El verdadero estado de la Reforma Laboral: señales cruzadas, silencios oficiales
El proyecto no fue abordado en la reunión de Diego Santilli y Rolando Figueroa. El contraste entre lo dicho y lo abordado con el neuquino y otros gobernadores.
La discusión sobre la reforma laboral que impulsa el presidente Javier Milei atraviesa un momento extraño: es un tema omnipresente en la conversación pública, pero prácticamente ausente en las conversaciones oficiales. Esa tensión —entre lo que se dice y lo que efectivamente se negocia puertas adentro— quedó expuesta esta semana, cuando el ministro del Interior, Diego Santilli, mantuvo distintas reuniones con gobernadores, entre ellos el neuquino Rolando Figueroa, sin que la iniciativa laboral apareciera explícitamente en la mesa.
Lo que se difundió desde Casa de Gobierno, el mismo sábado por la tarde, fue categórico: el proyecto no fue abordado.
El dato sorprendió porque el Gobierno nacional insiste públicamente en que el capítulo laboral es una pieza clave del programa legislativo que busca mover en el Congreso. Sin embargo, según informaron fuentes provinciales, ni la reforma laboral ni otros cambios estructurales —como la reforma tributaria— fueron planteados por el funcionario en esos encuentros. Desde la Rosada dejaron trascender que, por ahora, “no existen gestiones políticas visibles para ordenar una negociación”, una frase que describe con precisión el clima actual: hay intención, hay discurso, pero no hay un inicio formal del diálogo.
La situación se volvió todavía más nítida cuando dos gobernadores se comunicaron con el canal 26 para aclarar que la reforma laboral no había sido mencionada en las reuniones con Santilli. La aclaración pública, poco habitual en este tipo de procesos, reveló la distancia entre la narrativa nacional —que habla de una modernización destinada a impulsar el empleo— y lo que efectivamente sucede en la agenda de trabajo con las provincias.
Reforma laboral: nada en concreto
Uno de los mandatarios que habría confirmado este escenario es Rolando Figueroa, quien mantiene una relación institucional activa con Nación, pero que también cuida con precisión los tiempos y los contenidos de cada intercambio. Su postura refuerza la idea de que, al menos hasta ahora, no existe un diálogo concreto sobre el proyecto laboral. La señal es clara: aún no empezó la negociación.
El episodio sumó una capa más cuando Santiago Oría, director de Realizaciones Audiovisuales de la Presidencia y figura cercana al presidente Milei, fue entrevistado en Canal 26. Allí, los periodistas le transmitieron la preocupación que habían expresado dos mandatarios provinciales, quienes pidieron aclarar que ningún punto de la reforma había sido discutido. Oría respondió con cautela y un gesto político medido: pidió “mirar la película completa” y anticipó que “en estos días va a haber un montón de conversaciones”, dejando abierta la puerta a un eventual movimiento inminente. Su intervención dejó más preguntas que respuestas, pero confirmó algo: el Gobierno sabe que debe ordenar su estrategia comunicacional si quiere avanzar.
Diego Santilli y Rolando Figueroa: encuentros institucionales
Mientras tanto, las provincias observan el escenario con atención. Según los conductores del ciclo “La Mirada”, existe inquietud porque algunos medios instalaron la idea de que las negociaciones ya estaban en marcha. Esa información fue desmentida por varios gobiernos provinciales, que buscan evitar que se los presente como actores que avalan un proceso que aún no se inició. Lo que sí existió, dicen, fueron encuentros cordiales, institucionales y orientados a abrir canales de diálogo para otras áreas de gestión.
En este contexto, la pregunta central es qué se sabe realmente de la reforma laboral. Hoy, la respuesta es que casi todo está en un plano incierto: el Gobierno sostiene que la modernización del sistema laboral es una prioridad, pero evita mostrar el texto definitivo, los puntos de negociación o la estrategia legislativa que utilizará para llegar a acuerdos. Las provincias, por su parte, se preparan para un debate que será largo, tenso y cargado de implicancias fiscales, productivas y políticas.
Lo que sí quedó claro esta semana es que no hay un diálogo formal en curso. No hay borradores circulando entre mandatarios, no hay mesas técnicas constituidas y no hay un cronograma de tratamiento definido. Existe, sí, una agenda nacional que se repite en los medios y un interés político por avanzar, pero sin los mecanismos tradicionales que suelen acompañar reformas de este tamaño.
Tras el triunfo en las elecciones legislativas, el presidente Javier Milei convocó a los gobernadores a una reunión en Casa Rosada.
La Reforma Laboral y las negociaciones
Por eso, la sensación dominante es que la reforma laboral sigue en un terreno híbrido: figura en la hoja de ruta del Ejecutivo, pero aún no ingresa al territorio real de las negociaciones. En términos políticos, es un proyecto encendido en el discurso, pero apagado en la práctica. En términos institucionales, es un debate que se anuncia, pero que todavía no empezó. Y en términos sociales, es un tema que genera expectativa, incertidumbre y la necesidad de información precisa.
Hasta tanto el Gobierno nacional decida activar las conversaciones formales con las provincias, lo que predominará será este clima de señales cruzadas: un Gobierno que habla hacia afuera de modernización y competitividad, y gobernadores que confirman hacia adentro que, por ahora, nadie les pidió sentarse a discutir una reforma. Entre esos dos planos —el discurso y la acción— se jugará la próxima etapa de un proyecto que puede redefinir el mercado laboral argentino, pero que todavía sigue esperando su verdadero punto de partida.
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