Ayer nomás comenzó el verano y también ayer festejamos la Navidad y el Año Nuevo. Para nosotros fue ayer, aunque estemos transitando el cuarto mes del 2023.
La percepción de que el tiempo pasa como un rayo, no es una novedad. Se trata de una frase que repetimos una y otra vez cada vez que hacemos una pausa en la rutina cotidiana y miramos el calendario.
Una teoría sugiere que la percepción del tiempo está relacionada con la cantidad de información que procesamos. Cuando estamos ocupados y cargados de actividades, nuestras mentes procesan más información, lo que hace que parezca que el tiempo pasa más rápido. Y en los tiempos que vivimos si hay algo que sobra es información.
Otra teoría sugiere que este fenómeno está relacionado con la edad. Cuando somos jóvenes, experimentamos muchos eventos nuevos e interesantes, lo que hace que el tiempo parezca que pasa más lentamente. A medida que envejecemos, nuestras vidas se vuelven más rutinarias.
Durante siglos, filósofos y escritores dedicaron largas reflexiones a esta extraña percepción. “Malgasté el tiempo. Ahora el tiempo me malgasta a mí”, dijo alguna vez Shakespeare. “No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”, reflexionó Sartre. “Un minuto que pasa es irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?”, se preguntó Gandhi.
Hay muchas y variadas frases que hablan de la velocidad del tiempo y del precioso valor que tiene y muchas veces no le damos.
Vale la pena buscar respuestas en momentos o en días como estos, donde nos parece que ayer brindamos para recibir el año y hoy empezamos a transitar el mes de abril.
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