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Gisella, Diego y un gesto altruista que los une a través de un riñón

Ella le donó un riñón en vida a su ex cuñado, que llevaba años en diálisis. Buscan que más neuquinos repitan este gesto de amor.

Gisella Colona no dudó demasiado. Cuando supo que su ex cuñado, también papá de su sobrina y ahijada, debía someterse a cuatro diálisis por día para sobrevivir, le propuso donarle su riñón. Aunque Diego se negó al principio, los años seguían pasando y él seguía al fondo de la lista de espera para un trasplante. Hoy, a veinte días de la operación, dice que no se arrepiente de un proceso médico que los unió todavía más y que ese gesto de altruismo, para él, significó volver a nacer.

Diego Colichelli, de 51 años, nació en Entre Ríos pero lleva años afincado en la región. Como enfermero, trabajó primero en el sector privado y desde hace nueve años ofrece sus atenciones a los pacientes del hospital provincial Castro Rendón de Neuquén capital que estrenó, con él, el primer trasplante entre dos pacientes vivos no relacionados por parentesco. "Yo siempre me sentí unido a su familia, el papá de Gisella a veces me dice Diego y otras veces me dice hijo", expresó.

Aunque no los unían lazos de sangre y Diego lleva varios años separado de su pareja, toda la familia de Gisella se conmovió con el esfuerzo diario que hacía para mantener sus rutinas habituales, incluso cuando cada jornada se interrumpía cuatro veces por la diálisis, que incluía el lavado consciente de las manos y esperar a hacer la transfusión de líquido a través de un catéter.

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Es cierto que Diego tiene muchos conocimientos en la temática que muchos envidiarían, pero sus cuatro años de diálisis se volvían cada vez más pesados. “Tengo la enfermedad hace más de 20 años. Desde hace 4 años estoy en diálisis y supe hace tres años y medio que tenía que trasplantarme”, dijo y agregó que le costaba hacer una vida normal y, sobre todo, moverse de su casa de Cipolletti. "Si hacía un viaje, tenía que ir con las máquinas que son muy pesadas, ahora tengo más libertad", relató.

Si bien Gisella se ofreció de forma espontánea cuando comenzó el tratamiento, se puso aún más insistente cuando notó que su cuerpo se deterioraba a causa del tratamiento. "La recuperación es más difícil a medida que el cuerpo se va deteriorando", dijo Gisella en una entrevista que dieron juntos en los estudios de LMPlay. Así, los dos comenzaron un proceso de casi un año para someterse a estudios médicos y preparar una cirugía con el menor margen de error.

El trasplante en el Castro Rendón

Diego explicó que la operación fue especial porque la hicieron sus propios compañeros de trabajo, ya que él es enfermero del área de quirófanos. Por eso, logró convertir su estancia de una semana en el hospital como un momento agradable. "Estar internado no es grato, pero nosotros la pasamos bien", dijo e intercambió una sonrisa con Gisella, que pasó cuatro días en el centro de salud hasta poder controlar la retención de líquidos y poder salir de alta.

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En ese contexto, ambos destacaron la calidad humana de los trabajadores del hospital que, más allá del vínculo de colegas que tienen con Diego, hicieron del proceso un momento agradable y ágil para todos. Así, la donación y el trasplante pasaron rápido y hoy sólo quedan algunas cicatrices que curar.

Los dos aclararon que recibir un riñón de una persona viva es más fácil que las donaciones de pacientes cadavéricos, porque hay una preparación previa y se realizan todos los estudios para evitar que el receptor del órgano sufra consecuencias por problemas de salud de los donantes. "Cuando los donantes no están vivos, no saben qué tipo de enfermedades traen", indicó Gisella.

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Así, los ex cuñados atravesaron la intervención médica con pocos sobresaltos y alentaron a más personas a informarse y ofrecerse a donar un riñón. "Lo que mucha gente no sabe es que hay personas que nacen con un solo riñón y viven perfectamente", dijo Diego y agregó que ahora él sobrevive sin complicaciones con dos riñones que no funcionan y un tercero que sí, el que regaló Gisella en gesto de cariño que nadie consigue dimensionar.

Ella agregó que tampoco se sabe que la operación es sencilla y que se puede volver a una vida normal en poco tiempo. Tras los cuatro días de internación, regresó a su casa y pasó sólo 15 días de reposo. "Esas dos semanas no ayudé mucho en casa", dijo entre risas y agregó que ya se prepara para volver a trabajar en el emprendimiento de pastelería que gestiona desde su casa de Cinco Saltos.

Aunque es cierto que hay molestias y complicaciones, los dos lo tienen muy claro: no hay cicatrices ni hematomas que empañen los beneficios de ese gesto de amor. Para Diego, significó recuperar una ansiada libertad que había relegado desde hacía cuatro años y también blindarse ante la erosión paulatina de su calidad de vida. Gisella, en cambio, parece decirlo con sus ojos llenos de alegría.

Diego y Gisella, trasplante de riñón.mp4

"Si tuviera otro riñón, lo volvería a donar", dijo sobre un acto de altruismo que otros admiran y que ella tomó con una grandiosa naturalidad. “Para mí fue como ir a donar sangre. De hecho, a mis hijos se los hice ver así, para que no tuvieran miedo. No miré el riesgo que puede tener una cirugía si no el beneficio que le iba a provocar a él, porque se puede vivir bien con un solo riñón. Tomé la decisión sin consultar a mi familia y solo les dije lo que iba a hacer”, contó.

Gisella aclaró que no leyó demasiada información, así como nadie se detiene a leer los prospectos de cada medicamento y su larga lista de posibles efectos adversos. "Si lo leés, no te lo tomás, pero sí leí lo básico para saber que cómo iba a hacer mi vida después de de donar un riñón, si iba a tener algún complicación o iba a ser más propensas a tener alguna enfermedad renal, pero no, nada de eso iba a ocurrir porque en realidad no tengo más probabilidades que una persona que tiene los dos riñones de que le pase algo entonces no, mi vida, iba a ser una vida normal, se puede vivir bien con un solo riñón", expresó.

Para Diego, la principal duda estaba puesta en una enfermedad renal que tiene la hija de Gisella. "La primera vez que se lo dije es como que veía muy lejano el tema del trasplante y el año pasado, cuando empezó a tener más problemas, le volví a insistir también dudó un poco porque yo tengo una nena con un problema de los riñones. Entonces tuvimos que hacer otro estudio para ver si mi nena no tenía posibilidades de necesitar un trasplante más adelante, pero supimos que no se requiere para ese tipo de enfermedad. Entonces dijimos. Bueno, avancemos con lo nuestro porque no podemos seguir esperando", afirmó.

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Hoy, ambos se sienten unidos por un vínculo especial. "Yo estoy rejuvenecido, tengo un riñón tres años más joven", dijo Diego en relación a su diferencia de edad. Más allá de las bromas, se considera hermanado a Gisella por partida doble, no sólo por la niña, hija y sobrina, que los une, sino por tener un órgano de ella que lo ayudó a prolongar su vida y ganar en bienestar.

“Pienso en la situación y pienso que ella se sacó un riñón para mí. Cada vez que le mando mensaje le digo `hermanita del corazón y del riñón`. No es fácil cuando uno necesita un órgano. Tuve dos o tres ofrecimientos, quiero decirles para los que pueden ser donantes que pregunten a la persona que lo necesita, no tengan miedo, no es necesario ser familiar de sangre para donar un riñón en vida”, relató el receptor del órgano, que sigue de licencia tras la reciente cirugía.

"Más allá de que justo nos dio la compatibilidad y se lo puede donar, igual hubiese hecho todos los estudios y para ver si le podía donar el riñón, porque no me lo hubiera perdonado si él se hubiese deteriorado más pudiendo ser donante y no hacerlo, pudiendo mejorar la calidad de vida", reflexiona ella.

Diego buscó barrer con los miedos que genera vivir con un solo riñón e inspiró a más gente a ser donante. "Si a eso le agregamos el valor de donarle un riñón a una persona y sobre todo una persona que uno quiere, que uno conoce, eso es una sensación increíble poder poder aliviar la vida de otra persona, es maravilloso", dijo.

Y cerró: "La estrella de esta historia no soy yo, la estrella de esta historia es ella porque tal vez tarde o temprano iba a recibir el riñón, pero ella no tenía ninguna obligación de hacerlo y sin embargo lo hizo". "Eso es increíble", expresó.

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