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La Mañana monstruo

Hace 100 años comenzaban a buscar un monstruo prehistórico en la cordillera

Los primeros avistamientos fueron reportados en un paraje de Chubut. Tiempo después nacería la leyenda de Nahuelito, en Bariloche.

Hace 102 años un fuerte debate se había desatado en la Argentina y ocupaba los principales titulares de los medios de comunicación. El tema en cuestión no estaba vinculado con cuestiones económicas o políticas que habitualmente eran eje de discusiones interminables tanto en los poderes del Estado como en las mesas familiares. La polémica había surgido sobre si era necesario o no salir a cazar a un monstruo que había sido visto en la cordillera patagónica; un misterioso animal de épocas prehistóricas.

Todo comenzó cuando Martín Sheefield, un norteamericano que se había radicado en Chubut, en cercanías de Epuyén, le envió una carta a Clemente Onelli, director del zoológico de Buenos Aires para infomarle que él en persona había visto un plesiosaurio en Laguna Negra, un paraje escondido en la provincia sureña. El mensaje era creíble porque el naturalista conocía a Sheefield ya que había trabajado para él en la Comisión de límites Argentino Chileno a comienzos del siglo XX.

El plesiosaurio, una especie de lagarto gigante, era un reptil marino de más de seis metros de largo.
El plesiosaurio, una especie de lagarto gigante, era un reptil marino de más de seis metros de largo.
El plesiosaurio, una especie de lagarto gigante, era un reptil marino de más de seis metros de largo.

La noticia de la aparición de un plesiousario corrió rápidamente a través de la opinión pública. Las revistas y diarios de la época se hicieron eco de inmediato y en el país prácticamente no se hablaba de otra cosa, aunque las aguas rápidamente se dividieron entre quienes sostenían que había que dejarlo allí y los que querían que lo mataran para exponerlo en un museo.

Tan popular se hizo el animal que dos músicos compusieron un tango en defensa del monstruo , se creó una marca de cigarrillos con el nombre “Plesiosaurio” y muchas fábricas comenzaron a elaborar todo tipo de productos con la forma del animal.

Plesiosaurio tango.jpg

Pese a la resistencia de muchos argentinos una nutrida expedición salió rumbo a Chubut el 22 de marzo de 1922, pero nunca encontraron rastro alguno ni en la citada laguna ni en los alrededores.

Con el paso del tiempo, el plesiosaurio de la Laguna Negra pasó a un segundo plano y todo el mundo comenzó a hablar del otro animal, en ese entorno natural más creíble.

Plesiosaurio Bariloche.jpg

El tiempo se encargó de agigantar el mito y de renombrar al buscado monstruo con un apodo más amigable que lo vinculara al lago Nahuel Huapi y se convirtiera en una atracción turística de la zona.

Actualmente ya nadie se acuerda del plesiosaurio de la Laguna Negra. Hoy todos hablan de “Nahuelito”, aunque nadie aporte pruebas contundentes de su existencia. Aunque muchos aseguren que lo vieron una y otra vez y que realmente existe.

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