Khalid Sheikh Mohammed es el acusado de organizar los ataques terroristas que dejaron 2.977 muertos en EE.UU.
El 11 de septiembre de 2001, dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas, otro atacó el Pentágono y un cuarto cayó en Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control. A 25 años del ataque terrorista que impactó al mundo, Khalid Sheikh Mohammed, acusado de haber organizado los atentados del 11S, es el único alto mando de Al Qaeda que está vivo.
Aquella mañana se convirtió -en menos de dos horas - en una tragedia que transformó a Estados Unidos y tuvo consecuencias en todo el mundo. La historia cambió cuando miembros del grupo Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales en EE.UU.
Los ataques terroristas dejaron 2.977 muertos, y a 25 años solo queda vivo un integrante de alto mando del grupo Al Qaeda, quien deberá enfrentar un juicio en el 2028.
El proceso se realizará en la base militar de Guantánamo, donde permanece detenido desde 2006. Junto con él serán juzgados otros tres hombres señalados como colaboradores en la preparación del atentado. Los cuatro podrían recibir la pena de muerte.
La fecha, sin embargo, todavía es provisoria. El caso atravesó más de dos décadas de audiencias frustradas, cambios de jueces y discusiones por el uso de confesiones obtenidas después de que los acusados fueran torturados en cárceles secretas de la CIA.
Quién es Khalid Sheikh Mohammed
Conocido por sus iniciales, KSM, Khalid Sheikh Mohammed está acusado de haber presentado a Osama bin Laden el plan para secuestrar aviones comerciales y utilizarlos como armas contra distintos objetivos de Estados Unidos. La acusación dice que Mohammed eligió a parte de los participantes, coordinó su entrenamiento y supervisó la operación.
Mohammed fue capturado en Pakistán en marzo de 2003. En los tres años siguientes permaneció en centros clandestinos de detención manejados por la CIA, sin acceso a abogados ni contacto con el exterior. En 2006 fue trasladado a Guantánamo.
Los otros acusados son Walid bin Attash, vinculado con un campo de entrenamiento en Afganistán; Ammar al-Baluchi, señalado por financiar la operación y ayudar a inscribir a los secuestradores en escuelas de vuelo; y Mustafa al-Hawsawi, acusado de proporcionarles dinero, tarjetas de crédito y ropa.
Las torturas de la CIA que trabaron el juicio
Mohammed fue sometido 183 veces al submarino, una técnica de tortura que provoca la sensación de ahogamiento. También sufrió privación del sueño, aislamiento prolongado, amenazas y otras prácticas utilizadas por la CIA durante los interrogatorios.
En septiembre de 2026, un juez militar excluyó una declaración que Mohammed había realizado ante agentes del FBI en 2007. Aunque el interrogatorio ocurrió después de su traslado a Guantánamo, consideró que el Gobierno no logró demostrar que sus respuestas fueran completamente voluntarias.
Al fijar el comienzo del proceso para 2028, el juez Michael Schrama advirtió que una fecha realista debía contemplar la resolución de las disputas pendientes. Es el quinto magistrado que interviene desde la presentación formal de los cargos en 2012.
El acuerdo que pudo evitar la pena de muerte
En 2024, Mohammed y dos de los acusados alcanzaron un acuerdo judicial que les permitía declararse culpables a cambio de recibir prisión perpetua y evitar una posible ejecución. Pero el entonces secretario de Defensa, Lloyd Austin, anuló el entendimiento pocos días después de su anuncio.
Los familiares no tienen una posición unánime. Algunos aceptaban la prisión perpetua para cerrar un proceso que lleva décadas. Otros reclaman un juicio completo y la pena máxima.
Terry Strada, viuda de una de las víctimas, afirmó que estaba dispuesta a esperar para que “el castigo esté a la altura del crimen”.
Mohammed y sus presuntos colaboradores serán juzgados por una comisión militar, no por un tribunal civil. El cronograma establece una serie de audiencias y plazos previos que deberán cumplirse para llegar a junio de 2028.
Te puede interesar...













