El clima en Neuquén

icon
21° Temp
52% Hum
La Mañana Elecciones 2023

Elecciones PASO 2023: ¿todavía sirve la democracia?

Ante unos comicios con opiniones muy divididas y agitación en las calles, ningún candidato se alejará del 20% de votos. ¿Cómo se puede gobernar con tan poca legitimidad?

El panorama de Argentina ante el cambio de gobierno en diciembre es tan incierto, que todo puede pasar: ¿Dolarizar, mantener el peso o hacer una moneda común con Brasil? ¿Ajuste brutal, o aumento del gasto estatal a fuerza de déficit fiscal para reactivar la economía? ¿Reprimir las protestas sociales y combatir el narcotráfico con mano dura, o tolerar los cortes y promover la justicia garantista? ¿Darse un fraternal abrazo libertario con Estados Unidos o estrecharle la mano a Rusia y China?

Los escenarios futuros generan ansiedad, pero el presente no se queda atrás. El dólar blue trepó de un salto por arriba de los $600, el Gobierno amenaza con hacer sentir el rigor del Estado a los especuladores y muchos empresarios con mercancía dolarizada ya no venden. Si hay algo más asustadizo que los ratones son los mercados.

Como si el mal clima económico no fuera suficiente, las calles se llenaron de indignación por el asesinato de Morena. Una nena de 11 años que nunca llegó a la escuela. “Miguelito”, el victimario, de 28 años, pasó más tiempo entrando y saliendo de las comisarias que en la escuela. Miguelito es el resultado del modelo económico y social argentino de los últimos años.

Al día siguiente, un médico es asesinado en otro episodio de delincuencia desbordante en Morón. Las protestas se apoderan de las calles de Buenos Aires, epicentro del odio y las disputas políticas, del cual surge una tercera víctima fatal. Los gobiernos Nacional y de la Ciudad se acusan mutuamente de fomentar la violencia o reprimir. Nuevamente, la figura de culpable y víctima, no es distinguible en esta disputa jurisdiccional, que es políticamente utilizada para sacarse una ventajita en las urnas. La ética y los códigos en política se acaban una semana antes de la votación.

Alguien con menos del 20% de los votos en las PASO, ¿podrá unir a los argentinos y legitimar un proyecto de país y liderarnos hacia él?

Así, a horas de las elecciones, se percibe un clima enrarecido. Los principales candidatos y sus diversas ideas, no lograron sacarse ventaja en las encuestas a pesar de las maniobras, las operaciones y los malabares propagandísticos.

Surge entonces la gran pregunta: alguien con menos del 20% de los votos en las PASO, ¿podrá unir a los argentinos y legitimar un proyecto de país y liderarnos hacia él?

El pensador Frances Alexis Tocqueville dijo que “la democracia es la tiranía de las mayorías”. Exceptuando por el amor a Messi, los argentinos nunca estuvimos tan fragmentados en cuanto a opinión y preferencias. Por primera vez en la historia de nuestro país, quizás ningún candidato a presidente supere el 20% de los votos en una elección. Entonces ¿de que mayoría hablamos?

Por suerte esta democracia pensó un sistema para que al menos, de las urnas no surja una tiranía de las minorías. Luego de las PASO, tendremos dos instancias más de ordenamiento para generar una mayoría: la primera, las elecciones generales de octubre y si ninguno logra una mayoría significativa; la segunda, la instancia del ballotage. De este proceso surgirá un nuevo liderazgo respaldado por una mayoría de votos y con él, un cheque en blanco de la ciudadanía por un año (periodo de luna de miel) para realizar reformas y propuestas y de donde seguramente surgirá una nueva y original forma de gobernar.

Hubo elecciones donde Argentina votaba con esperanza, a favor del retorno de la democracia o de un modelo de país interesante que entusiasmaba a pensar de cara al futuro. Hoy Argentina está llegando al fin de un camino y de un modelo político y económico que ya se agotó y que ningún candidato defiende. Se viene un cambio muy particular. El domingo Argentina votara con desprecio, odio y desesperanza. Pero también con miedo de que diciembre quede muy lejos y el sistema se rompa antes.

Sería bueno votar por lo que uno quiere y sueña. Pero no está nada mal, al menos votar por lo que uno no quiere. Eso también es democracia.

Hagamos el ejercicio de desdramatizar tanta dispersión de pensamiento y opiniones: ¿No será mejor alcanzar una nueva mayoría desde la discusión y el debate diverso que desde el pensamiento monolítico y estructurado? Podría ser el equivalente a barajar y dar de nuevo donde todos tienen una carta en la mano.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas