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La Mañana trashumancia

El gaucho neuquino que escribió un libro con leyendas de trashumancia

Reconocido por su labor en los medios de comunicación, Carlos Agúndez Schiel busca resguardar la historia y la identidad de Neuquén.

Carlos Agúndez Schiel, histórico locutor y conductor de radio y televisión de renombrada trayectoria en Neuquén, es además un digno representante de una tradición familiar de docentes que dejaron su huella en la Patagonia. Conocido en los círculos mediáticos como “El Gaucho Agúndez”, hace honor a su apelativo llevando adelante un establecimiento ganadero al que bautizó como la Estancia “Trapalanda”.

“Trapalanda” es el nombre de una mítica ciudad de leyenda de la época de los conquistadores españoles. Una ciudad de calles y casas construidas en oro y plata, también conocida como “La Ciudad de los Césares” en las tradiciones europeas y la ciudad de “El Dorado” en los relatos de los pueblos originarios. En vano intentaron muchos exploradores llegar a ella para confirmar su existencia, aunque es parte del origen etimológico del nombre del “Río de la Plata” y de nuestro país Argentina del latín “Argentum” (Plata).

Rico en leyendas como lo sugiere el nombre de su establecimiento, Carlos Agúndez Schiel, nacido en Bahía Blanca, pero afincado desde niño en Neuquén, ha comenzado a plasmar por escrito sus más entrañables vivencias.

Su actividad en los medios, su afición a la interpretación en guitarra y el canto del cancionero de la música criolla y la veta docente están presente en su “ADN”, lo han impulsado a poner por escrito una serie de recuerdos y vivencias que aguardan convertirse en un libro cuyo título lleva el nombre de “Mis Contadas a Rosa”.

De dicho proyecto Carlos Agúndez nos anticipa uno de los capítulos más intrigantes “El Cerrito de Camila”:

“En viaje por la Ruta 22 hacia Plaza Huincul desde Neuquén, (aunque también en sentido contrario) puede verse sobre los contrafuertes bardeños, un pintoresco cerrito con la forma de un volcancito icónico que tiene una “olleta” en su parte superior, según testimonios que me aportara el aviador Aldo Mástice. Aquí haremos una breve discreción para recordar que Aldo Mástice, además de ser el creador del escudo y la bandera de la provincia del Neuquén, fue una figura polifacética de relevancia cultural y deportiva, además de un prodigioso piloto aéreo, quién en su momento compartió con la historia que Agundez narra en sus memorias", dijo.

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“Es un misterioso cerro que aparece y desaparece en forma caprichosa confundiendo a los pilotos más avezados y también a los desprevenidos visitantes de la zona. Suele verse a la altura de Challacó pero también avanzando hacia la Confluencia y también desaparecer de improviso. Una de las explicaciones que suelen dar quienes lo han avistado ocasionalmente es que debido a que es más pequeño que las bardas circundantes, suele mimetizarse con las mismas, dando la sensación de haberse esfumado", agregó.

"Cuentan algunos lugareños que, según la leyenda, una niña llamada Camila vivía con su familia de crianceros en las inmediaciones del cerrito, al que día a día acudía con sus animales, extremando los cuidados para que ninguno se le escapara. Mientras crecía, Camila fue aprendiendo los rudimentos trascendentales de los crianceros trashumantes", expresó.

"La trashumancia implica intensas jornadas recorriendo varios kilómetros en busca de buenos pastos y aguadas de la veranda, para luego regresar a la invernada, año tras año como una costumbre ancestral muy arraigada en el corazón del criollaje neuquino. Mientras Camila arriaba sus cabras, ovejas, vacas y caballos cuando un vecino de la zona quiso apropiarse de su rebaño y además del lugar de pastoreo de la muchacha", siguió.

"Camila al ser abordada por el usurpador, le dio los datos correctos ubicación del cerro, aunque a sabiendas de que este desaparecería, salvando así sus preciados bienes y su lugar de pastoreo. A ese lugar sólo llegarían a partir de entonces, los esforzados pobladores que con el sudor de su frente riegan las yermas tierras que la trashumancia les ha legado. Camila supo que de ese modo el usurpador jamás lo iba a poder encontrar", relató.

El salitral y sus misterios

"En cercanías de Plottier, sobre la actual ruta de circunvalación o “la de arriba” como le decimos los lugareños, se alza hacia un costado de la misma, dominando con su altura la feraz Colonia San Francisco, el cerrito que los pobladores llaman “Gaucho” y al que yo prefiero llamar con el nombre “Mirador de los Antiguos”. Ha sido horadado por la acción de la dinamita en las continuas tareas de ensanchamiento de la traza vial", contó.

"Contaban los más viejos que antes de la ruta, ese cerrito separaba el valle propiamente dicho de la cuenca del salitral, una extensa porción de tierra pantanosa, con una laguna salobre, en una cuenca endorreica, hoy explotada en sus cercanías, con innumerables pozos petrolíferos y gasíferos que forman parte de la actual Vaca Muerta", afirmó.

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"Yo bajé alguna vez arriando vacas, por la ladera sur del cerrito hacia el valle por un cañadón que ahora cuesta encontrar, ya que el progreso ha ido borrando todo eso, los caminos de carros y las huellas de los antepasados. Lo que no han podido borrar son los recuerdos, aquellos que atesora la gente más allá de que puedan creerse o no", dijo.

"Existen en la ladera sur numerosas grietas y cavernas, de considerable porte en algunos casos y en otros sólo una pequeña gruta. Según se sabe, en tiempos en que se construía la ruta, alguien entronizó en una gruta recóndita y de difícil acceso, la imagen de una Virgen María para proteger al cerro de los avances incontrolados del hombre. Esa la figura de esa virgencita “sobrevive” aún hoy, al costado de uno del nuevo camino, sobre una “trepada” desde la cual, los fieles la veneran, dejándole además sus ofrendas pedidos y agradecimientos, ya que la consideran muy “milagrera”. Es cierto que permanece oculta y que es muy difícil verla, sólo el ojo avizor puede descubrir la gruta que atesora a la virgen, lo que sin dudas se trata de una manera de preservar su integridad y las acciones indeseadas que suelen sufrir espacios de veneración como este cuando se vuelven masivos", agregó.

"Uno de mis colaboradores en el campo en San Francisco, contaba acerca de los orígenes del salitral. Según esta versión desde siempre ha existido un túnel que atraviesa la zona de bardas a la altura del mirador del cerro “Mirador de Los Antiguos”, desde dónde los pioneros de la familia Rosa, tradicional familia propietaria de estas tierras, oteaban el horizonte en busca de hacienda perdida y otros menesteres a través de cientos de kilómetros. Desde ese Cerro veo mi verde predio de “Trapalanda” al pie de las bardas plottierinas, con respecto al túnel, nunca llegué a encontrarlo, quizás ha sido destruido con la construcción de la Autovía Norte", siguió.

"Cuentan otras leyendas que en la profundidad de sus oquedades se ocultaban misteriosas criaturas y seres de naturaleza benéfica o maligna según las versiones. Quien se atreviera a juntar el valor necesario para entrar y recorrer el túnel, aparecía del otro lado del salitral, que en otro tiempo era una extenso y fértil llanura que fue perdiendo poco a poco sus características hasta volverse un páramo yerto", afirmó.

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"Los lugareños aconsejaban que no era recomendable atravesar el túnel, pero, a quienes, de todos modos, tentaban acometer la travesía les convenía ir bien pertrechados y munidos de obsequios para ofrendar a los seres custodios del mismo que se lo reclamarían en algún punto del oscuro sendero, a modo de peaje que se deben ir dejando en diferentes tramos. Otra recomendación es no volver la vista atrás, ya que las criaturas tentarán a los intrépidos mediante silbos y llamados para que lo hagan. Si a pesar de seguir adelante y por más que se llegue al final, junto al resplandor del sol que aguarda a quienes llegan hasta el salitral, se comete el error de voltear la vista, los incautos sufrirán la suerte de la bíblica Edith para convertirse en una estatua de sal y alimentar la extensión del salitral junto a las almas en pena que le dieron origen”, cerró,

Carlos Agúndez, además de estar trabajando en su libro “Mis Contadas a Rosa”, promete adelantarnos otro de sus proyectos como es el de narrar sus vivencias en diversos medios de la región como LU5, LU19 y Canal 7 en los que se desempeñó junto a las figuras más relevantes de la historia de los medios de la región, tanto en la locución, conducción como en el automovilismo deportivo.

El capítulo de las leyendas promete, sin embargo, ser el más cautivante porque, además de constituir un vasto cúmulo de tradiciones que de no escribirse se perderían, tiene el sello inconfundible de lo auténtico y autóctono.

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