Esta promisoria tierra neuquina, que comenzó siendo villorrio de casitas dispersas y que fuera la base para establecer la nueva capital del territorio, nació junto con la educación primaria y la fundación de escuelas a lo largo y ancho del espacio geográfico neuquino, enmarcado por ríos. Recordemos que nuestro territorio tuvo como primer gobernador a Manuel José Olascoaga, que estableció la capital en Campana Mahuida aunque no llegó a ocuparla porque cuando arribó con sus hombres se asentó en el fuerte Codihue, luego pasó al campamento militar de Ñorquín y trasladó a su personal al Fuerte Cuarta División para fundar ahí Chos Malal, el 4 de agosto de 1887. Hechos posteriores de política entre naciones como el conflicto con Chile, provocó que se tendieran las líneas férreas a la Confluencia, lo que ocasionó la necesidad de trasladar la capital: se inauguró el 12 de septiembre de 1904, hace 118 años.
En la primera mitad del siglo XX llegaron hasta aquí grupos de maestros, en su mayoría puntanos y riojanos, que pusieron su templanza y fortaleza al servicio de nuestro territorio. Las escuelas creadas por Domingo Faustino Sarmiento fueron formadoras de maestros de escuela primaria con una sólida educación, basada en la perfección de la lectoescritura, con la interpretación de textos, manejo de cálculo: fueron diseminándose a lo largo y ancho del territorio argentino. Uno de ellos fue don Eduardo Agapito Cortez Rearte, nacido en Chilecito, La Rioja, casado con doña María del Rosario Pérez, también maestra. Tuvieron cinco hijos, los tres últimos neuquinos.
Agapito ejerció primero sus tareas docentes en el interior de la provincia, en las escuelas “rancho” de El Cholar, luego en Covunco Centro hasta su traslado a la capital. Mientras se encontraba en el interior, se editó en Zapala el periódico Acción, destinado a los docentes y dirigido por Mario Lombardo y por Agapito.
Radicado en esta capital, la escuela Nº 121 comenzó a funcionar en Perito Moreno 146, luego se trasladó a Río Negro y Perito Moreno. No se sabe si don Franzán donó o vendió el terreno. El 22 de junio de 1938 se creó la escuela Nº 121: don Cortez Rearte fue su primer director, acompañado en la vicedirección por Ernestina Eremita. 84 años de historia.
La escuela tiene edificio nuevo, desde el 2000, situado en calle Pedro Mazzoni, nombre de un integrante del primer Concejo Deliberante neuquino. Además, el nombre de la escuela es Ministro González, aquel ministro que avizoró la grandeza del Neuquén en 1904 en los actos de la fundación: todo esto le imprime al establecimiento aires de historia genuina.
En 1941 se aprobó el contrato de locación entre el inspector seccional de Neuquén y Manuela C., viuda de Izquierdo. Don Agapito y su familia vivían en Mendoza 225, frente a la plaza Ministro González, propiedad que fuera vendida por Segundo Faustino Chávez en la década del 40. Múltiples funciones ejerció Agapito: perteneció a la Asociación de Maestros del Neuquén, en 1951 integró el Concejo Municipal de Neuquén, que fuera presidido por Ramón Ró secundado por los concejales Eduardo Agapito Cortez Rearte, José Carol, Carmelo Sofio y Ángel Edelman. Más adelante ocupó el cargo de presidente del Concejo. Fue comisionado municipal hasta 1955, razón que lo había hecho presidir los actos del cincuentenario de la capitalidad el año anterior: integró la comitiva que se entrevistó con el general Perón para la provincialización de los territorios nacionales. En 1963 fue vicepresidente del Banco Provincia durante el primer gobierno de don Felipe Sapag. Numerosas maestras y maestros lo acompañaron: Blanca Lucero de Mollins, Elvira de Eiris, Víctor Aníbal García, Manuela Barreiro, Prof. Olimpia Parola de Krause, Armando Cucurullo, Rubén Balbi, Carlos Alcántara, Magdalena Masramón, Sra. de Carrera Frea, profesora de música, Tuca, profesora de Manualidades, Rosa Servini de Roca, entre tantas otras.
Hace varios años, la hija de don Agapito nos contó que “en épocas de vacaciones daban clases en las llamadas `vacaciones útiles´” ¡Qué ejemplo de maestros ayudaron al crecimiento de la provincia! Con justa razón la municipalidad los honró colocándoles su nombre a una de las arterias de la ciudad: Maestros neuquinos. Meneca Nelia Aída, una de sus hijas, dijo: “Nuestra familia tuvo mucho contacto con los líderes peronistas, incluso los conocimos, pues concurríamos a las reuniones que Eva hacía en la Secretaría de Trabajo, en un encuentro de maestros de todo el país”. También recordó que concurrieron a la Quinta de Olivos y conversaron sobre el voto femenino con Eva.
Hoy en su día lo honramos y lo homenajeamos, y en su nombre a todos los maestros. A las enseñanzas impartidas que perduraron a través de los años.
La casa de don Cortez Rearte, en calle Mendoza frente a la Plaza Ministro González, es un emblema de aquellos años en ese pequeño e iniciático Neuquén.
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