El infartante partido de Argentina y Australia, que posibilitó que el país siga alentando el sueño de llegar a lo más alto del Mundial Qatar 2022, obligó a pegar un volantazo y rearmar un encuentro que iba a coincidir con los festejos del pase a cuartos de final. Una advertencia por Whatsapp advirtiendo esa situación fue el puntapié inicial para que los integrantes de un equipo muy particular se pusieran de acuerdo para agendar una nueva fecha y alistarse uno por uno para decir presente.
Cinco años antes la pelota comenzó a rodar bajo el lema de Fútbol para troncos. Un título tan contundente como cómico que, con una sinceridad llena de actitud, enciende simpatías y convocatorias con la promesa implícita de diversión asegurada.
Inspirados en el concepto de Fútbol para Todos, el programa estatal que llevaba a la pantalla televisiva de todos los argentinos las contiendas fútboleras, Mauro Rosas y un grupo de amigos impulsaron la iniciativa con el objetivo de crear un espacio inclusivo, alejado del afán de ganar y enfocado en el placer de entregarse a un deporte que mueve multitudes sin que importe las destrezas y los lucimientos individuales, sino -sencillamente- el compartir y la diversión sana.
"Fútbol para troncos surgió de la necesidad de jugar al fútbol y disfrutar de la dimensión más lúdica y festiva que a veces queda bastante opacada la lógica competitiva y diversas formas de folclore que tiene el fútbol en sí, un tanto explosivas, que terminan dejando afuera a ciertas personas", contó Mauro, en diálogo con LMNeuquén.
"Está pensado para personas que no juegan al fútbol, personas que por alguna razón dejaron de jugar o que nunca pudieron hacerlo, expulsados un poco por esas circunstancias", explicó antes de profundizar en la filosofía que respalda y motoriza la iniciativa.
"La idea es retomar esta palabra 'tronco' -que en el folclore tiene una carga peyorativa para referirse a una persona con poca habilidad, capacidades- y revestirla de valor, con una connotación positiva para que ser un tronco sea algo constituyente de la grupalidad y de la idea de fútbol que estamos buscando", postuló el neuquino que actualmente reside en Fernández Oro.
La primera edición de la movida tuvo lugar en 2017, a partir del acuerdo de un pequeño grupo de amigos y un posteo en Facebook que reclutó a personas de distintos puntos del alto valle, atraídas por la invitación para "jugar sin vergüenza de hacer el ridículo" en unas canchitas que están sobre la calle Pilar en el barrio Huiliches, en Neuquén.
"A partir de eso se fue armando un grupo al que se fue agregando gente. Siempre con equipos mixtos, eso fue una prioridad siempre. Al jugar de manera mixta, la percepción y el cuidado que hay que tener con el cuerpo del otro se volvía más evidente y eso permitía que los partidos no se volvieran tan físicos ni bruscos. Eso era algo que buscábamos: que nadie fuese a romper al otro", comentó Mauro, al tiempo que ponderó la cuota de socialización y de enriquecimiento que implica en encuentro entre hombres y mujeres en una actividad lúdica.
"Es probable que unas 50 personas hayan pasado por ese grupo. No todos jugaban siempre. Algunos fueron una vez pero quedaron en el grupo de Facebook y eran como participantes virtuales de las diferentes cosas que se iban haciendo", recordó.
Pandemia de por medio, los troncos volvieron al ruedo en 2021 y conformaron un nuevo grupo, esta vez de Whatsapp con una nueva convocatoria a través de Instagram.
"Actualmente somos unas 20 personas que nos juntamos los sábados por la tarde en Cipolletti, en las canchas que están en General Paz 1075. De momento, está bastante pareja la cantidad de hombres y mujeres. Por lo general la franja etaria va de los 30 a los 40, pero varía de partido a partido. Tenemos jugadores fijos de 11 años y han llegado a jugar personas de hasta 70 años. Es súper amplio", subrayó.
"Somos muy receptivos, tratamos de que todos se sientan cómodos e incluídos. Hay gente que viene a jugar el primer partido de fútbol de sus vidas. Eso es algo súper interesante y emocionante también porque es gente adulta, que siempre estuvo en el lugar de espectador y que ven en este espacio un espacio amable para poder ser parte en forma activa de este deporte. De manera que la recepción la hacemos siempre con mucha calidez y mucho cuidado también, para que esa primera experiencia sea positiva; para que la persona se vaya feliz a su casa por haber corrido un rato, pateado una pelota y, con suerte, haber metido un gol. Cuando hacen el primer gol de sus vidas se van felices y anchos", describió.
"Nosotros no contamos los goles. El último equipo que mete el gol es el que gana. Otra cosa que hacemos es intercambiar jugadores para que los equipos estén equiparados y no hay puestos fijos. Vamos rotando así todos los jugadores y jugadoras pasan por las diferentes posiciones. Esta dinámica la fuimos adoptando poco a poco espontáneamente", contó.
"Nosotros festejamos la belleza de poder hacer una buena jugada, una buena combinación de pases, hacer un gol con cierta estética. Pero también festejamos el error, la equivocación, el pase mal dado. No lo hacemos como parte de un objetivo, con la idea del error como parte de un proceso para mejorar, sino que festejamos el error como algo constitutivo. El error es algo constituyente e identitario para los troncos", enfatizó.
"No solo en el fútbol, sino también en la vida en general, la búsqueda de la eficiencia lleva a convertir cada acción en objeto de juicio inmediato. Cuando esa presión o ese mandato de tener que hacerlo bien desaparece, podés hacerlo de la manera que puedas, que te salga y todo se vuelve disfrutable", planteó. "Siempre decimos que es interesante que se pedan exportar estas dinámicas de relación y de juego hacia otros lugares. Ojalá existiese un fútbol para troncos en cada ciudad y una oferta de actividades con estas características", añadió.
"Desde ya aclaramos que la habilidad o la falta de ella no es una condición para nada necesaria, sino las ganas de ser parte y de ir a disfrutar un rato".
Hace unas semanas, los troncos lanzaron una campaña de afiliación para agrandar el grupo y contar con mayor cantidad de jugadores para que el espacio crezca y se sostenga, más allá de las bajas que eventualmente se dan por cuestiones laborales y otros compromisos.
Además queremos que se haga más público, para que no sea un grupo cerrado como el año pasado. De momento estamos expectantes respecto a la dimensión que puede llegar a cobrar esta convocatoria que empezamos hace dos semanas en las redes sociales, un poco aprovechando la dinámica, el clima y la posibilidad que genera el Mundial de Qatar. Todo el mundo está en tema y conectado a este deporte", señaló Mauro, antes de comentar que para la campaña echaron mano a la estética del famoso y polémico álbum de figuritas, que meses antes se buscaba como un tesoro escondido en los kiosco de todo el país.
"De momento se ha sumado bastante gente, vamos a ver si a la hora de armar los partidos esa gente está disponible y si existe la chance de hacer partidos simultáneos", deslizó.
"Este es un grupo totalmente gratuito, no hay membresía ni nada", remarcó Mauro. Lo único que se paga es la cancha cuando jugamos cada sábado y el valor es súmamente económico. Aquellas personas que quieran jugar lo único que tienen que hacer es ponerse en contacto con nosotros. En la campaña que estamos haciendo en Instagram publicamos el link del grupo de Whatsapp con el que entran al chat. Ahí le damos la bienvenida y, a partir de ese momento, ya son un tronco oficial. Pueden sumarse cuando quieran", concluyó.
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