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La Mañana Rolando Figueroa

El "Efecto 1000 días": la ingeniería vial con la que Rolando Figueroa pavimenta el camino al 2027

El punto de inflexión de un nuevo diseño político. Las bases del desarrollo neuquino, con el camino hacia su propia consolidación política y la hegemonía de su nuevo ecosistema de poder.

A poco de cumplir los 1.000 días de gestión, el gobernador Rolando Figueroa eligió una vidriera de alcance nacional para dejar la marca de su gobierno. El escenario elegido para fijar el concepto matriz sobre el que se asientan el presente y el futuro de su proyecto político fue el ciclo Democracia y Desarrollo del diario Clarín en Buenos Aires.

“Neuquén está ejecutando la mayor inversión en obra pública de su historia”, dijo ante un concurrido y selecto auditorio. Lo de Figueroa ya dejó de ser un eslogan de gestión. Se trata de la piedra fundacional de la narrativa con la que el frente "Neuquinizate" busca reconfigurar el poder provincial de cara a las elecciones del 2027.

Las cifras expuestas por el mandatario, a nivel nacional, impactan por su escala macroeconómica. “Una inversión superior a los 1.000 millones de dólares anuales en infraestructura y la meta inédita de ejecutar 1.000 kilómetros de rutas en apenas dos años, equivalente a todo lo construido previamente en la historia institucional de la provincia", expresó Figueroa. A ello se le suman 100.000 m 2 de escuelas, un número idéntico en infraestructura sanitaria y 40.000 m 2 destinados a la seguridad. La verdadera riqueza de los números mostrados por el gobernador neuquino no radica en el hormigón o el asfalto, sino en su traducción política.

El fin del "derrame pasivo"

“Figueroa llegó a la gobernación rompiendo la hegemonía de más de seis décadas del MPN, bajo la promesa de ordenar el Estado y revertir una paradoja estructural: un Neuquén con récord de producción en Vaca Muerta, pero con índices alarmantes de pobreza y desocupación debido a un "enorme atraso" en infraestructura social”, nos dice uno de los asesores que acompaña a Figueroa en cada uno de sus encuentros con empresarios.

El gobernador también brindó una “master class” sobre Vaca Muerta, los recursos que guarda, los que genera y sus ganancias. Al desglosar la realidad del barril de petróleo de exportación, durante su exposición el mandatario dejó en claro un reclamo de soberanía económica frente al centralismo.

“De cada barril, el Estado Nacional y las provincias no productoras absorben un porcentaje sustancial, mientras que Neuquén asume la totalidad del costo y el pasivo ambiental”, hizo notar con énfasis durante su alocución. Para Figueroa se trata de un “estrangulamiento de fondos federales”, agudizado por el freno a la obra pública nacional.

El gobernador neuquino ha sabido explorar y alimentar las relaciones con las compañías que operan en Vaca Muerta. Supo sacar provecho del valor estratégico del recurso que tiene Neuquén y que el mundo necesita.

Antes era moneda corriente el adelantamiento de dinero, en concepto de regalías, de parte de las operadoras para que los gobiernos provinciales hicieran frente al pago de salarios. Hoy, esa mecánica ha sido desterrada.

En estos 1.000 días, Figueroa sorprendió con un golpe de audacia creativa en el financiamiento de la obra vial al “invitar” a las operadoras petroleras de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) a financiar las rutas neuquinas a través de un esquema de fideicomisos con adelanto de regalías y peajes.

La maniobra ya se conoce como "Capitalismo de Infraestructura Regional" que consiste en usar el boom de Vaca Muerta no para engrosar el gasto corriente, sino para financiar la sustentabilidad social para consolidar el arraigo local.

El modelo ha sido fuente inspiradora del ministro de Economía de Nación, Luis “Toto” Caputo, que intenta hacer lo propio para comenzar a solucionar el faltante de obras viales en el país.

La hoja de ruta hacia el 2027

“En política, las obras que se ven son los votos del mañana”, coinciden distintos analistas. El plan de infraestructura que Figueroa desarrolló en estos primeros 1.000 días no solo busca destrabar los cuellos de botella logísticos del sector energético, sino también blindar la gestión gubernamental frente a las demandas cotidianas de los habitantes de la provincia. Ésta es la máxima apuesta del gobierno neuquino.

Los 1.000 días de gobierno de Figueroa mostraron un gran impulso en la mentada “equidad territorial”. En su esquema de gobierno, a través de los delegados regionales y las intendencias, llevó asfalto, hospitales y escuelas al interior profundo de la provincia (conectando el corredor petrolero con los Lagos del Sur) funciona como una estrategia perfecta de seducción hacia los intendentes locales, dinamitando cualquier intento de reconstrucción de una oposición hoy dubitativa.

Quizás sea en este punto en donde radica la mayor fortaleza de la construcción política del espacio que gobierna la provincia.

Analizando los distintos discursos que Figueroa ha brindado en encuentros ante empresarios y aniversarios en localidades de la provincia, también aparece un punto de su gobierno que revaloriza y “machaca” permanentemente. Insiste y exige a sus funcionarios e intendentes “mantener en alto la bandera del Orden y la Gestión”.

Frente a una arena política nacional fragmentada y polarizada, Figueroa se posiciona como un administrador hiperpragmático. Su mensaje habla de eficiencia y resultados palpables, una plataforma ideal para aglutinar al electorado independiente y de centro.

La otra piedra fundacional del modelo Figueroa habla de la “sustentabilidad social. En lo que va de su gestión, Figueroa, forjó e implementó “programas complementarios como el plan de becas estudiantiles más grande de la provincia o los créditos hipotecarios provinciales no bancarios demuestran que las grandes cifras macroeconómicas del "Neuquén Day" conviven con respuestas directas a las urgencias de la clase media y baja”, señaló hace algunas semanas atrás cuando diserto en Buenos aires junto al Intendente de Neuquén capital, Mariano Gaido.

De la transición a la hegemonía

“Los primeros dos años sirvieron para estabilizar el barco, renegociar las reglas del juego con las corporaciones del oil & gas y rediseñar la ingeniería financiera del Estado”, le dijo el gobernador a este cronista hace un tiempo atrás.

El anuncio de esta semana ante empresarios, en Buenos Aires, funciona como el punto de inflexión donde Figueroa deja atrás la herencia recibida para adueñarse por completo del futuro.

Sí Figueroa logra capitalizar el avance físico de esos 1.000 kilómetros de rutas y los miles de metros cuadrados en salud y educación antes de que abran las urnas, el oficialismo llegará a las elecciones provinciales del 2027 con una ventaja competitiva interesante. Depende de él, y de cometer la menor porción de errores posibles.

Para ese entonces, Figueroa no solo habrá construido las bases del desarrollo neuquino; habrá pavimentado, tramo a tramo, el camino hacia su propia consolidación política y la hegemonía de su nuevo ecosistema de poder.

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