un principio me hablaron de un hotel, pero podían pagarme una semana. Es lo mismo que nada. Yo necesito una ayuda para ir y volver, algún tipo de descuento sobre los pasajes para no gastarme toda la plata en ir y venir. Tampoco me pueden ofrecer un plan social, porque tengo trabajo. Pero me estoy postulando para otras cosas, algo que me deje más dinero. Con 2500 pesos por día quedo muy corta", contó Laura.
A la terminal ya no pudo volver más a dormir, así que se expresó muy agradecida con Gabriela. "Me tiene en su casita y no paso frío en las noches ni estoy dando vueltas", manifestó. Germán también. "Está acá con su perrito y su bicicleta", agregó Laura. Esto es así desde hace dos semanas. "Le quisieron ofrecer que se vuelva a Mendoza pero no quiso porque tiene la misión de llegar hasta Usuhaia", comentó.
Como le pasó a otras personas, cuando fueron desalojados de la terminal, terminó durmiendo en una plaza, y con este frío, Gabriela lo sacó de la calle y se lo llevó a su casa. "La gente duerme donde puede y se está desplazando porque interviene la Policía", advirtió la joven.
Germán está esperando que pase el invierno para seguir viaje hasta Usuahia con su perro Aio. "Ahora estoy viviendo en casa de Gabriela. Estamos bien. Yo viajo en bicicleta, y el perro viene conmigo. Al único lugar donde no fui con él fue en las Cataratas de Iguazú. Es mi compañero, lo tengo desde los 48 días", expresó.
Su vínculo con el perro es algo así como la columna vertebral que lo sostiene y por lo que no está dispuesto a agarrar viaje con soluciones que implican separarse de él. Por eso, cuando le ofrecieron un hostel a él que no incluía a su compañero, no aceptó; o que le ofrezcan un pasaje a Mendoza, de donde se fue.
"Hay gente que quiere hacer, pero están limitados. Como me van a pedir que sea neuquino o me cambie el domicilio de mi documento para recibir ayuda, es una locura. Yo no voy a hacer eso por cinco meses. Si todo sale bien, parto en noviembre hacia Ushuaia", señaló.
Los que quieran/puedan ayudar a Laura con un trabajo como empleada pueden llamar al 011-6693-3203. "Tengo el secundario completo. Soy responsable, puntual, no tengo vicios", expresó. Puede ser un trabajo en el área comercial.
Germán cobra una pensión contributiva por su discapacidad. Sufre una discapacidad motriz que le provoca incontinencia, por lo que usa pañales y lleva una sonda. Si alguien lo puede ayudar es con pañales y alimento para su perro. Dejó el contacto de Gabriela: 2995 35-9461.
El corazón de Gabriela
En ausencia del Estado, Gabriela más de una vez abrió la puerta de su casa para ayudar a las personas que están en situación de calle. Laura y Germán no fueron los primeros ni serán los últimos. Pero su bajo perfil no permite decir mucho más de ella. "Sueño hacer esto... cuando puedo le doy lugar a personas que están en la calle por cuestiones temporales, que tiene algún problema habitacional momentáneo", reveló.
Sus acciones luego son recompensadas con devoluciones que le llenan el corazón, como el caso de Sandra, la hija de una Rafaela, una abuela que cuidó por un tiempo. "Creo que fuiste un angelito que la protegió en este viaje. Ya estamos acá con mamá, gracias por cuidármela. Ya está en Roca. Muchas gracias, que Dios la bendiga", manifestó.
En otra ocasión fue Ely, un venezolano que llegó con su familia y sin un peso a Neuquén en busca de un trabajo, y con quienes sigue en contacto. "Les tiré colchones en el living y pasaron varios días. Hoy vive en Chile y es ingeniero químico. Así, hay muchas personas que pasan momentos difíciles", cerró.
Te puede interesar...














