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La Mañana pelea

La pelea por una isla entre un neuquino y un rionegrino va a la Corte Suprema de Justicia

Allí se deberá resolver primero el conflicto jurisdiccional para después determinar a quién le corresponde la propiedad de esa isla sobre el río Limay.

La propiedad de la denominada Isla 131 A sobre el río Limay fue objeto de un conflicto entre dos ciudadanos, uno neuquino y otro rionegrino, sobre el que ahora decidirá la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

La decisión la tomó el juez penal Juan Kees para que en ese ámbito se resuelvan las controversias en cuanto a las competencias jurisdiccionales, es decir, respecto a quién debe llevar adelante la investigación: si la 1era circunscripción judicial de Neuquén o la IV Circunscripción Judicial de Río Negro.

En su resolución, Kees expresó que en las leyes que delimitan ambas provincias, ninguna de las dos adjudica expresamente esa isla a su territorio. Sin embargo, sostuvo que el hecho de que la isla se encuentre escriturada originalmente como tierra fiscal de la provincia de Neuquén, y luego transferido el dominio a un ciudadano neuquino, “no permiten dudar en cuanto a que se trata de territorio neuquino, por lo que los eventuales delitos cometidos en la nombrada isla, deberían ser investigados por la justicia neuquina”.

La controversia de esta historia se ubica en una de las islas frente al Paseo de la Costa, que está dentro del cauce del río Limay. Cuando el límite geográfico está dado por un río, este se establece en el medio del cauce.

Isla 131A Foto Drone Ezequiel López (3).JPG

Pero la delimitación geográfica de un territorio no es una ecuación tan simple porque pueden existir otras variables dadas por la cesión de tierras de Nación a las provincias. Un límite arbitrario, pero en los papeles es real.

De hecho, durante las crecidas, esa isla suele ver reducida su superficie y hasta desaparecer. En la actualidad, está prácticamente bajo el agua.

El conflicto de la isla 131

Todo emergió el 28 de octubre del 2022, cuando el neuquino Enrique Tessa estaba en la isla realizando tareas para la construcción de un camping organizado, Sylvestre. En medio de la jornada, desembarcó allí el rionegrino Daniel Cressatti, que dijo ser dueño de esas tierras en las que desarrolla el emprendimiento ganadero Don Humberto, por lo que Tessa debía retirarse del lugar.

El neuquino se terminó yendo debido a que Cressatti tenía en la cintura un arma de fuego que no sacó pero que acomodaba a cada rato para que se entendiera la amenaza no enunciada.

Junto con Cressatti había funcionarios judiciales y policiales de Río Negro que no se espantaron por el manejo del emprendedor rionegrino. Tessa, sin chances de nada y para evitar algún mal mayor, se terminó yendo y dejando todas las herramientas y materiales en la isla, ya que para retirarlos debía contar con una embarcación que le permitiera navegar el río.

Isla 131A.mp4

El emprendedor neuquino reunió toda la documentación y se fue a la Comisaría Segunda, donde radicó la denuncia inicial. Tessa demostró poseer un contrato de comodato firmado con el titular de las tierras, Pablo Mander, y presentó copia de la escritura pública, con la respectiva nomenclatura catastral de la isla 131 A. Además, exhibió un plano aprobado por la Dirección General de Catastro de Neuquén y toda la documentación para llevar adelante la construcción y explotación del proyecto turístico.

El 31 de octubre del año pasado, otro actor entró en juego, Pablo Mander, titular de la isla. Con la denuncia policial en mano, fue a la Fiscalía de Asignación de Casos, donde lo recibió el fiscal Diego Azcárate. Mander denunció intromisión y turbación de su propiedad por parte de Cressatti. Azcárate libró un oficio para que se hiciera una constatación en dicha isla para que, en base a los planos, se confirme la jurisdicción. Al lugar acudieron personal de la Comisaría Segunda junto con Prefectura Naval.

La constatación no pudo concretarse. De hecho, ninguno de los que acudió pudo poner un pie en la isla debido a que estaba la hija de Cressatti junto con un nutrido grupo de policías rionegrinos, encabezados por el subcomisario Darío Reisvig, que no permitieron el desembarco. Tras el naufragio de la medida, Azcárate solicitó informes a todas las reparticiones neuquinas involucradas.

En paralelo, en Río Negro, Cressatti radicó una denuncia contra Tessa por usurpación ante el fiscal Guillermo Ibáñez, al cual le brindó documentación de que su familia poseía esas tierras desde hacía unos 70 años. Ibáñez también solicitó documentación a todos los organismos involucrados en Río Negro.

Al tomar conocimiento Azcárate de la intervención del Ministerio Público Fiscal de Río Negro, se puso en contacto con Ibáñez y coincidieron en trabajar en cooperación para resolver el tema limítrofe y, por lo tanto, la competencia. Desde Neuquén enviaron toda la documentación recolectada, pero de Río Negro no remitieron ni una foja hasta la fecha.

Isla 131 A (1).JPG

La pelea por la isla 131

Vale recordar que todas los materiales y herramientas de Tessa con los que desarrollaba el camping Sylvestre habían quedado en la isla. Desde ese fatídico 28 de octubre del 2022 el emprendedor neuquino no pudo realizar ningún avance en la obra, y todos los materiales y herramientas quedaron bajo custodia rionegrina.

El 22 de marzo del año pasado se acudió a la isla a realizar una constatación notarial en la cual se verificó la inexistencia de las herramientas y materiales, además se observó la presencia de carteles que indican que es lugar es “Propiedad de Cressatti”, un alambrado y la bandera de Río Negro flameando.

Tessa estalló en desesperación porque la inversión realizada es millonaria y encima le desaparecieron las herramientas y los materiales por un monto muy importante, más aún si tenemos en cuenta la disparada de los precios producto de la inflación.

Ante esta situación, el fiscal Azcárate solicitó al juez de Garantías Cristian Piana un allanamiento que fue tramitado vía exhorto.

El 23 de abril, la jueza de Garantías de Cipolletti, María Agustina Bagniol, contra todo pronóstico, se negó a autorizar el allanamiento, en una medida inédita alegando que ya estaba interviniendo la fiscalía de Cipolletti, que existía un conflicto de competencia territorial y que había medidas cautelares y resoluciones firmes.

A la vista quedaba claro que la diplomacia neuquina no había prosperado, pese a todos los criterios de colaboración existentes, la Justicia rionegrina al igual que Cressatti han plantado bandera. Ahora, el conflicto entre dos emprendedores ha pasado a convertirse en una guerra silenciosa entre dos provincias con intervención de la Corte.

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