Manuel Turone es fanático de los deportes extremos y creció arriba del skate y la bicicleta. Su ilusión frente a su primera copa del mundo.
Manuel Turone nació en Neuquén hace 16 años y aseguró que le cuesta encontrar recuerdos que no estén asociados a los deportes extremos. Su pasión por la adrenalina creció junto con él, y hoy lo lleva a un nuevo desafío de magnitud internacional: calificó para participar del mundial de BMX en Francia.
"Soy rider profesional de BMX freestyle. Me interés por el deporte desde muy chico porque siempre me gustaron los deportes extremos", dijo en diálogo con LMNeuquén. Aunque su primera disciplina fue el skate, con pocos años conoció a un chico que asistía a clases de BMX y se decidió a probar suerte. "Él me pasó el contactó y así arranqué en Dirt World acá en Neuquén", señaló.
Para Manuel, lo mejor del deporte es la posibilidad de compartir con amigos y pasar tiempo en las comunidades que se crean en torno a las bicis y las piruetas. Y aunque suele preponderar el bienestar que siente arriba de la bici, también se esmera en el progreso constante, con la disciplina necesaria para progresar, aprender nuevos trucos y sostener un nivel que le abre las puertas a las competencias.
Manuel y el sello neuquino en el mundial de BMX
"Me gusta competir para poder conocer nuevos países y ciudades con mi bici", agregó el adolescente, que se prepara para viajar este fin de semana a Francia, donde disputará su primera copa del mundo de BMX.
"Hace mucho que quiero participar de esta competencia. Este año logró juntar los puntos de Unión Ciclista Internacional (UCI) para poder ir, voy a asistir en la categoría elite", relató.
Como éste será su primer mundial, Manuel persigue el objetivo de empaparse de la experiencia de otros deportistas de más trayectoria. E incluso con sus propios logros bajo el brazo, se planta con humildad para un camino que percibe como gradual y extenso hacia los premios mayores.
"Este viaje es mi primera copa del mundo y voy a estar compitiendo contra los mejores del mundo", dijo y agregó: "mi expectativa es sumar experiencias y hacer lo mejor posible en mis pasadas".
Pese al crecimiento que tuvo el BMX en el plano internacional, Manuel considera que todavía falta mucho por hacer para que más jóvenes de la región se sumen al deporte. "Además de difusión también falta infraestructura y que existan los medios para entrenar como debe ser", opinó.
Por eso, explicó que le gustaría que se otorgue más apoyo desde el Estado a los deportistas destacados que quieran viajar a competir, algo que podría materializarse a partir de espacios adecuados para entrenar en competencias de carácter olímpico, así como el respaldo económico para los viajes, donde busca levantar en alto la bandera de Neuquén.
Los logros que ya cosechó y la posibilidad de seguir creciendo en el deporte son, en realidad, una forma de abrir surcos para otros adolescentes de la región, que quizás no encuentran espacios para canalizar su amor por los deportes extremos y moldearlos con la disciplina necesaria para competir y avanzar en una carrera como deportistas.
A pocos días de hacer sus primeras piruetas en pistas francesas, Manuel afronta un gran desafío sin perder el motor que lo llevó a iniciarse en el BMX: alejarse de toda presión y disfrutar de cada truco arriba de su bicicleta.
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