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La Mañana peronismo

El peronismo aceitó su "voto a voto" frente a la atomización de JxC

Mientras que la oposición no sabe pelearse de manera inteligente, Massa fue estratégico con las internas y la unidad para conseguir votos.

"Los muchachos peronistas, todos unidos triunfaremos”. En el mes en el que los peronistas festejan su lealtad, se demostró que su himno no es letra vacía. Es doctrina.

El General Perón tenía un pintoresco dicho: decía que los peronistas son como los gatos, que cuando parece que se están peleando, en realidad, se están reproduciendo. La historia ha confirmado ese dicho en numerosas ocasiones. Las peleas y los cabildeos internos del peronismo son una frecuente. Eso sí, cuando hay que definir una elección contra un enemigo externo, funcionan como una maquina aceitada de ganar elecciones.

A diferencia del peronismo, Juntos por el Cambio (JxC) no supo pelearse de manera inteligente. La interna entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, para continuar con las analogías de mascotas, fue de verdad “a cara de perro”.

Antes de las elecciones PASO, las encuestas marcaban una acentuada paridad entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Esto motivo que “Pato”, desde los medios de comunicación, polarice con Larreta de manera salvaje e imprudente. Si lo que uno busca como partido político, es asegurar la retención de los votos del perdedor de la interna, eso no parece una buena idea.

Tomemos algunos ejemplos:

En plena campaña, Patricia Bullrich tildó de "ventajero" y "oportunista" a Rodríguez Larreta. También afirmó que “actualmente el centro de la ciudad de Buenos Aires está muerto porque su rival, el jefe de Gobierno porteño, (Horacio Rodríguez Larreta), no actúa contra las protestas y cortes de calles.” Luego continuó: "Si en ocho años alguien no soluciona un problema, ¿por qué me dice que lo va a solucionar en los próximos cuatro? No se entiende y no es un tema menor".

Meterse con la gestión de un intendente debe ser una de las ofensas mas grandes que un ser humano puede recibir en esta vida. ¿Acaso el enemigo de Patricia no era el Kirchnerismo? Durante las PASO, Patricia puede haber confundido la prioridad de sus odios.

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Por sus cruces internos, JxC no logró imponerse ante el peronismo.

Por sus cruces internos, JxC no logró imponerse ante el peronismo.

Así, Juntos por el Cambio funcionó "partido", y no "como partido". Cada uno jugó de manera individual según sus intereses al corto plazo, Mauricio Macri incluido, quien como si fuera un padre de tres hijos, repartió su amor sin diferencias para Bullrich, Larreta y Milei, sólo procurándose un asiento privilegiado en el radical giro a la derecha del electorado argentino.

La competencia entre Sergio Massa y Juan Grabois, en cambio, fue muy diferente, probablemente como fruto de un diseño previo de un equipo de expertos:

En primer lugar, no había paridad entre ellos. Era sabido que Grabois se presentaba para perder y que Massa ganaba “caminando”. Probablemente hubiera sido distinta una interna con posibilidades equilibradas para ambos lados, donde no hay dudas que en el afán de ganar unos votitos mas, se habrían “sacado los ojos” mutuamente. Algo así como sucedió en JxC.

De esta forma, Grabois representó a un sector del peronismo tan de izquierda que era imposible que, luego de ser “derrotado,” ni él como dirigente, ni tampoco sus votantes, apoyaran luego en las elecciones generales, a cualquier expresión derechista en Argentina. En ajedrez esta jugada se llama “sacrificio”, maniobra mediante la cual se entrega una pieza a cambio de una ventaja algunas jugadas más tarde. Sólo el jugador bisoño puede al principio interpretarlo como una pérdida fatal de material.

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Juan Grabois continúa molesto por la aparición de Massa como

Juan Grabois continúa molesto por la aparición de Massa como "el" precandidato del peronismo.

En cambio, era esperable que el electorado más de centro moderado de Horacio Rodríguez Larreta se sienta, luego de su derrota en la interna de JxC, mas cómodo con Massa que con Bullrich. Algo así como un sacrificio mal aplicado, donde la pieza que se entrega al rival luego no rinde ningún beneficio.

Volviendo al peronismo, finalizadas las PASO, su estructura política le fue fiel a otra gran frase de Perón: “el que gana conduce y el que pierde acompaña”. Grabois no generó ninguna declaración en contra de Massa mientras que Cristina (hijo incluido) y Alberto cumplieron su rol. Dejaron el orgullo de lado y se mostraron lo menos posible, a sabiendas de que cargan con una importante imagen negativa. Por su parte, los gobernadores, intendentes y dirigentes a lo largo y ancho del país, hicieron lo propio moviendo los aparatos políticos.

La segunda interna

En paralelo, Javier Milei tampoco se percató que las elecciones generales funcionaban como una segunda interna que, a falta de partido político que la denomine, la llamaremos de manera torpe y provisoria como “la interna de la derecha dolarizadora y enojada.” (IDDE)

De esta forma, Milei basó su estrategia en atacar casi exclusivamente a la candidata que competía contra él, dentro de la IDDE. Sin darse cuenta, lo que hizo Milei fue golpear al electorado que posteriormente necesitaría para el ballotage. A Patricia Bullrich la llamó “Montonera tira bombas… en jardines maternales” y dijo, refiriéndose a ella, que “con alguien que clava puñales por la espalda no hago acuerdos”, entre otras violentas afirmaciones. ¿Acaso Milei no necesita un acuerdo con ella para captar sus votos?

javier milei elecciones 2023

Al radicalismo, segmento ya minoritario pero aún relevante de un electorado que ha quedado huérfano con la derrota de Bullrich, también lo denostó, denominando con violencia a Raúl Alfonsín, es decir a su principal referente, al mismísimo redentor de la nueva democracia argentina, como un “fracasado hiperinflacionario”. Incluso llegó a contar animadamente en un programa televisivo que obtenía satisfacción al golpear violentamente hasta destruir, a un muñeco con la forma de Raúl Alfonsín, como si fuera una bolsa de boxeo.

De esta manera, mientras que el peronismo a lo largo de todo su arco ideológico, trabajó como una maquinita aceitada el “voto a voto”, la derecha argentina con todos sus referentes, se fue atomizando dirigente a dirigente.

Sin dudas la inflación, la pobreza y la corrupción, principales enemigos del oficialismo, no fueron suficientes para dejar fuera de juego al hábil Sergio Massa y a su brillante equipo electoral. Pero su éxito también se dio por culpa de la lentitud que la derecha ha tenido para resolver sus intereses personales en un objetivo común. Después de todo, como también dijo “el General” Perón, “la organización vence al tiempo.”

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