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La Mañana 2023

El 2023 marcó el final de una sequía que parecía interminable en Neuquén

La lluvia y la nieve acompañaron el proceso de recuperación de ríos y embalses, aunque también hubo inundaciones.

El 2023 fue el año que marcó el fin de una sequía que parecía no terminar más en Neuquén. Hubo intensas nevadas desde el otoño hasta el fin de la primavera y torrenciales lluvias que devolvieron paisajes que muchos habían olvidado en distintos puntos de la provincia. El fenómeno de La Niña le dio paso al de El Niño y este proceso fue un alivio.

Las primeras precipitaciones comenzaron en marzo de este año y se fueron pronunciando a lo largo del año, algo que los especialistas miraban con expectativa dada la necesidad de agua que había en toda la cuenca hídrica. Los embalses necesitaban recuperar niveles históricos y todo hacía parecer –de acuerdo a los pronósticos- que los más de 13 años de sequía llegarían a su fin.

El 13 de agosto la nieve se hizo presente en la ciudad de Neuquén, en medio de una ola de aire polar que golpeó a toda la provincia. En horas de aquella tarde comenzaron a caer los primeros copos en la capital y con el correr de las horas el paisaje urbano comenzó a teñirse de blanco.

Agua en los ríos 1.jpg

Por supuesto que este fenómeno que en Neuquén resultó llamativo y que fue motivo de festejos, en el interior de la provincia tuvo un gran impacto y trajo consecuencias.

El temporal de lluvia y nieve generó una fuerte crecidas de los ríos. Algunos pueblos quedaron incomunicados y también se registraron inundaciones en viviendas.

En el valle el impacto mayor lo causó la imponente crecida del Neuquén que afectó a Centenario, Vista Alegre y Cipolletti.

Sauzal Bonito revivió la pesadilla de los años 2006 y 2008, cuando el río bajó furioso y no tuvo piedad con nada. Corrió mucha más agua que la que se esperaba y otra vez hubo graves problemas, más allá de las evacuaciones preventivas que se habían hecho. Se estimaba que el pico de crecida en el río Neuquén, había alcanzado unos 5500 metros cúbicos por segundo, de caudal medio diario.

Inundaciones Sauzal Bonito.jpg

"No esperábamos tanta agua", confió el intendente Fernando Wircaleo, mientras trabajaba en la emergencia. El jefe comunal no solo estuvo organizando e informando a los pobladores sobre las medidas de contingencia que había que tomar, sino que también tuvo que ayudar en los operativos de evacuación y a sacar a muchos animales que habían quedado a la suerte de la correntada con un destino de muerte casi seguro.

Más allá de la contingencia y los problemas que causaron las lluvias, el panorama comenzaba a cambiar para bien después de tantos años sin agua.

En ese entonces, Elías Sapag, Presidente de Emhidro y representante por Neuquén en la AIC, explicó que con los incrementos de los caudales que bajaban desde la montaña se estaba superando la situación de emergencia hídrica, con la que convivió la región el último tiempo.

Embalses: la lluvia y la nieve no fueron suficientes

Las lluvias fueron decisivas para la recuperación y sobrepaso de los caudales históricos promedio. "Enfrentamos un año medio, un año normal. Hablar de un año normal después de 15 años de sequía es muy importante", sostuvo el funcionario y dijo que “después de tres años de niña consecutivos, que hace desde 1950 no lo teníamos, se invirtió a un niño muy húmedo que todavía estamos viéndolo”.

Terminó la sequía y ahora sobra agua

A fines de este año se pudo comprobar los efectos de las lluvias y de las nieves con los caudales que tuvieron los ríos, especialmente el Limay a partir de un pedido de Cammesa para generar más electricidad. Para la AIC fue una decisión importante, puesto que descomprimiría la presión en los diques.

Hasta hace poco, cada vez que el mayorista eléctrico pedía subir los caudales para incrementar la generación, desde Neuquén se protestaba por la escasez de agua que imperaba. Pero el clima cambió. Ahora, las autoridades locales del agua celebraban la apertura de las compuertas.

A fines de noviembre, de los 600 metros cúbicos por segundo que traía, el Limay llevó su potencia a los 900 cambiando la fisonomía de la costa, principalmente a lo largo de todos los espacios públicos que hay en la zona.

Hoy los ríos volvieron a la normalidad y el paisaje ribereño recuperó su fisonomía de siempre. El agua, recurso imprescindible para la vida y el desarrollo de los pueblos, se hizo presente otra vez. Y en todo su esplendor.

ANUARIO - SEQUÍA EN NEUQUÉN.mp4

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