La Fundación OSDE junto con la Fundación INVAP brindaron un taller sobre eficiencia energética en el hogar y sus beneficios para la salud. El mismo estuvo dividido en 2 módulos, el primero fue un taller teórico práctico sobre eficiencia energética en el hogar y en el segundo se presentaron 3 proyectos innovado
La Fundación OSDE junto con la Fundación INVAP brindaron un taller sobre eficiencia energética en el hogar y sus beneficios para la salud. El mismo estuvo dividido en 2 módulos, el primero fue un taller teórico práctico sobre eficiencia energética en el hogar y en el segundo se presentaron 3 proyectos innovadores que trabajan para buscar soluciones vinculadas a la eficiencia energética en el hogar.
El taller se realizó en escuelas secundarias de Neuquén y Río Negro, con el apoyo del Ministerio de Gobierno y Educación de la provincia de Neuquén, el Consejo Provincial de Educación y la Dirección Provincial de Educación Secundaria y Dirección Provincial de Educación Técnica.
En el módulo 1, se compartió una herramienta importante a la hora de combatir el cambio climático: La eficiencia energética en el hogar. El uso de energía juega un papel clave en el calentamiento global ya que tiene un gran peso en la emisión de gases de efecto invernadero. En Argentina, según el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero, más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del sector energético. Del total del uso energético en el país, el 28% lo consumimos en nuestros hogares y gran parte de ese consumo lo destinamos a refrigerar y calefaccionar, sobre todo en zonas de temperaturas más extremas. Esto nos demuestra que como ciudadanos tenemos una oportunidad de cambiar la situación.
Es importante destacar que, especialmente en lugares de clima frío como gran parte de la Patagonia, tener temperaturas menores a 16 grados en períodos largos, pueden traer consecuencias negativas para la salud como por ejemplo enfermedades respiratorias y circulatorias. La Organización Mundial de la Salud recomienda temperaturas de entre 18°C y 21°C (invierno) y 20°C y 24°C (verano) como “temperaturas de confort”. Por eso, la eficiencia energética en los hogares y la correcta aislación térmica para conservar esta temperatura de confort, implican una mejora en la calidad de vida y en la salud de las personas. En el taller se trabajó cómo lograr esto usando los recursos de la manera más eficiente.
A continuación un resumen de algunos tips que pueden ayudar a lograr un camino hacia un espacio más confortable, económico y seguro. Cuando tenemos que elegir algunos tips podemos pensar en cuáles nos traen mayores ahorros. En reglas generales, la calefacción, la refrigeración y el agua caliente es donde más se consume y donde se recomienda priorizar las medidas de control y cuidado.
Tips:
- Usar controles para la calefacción. Bajar en 1°C grado el termostato en invierno, puede generar un ahorro del 10% al 20% dependiendo del tipo de clima del país.
- Una temperatura de 18°C a 21°C en la mayor parte de las zonas climáticas del país, es suficiente para mantener el ambiente en condiciones confortables en invierno.
- En verano, ajustar el termostato del aire acondicionado a 24°C. Cada grado de diferencia, supone un ahorro de un 8% de energía.
- Es importante ventilar para renovar el aire de nuestros hogares. Para ventilar, es suficiente con abrir las ventanas entre unos 5 a 10 minutos.
- Es recomendable usar detectores de humo y de monóxido de carbono para verificar que no haya riesgos para la salud.
- Aislar térmicamente las paredes, techos y pisos puede llegar a representar una reducción del consumo de calefacción y aire acondicionado entre un 35% y un 70%
- Puertas y ventanas con burletes que disminuyan los chifletes pueden ahorrar hasta un 5% de energía.
- Optar por electrodomésticos con etiquetado de eficiencia energética.
- Apagar y desenchufar los aparatos eléctricos que se están usando.
En el módulo 2, participaron 3 personas que lideran proyectos innovadores que buscan dar respuestas a necesidades vinculadas a la eficiencia energética en el hogar.
Alejandra Nuñez Berté es arquitecta y desde el año 2019 trabaja en el proyecto AbrigA en el cual utilizan como materia prima lana gruesa de oveja para desarrollar mantos de aislación térmica y acústica para muros y techos. La lana de oveja gruesa y rústica que utilizan no tiene valor textil por lo tanto es un problema para los pequeños productores ya que deben desechar enormes cantidades.
Graciela Viegas es arquitecta y doctora en Ciencias - Área Energías Renovables. Junto con su equipo desarrollaron un sistema constructivo para el aislamiento térmo-acústico alternativo (ATA) de viviendas de barrios populares. El aislamiento se realiza a partir del reciclado de poliestireno expandido de descarte, existente en las cooperativas de reciclado de residuos sólidos urbanos.
Miguel Hughes es ingeniero en sistemas de información y desarrolló el proyecto estufas inteligentes, en el que automatiza estufas de tiro balanceado con una mínima intervención. Desarrolló una aplicación que permite el control y monitoreo de estufas para colocar la temperatura ideal del hogar.
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