Desde la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC) se aseguró que el nivel que presentan las represas permitirá erogar la suficiente cantidad de agua para asegurar el consumo, el riego y la demanda de energía eléctrica que se requiera en el verano. No obstante ello, se advirtió que la situación sigue siendo de emergencia por la sequía que afecta desde hace muchos años a la región, con el atenuante de que las nevadas de julio generaron un alivio que permitió mejorar el nivel de los embalses.
“Lo que sigue habiendo es un 35 por ciento de déficit de lluvia en el río Neuquén y de un 25 en el Limay y Collón Cura”, indicó el representante por la provincia de Neuquén en la AIC, Elías Sapag.
“Tenemos que pasar octubre y a partir de diciembre las entrantes no van a ser igual que las salientes. Por lo que el ahorro que podamos hacer ahora será bueno para dar más en el verano, que es cuando existe un consumo mayor por el riego”, precisó.
Respecto a los caudales, al Neuquén están ingresando 240 metros cúbicos por segundo y se están erogando 120, mientras que en el Limay esa relación es de 700 y 300.
Sapag dijo que lo máximo a erogar sobre este río serán 350 metros cúbicos, dependiendo de lo que ingrese a los embalses y aseguró que, con ese volumen, los balnearios presentarán la misma cantidad de agua que en el verano pasado.
En cuanto a la energía, sostuvo que está garantizado el suministro, a partir de la recuperación de Piedra del Águila (está a cuatro metros del máximo), que “siempre fue el fusible que actuó para que no haya cortes”, recordó el funcionario.
Con relación al comportamiento de la meteorología y la situación de la cuenca, señaló que hay un déficit en los caudales, que afecta en particular al río Limay porque depende más de la lluvia que de la nieve. Pero que el dato positivo es que la nevada de este invierno fue la mejor en 15 años, lo que permitió cargar los lagos y almacenar más agua.
Los ríos comenzaron a recuperar su fisonomía de manera gradual en agosto cuando la AIC dispuso erogar más desde las represas. Para preservar el recurso, en mayo el organismo decidió retener en los embalses, razón por la cual en el Limay sólo pasaban 170 metros cúbicos, la mitad de la actualidad. Eso hizo que el cauce quedara casi seco en algunos sectores como, por ejemplo, en el brazo de la isla 132 y generó, además, problemas para la captación de agua para consumo.
A su vez, al mes siguiente, la distribuidora del mercado eléctrico Cammesa había solicitado que se aumentara la erogación de El Chocón a 600 metros cúbicos por segundo, algo a lo que la AIC no accedió porque en ese entonces los embalses no se habían recuperado.
Todo esto se revirtió en parte en la actualidad, ya que todavía la situación, como se dijo, sigue siendo de emergencia.
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