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El médico de Venezuela que apostó por el Alto Valle y triunfó con humildad y esfuerzo

Domingo Chirinos llegó a Cipolletti con 26 años, en 2016. En apenas nueve años pasó de ser administrativo en una recepción a convertirse en médico especialista en uno de los centros de salud más reconocidos de Latinoamérica.

El presente neuquino es movedizo, inquieto, vibrante. Se nutre de muchos tipos de energía. La de los ríos que empujan vida con su caudal, aguas abajo, hacia la confluencia. La de los hidrocarburos, que encienden hogares, industrias y economías nacionales. Pero también existe esa energía especial que brota del interior de quienes habitan esta tierra. Un mosaico que conforma la sociedad neuquina, compuesta por innumerables capas de inmigrantes, donde se entretejen historias de esfuerzo, desarraigo y superación.

La del doctor Domingo Chirino es una de ellas: un relato que encarna la experiencia de miles de personas provenientes de distintas latitudes, que encontraron en la Argentina (y más precisamente en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén) un horizonte de oportunidades.

“Mingo”, como lo llaman con cariño, —insisto— con mucho cariño, en los pasillos del Centro Oncológico Integral (COI) de Leben Salud, ubicado en el Parque Industrial de Neuquén, tiene 35 años y proviene del Estado de Falcón, Venezuela.

Dr. Domingo Chirillo- Nota de Emiliano Sapag (5)

Su viaje no fue solo geográfico: fue una profunda travesía personal y profesional. Llegó con tan solo 26 años a una tierra desconocida, desempeñó tareas administrativas mientras convalidaba su título de médico y, con tesón y el apoyo de la comunidad que lo recibió, logró completar hace pocos días, su residencia en Leben Salud. Hoy es un reconocido especialista en diagnóstico por imágenes.

Dr Domingo Chirinos - COI

La historia de Domingo no es solo un testimonio individual; es un espejo que refleja, por un lado, el drama de la diáspora venezolana y, por otro, la notable capacidad de la sociedad valletana para integrar y potenciar los sueños de quienes llegan con la valija cargada de esfuerzo e ilusiones.

-¿Cómo fue ese camino desde que saliste de Venezuela hasta que llegaste a Argentina?

Fue en 2015, aproximadamente, cuando empecé a mirar opciones para irme de Venezuela. Una de ellas era Argentina. A través de la bolsa de trabajo CompuTrabajo surgió una oportunidad en la guardia de la Clínica de Imágenes.

Me puse en contacto con el doctor Matías Arias, jefe de guardia, quien me explicó que debía revalidar mi título antes de trabajar como médico, un proceso que podía llevar entre uno y dos años. En ese momento, desestimé la idea por el tiempo que implicaba.

Dr. Domingo Chirillo- Nota de Emiliano Sapag (3)

Tiempo después, volvieron a contactarme. El director médico de Leben Salud, el doctor Alejandro Schroeder, me propuso venir a trabajar en el área administrativa de la guardia de Fundación Médica en Cipolletti mientras realizaba la reválida. De esa manera, podría adaptarme a las prácticas médicas locales y, a la vez, contar con un sustento económico. Acepté y llegué en diciembre de 2016, sin conocer a nadie. Todo fue de palabra, confiando en lo que me decía el jefe de guardia a través de un chat. Así comencé, desde cero, en la parte administrativa.

-¿Y por qué Cipolletti?

Fue por CompuTrabajo. Curiosamente, cuando vi el aviso decía "Río Negro", y en un primer momento pensé que era Río Negro, Colombia. Luego me di cuenta de que se trataba del sur de Argentina. En ese momento, sentí que debía buscar nuevos rumbos: yo quería especializarme y crecer profesionalmente.

-¿Cómo fue el proceso de reválida y tu inicio como médico?

Mientras trabajaba en administración, comencé a preparar la reválida. Fue un proceso largo, con trámites, comités y expedientes. Tardó aproximadamente un año y dos meses. Cuando finalmente obtuve la reválida, empecé a trabajar en la guardia como médico. Estuve alrededor de tres años allí, hasta que surgió la posibilidad de realizar la residencia. Se lo planteé al doctor Alejandro Schroeder, y me apoyaron. Presenté el examen, lo aprobé y hace una semana obtuve el título de especialista.

-¿Sentiste el apoyo de la institución y de tus compañeros durante el proceso?

Sí, sin dudas. El jefe de guardia, Matías Arias, confió en mí sin conocerme. También conocí gente maravillosa en lo administrativo, como Soledad Aroca, Maximiliano Amorone y Emanuel Carrasco. Se generó un muy buen ambiente de trabajo. Esa buena energía fue indispensable, sobre todo al principio, cuando estás lejos de tu familia.

-Viniste solo, dejando tus afectos en Venezuela. ¿Cómo fue encontrar nuevos vínculos acá?

Sí, me vine solo. Pero con el tiempo algunos compañeros se convirtieron en amigos, como Alejandra Ordinola, que hoy también es médica en diagnóstico por imágenes y me impulsó a hacer la residencia. Esas personas se vuelven tu familia, llenan ese vacío que deja el desarraigo.

Dr Domingo Chirinos - COI (1)

-Mencionas la alta complejidad y la organización de Leben Salud ¿Cómo lo comparas con otras instituciones en Latinoamérica?

Acá se trabaja con una estructura muy bien organizada, con tecnología de avanzada y con eficiencia, lo que permite que los pacientes tengan una atención rápida y de calidad. En otros lugares, incluso en países grandes, no siempre se ve ese nivel. Creo que este es uno de los mejores centros del sur del continente.

Dr. Domingo Chirillo- Nota de Emiliano Sapag (4)

-¿Qué consejo le darías a otros profesionales venezolanos que están por emigrar?

Salir de la zona de confort implica un gran desafío. Pero lo importante es hacer las cosas bien, con respeto, con la educación que aprendimos. Hay que esforzarse y demostrar quiénes somos los venezolanos. Las oportunidades llegan si uno trabaja con compromiso.

-¿Extrañas a tu familia?

Sí, claro. Somos siete hermanos, yo soy el mayor. Siempre estamos en contacto. Extraño lo cotidiano: tomar un café en casa, las charlas. Pero uno aprende a adaptarse. Por suerte, he podido viajar en vacaciones. Eso me ayuda a mantener el vínculo y me da tranquilidad.

La mirada del jefe que confió en él

Para Matías Arias, jefe de guardias de Leben Salud, conocer a Domingo fue tan inesperado como transformador. “Fue muy loco todo. Yo en ese momento estaba buscando médicos y apareció Domingo. Él se había recibido en Venezuela, quería irse del país y, por esas vueltas de la vida, recaló en Cipolletti”, recuerda.

El contacto inicial fue a distancia, sin conocerlo personalmente. “Charlamos por teléfono, por mail. Él no sabía quién era yo y yo no sabía quién era él. Tenía su currículum, pero nada más. Aun así, decidimos apostar”, relata Arias.

“Imaginate lo que es eso: ser médico y venir a trabajar como recepcionista. Eso habla de una humildad enorme”, destaca Arias.

Dr. Domingo Chirillo- Nota de Emiliano Sapag (1)

“Domi se hizo amigo de todo el mundo en la clínica, cayó bien desde el primer día. Es un tipo muy amiguero, tenaz, profesional. Se capacita muchísimo, y encima ahora acaba de terminar su residencia de cuatro años en Diagnóstico por Imágenes”.

Más allá de sus logros, Arias se queda con lo esencial: “Es un tipo sólido en los conocimientos, que resuelve problemas. Pero por sobre todas las cosas, es un buen tipo. Y eso, en esta profesión, vale muchísimo”.

Historias en Leben Salud

El relato de Domingo, en su aparente sencillez, encierra claves profundas sobre la identidad de Neuquén, sobre eso que podríamos llamar “neuquinidad”. Su historia es un microcosmos que ilustra cómo esta tierra, forjada por pioneros y oleadas migratorias, ha cultivado una notable capacidad para la acogida y la integración.

Es destacable el impulso inicial, basado en la confianza total, en ese “trato de palabra” que le permitió comenzar a trabajar sin más garantía que la promesa de un jefe que vio en él potencial y ganas. Y mucho mas notable aún, es la red de contención que encontró, tanto institucional como humana. En compañeros de trabajo que se convirtieron en familia, en esa "buena onda y energía" que lo ayudaron a transitar la distancia y el desarraigo.

Esa solidaridad no es un hecho aislado, sino una característica de una comunidad que entiende que el crecimiento colectivo se alimenta de la diversidad.

En una organización médica tan grande como Leben Salud, se viven miles de historias cada día. Y aunque no siempre se vea, todas están conectadas. Porque detrás de cada decisión no hay solo protocolos y planillas de Excel: hay personas que eligen con el corazón. Esa red silenciosa y humana es lo que transforma un lugar de trabajo en una verdadera comunidad.

Dr. Domingo Chirillo- Nota de Emiliano Sapag (6)

Neuquén se acerca al millón de habitantes, y ya son más los que llegaron que los que nacieron aquí. Pero lejos de temerle al cambio, esta tierra lo abraza. Como dice su himno, Neuquén “es humilde y mestizo”, y en esa mezcla generosa reside su mayor fortaleza. Humilde es quien cruza un continente con una valija cargada de sueños para empezar de cero, atendiendo una recepción mientras espera la reválida de su título de médico. Y también es humilde la comunidad que no mira a nadie por encima del hombro, que valora a quien llega por su esfuerzo, su capacidad, sus ganas de progresar.

En el caso de Mingo, también por su sonrisa constante, esa que abre puertas antes que cualquier currículum. Su historia no es una excepción: es un espejo que refleja lo mejor de una provincia que sabe que nadie se salva solo, y que cuando se construye en red, el futuro es una promesa compartida.

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