Las agendas de autor que motorizaron la feria Ohlala, un clásico del diseño de Neuquén
Detrás de Ohlalá, la feria de emprendedores que a lo largo de cuatro años se convirtió en un clásico del diseño neuquino, existe una familia muy particular llena de empuje y talento que no para de generar proyectos.
En vísperas de una nueva edición del evento emprendedor por el Día de la Madre - que tuvo lugar hasta este sábado en en el Hotel Tower - Antonella Almirón y Miriam Anriquez visitaron la redacción de LMNeuquén para contar cómo se encendió la mecha que impulsó la propuesta que no para de sumar visitantes.
Son madre e hija, pero Antonella prefiere decirle "Miriam" a la mujer que la trajo al mundo, solo para respetar los roles de cada una en el contexto laboral. Tras desplegar en el escritorio varias creaciones de su papelería, Blue Light, la joven abogada empieza a hablar de su infrenable pasión por el diseño que la lleva a escurrir cada hora del día para compatibilizar la atención en su estudio jurídico con el quehacer de la gráfica que desplegó en un sector de la casa de sus padres y su aporte a las ediciones mensuales de Ohlalá.
Entre atractivas agendas, coloridos diarios de viaje y originales libretas para registrar los controles veterinarios de mascotas, Antonella recuerda los dibujos de su infancia con cielos de diversos colores que le dieron un pase a Bellas Artes cuando tenía seis años. "A mi profe de plástica le llamó la atención y convenció a mi mamá para que me llevara a estudiar ahí", señaló. En su adolescencia, su costado creativo se manifestó en los collages que hacía para decorar sus cuadernos y carpetas de colegio. Años después, esa faceta volvió con todo mientras estudiaba Derecho, la carrera que eligió para darle lugar a sus ideales de justicia y equidad.
"Yo siempre estuve activa. En ese momento trabajaba en una empresa de recursos humanos y, como no me daban los tiempos, decidí hacer algo por cuenta propia. Y así nació Blue Light. Arranqué en 2017 haciendo cuadernos y anotadores. Los intervenía yo de manera manual, luego me propuse hacerlo en forma digital, así que empecé a tomar cursos y a meterme en el mundo de la gráfica. Las primeras ventas las hice con amigos, familiares. Luego se sumaron amigos de amigos. El canal era Wahtsapp. Después comenzó a crecer, así que se incorporó mi hermano para ayudarme con todo lo que es administración. Más tarde comenzó a trabajar con nosotros mi hermana Constanza, que está estudiando medicina. Miriam también colabora. Hace los sobres de las agendas", señaló antes de destacar el salto que dio con esa propuesta.
"Al día de hoy tengo clientes que esperan cada año para comprarme. El año pasado vendí alrededor de mil agendas", comentó. "Todo el producto lo hacemos nosotros. Yo arranqué con una impresora. Luego me tecnifiqué más y hoy en día tengo cinco y varias guillotinas y anilladoras. Primero hacemos el boceto digital. Luego los montamos para imprimir. Las tapas se imprimen en plotter y nosotras las laminamos con un material que hace que si se te cae agua no se corra la tinta. Siempre cuidamos la calidad. Después lo perfilamos y lo ensamblamos", precisó al dar cuenta de cada paso de la producción que realiza en horas de la tarde (y a veces hasta horas de la madrugada), luego de hacer tribunales y asesorar a sus clientes en materia legal.
Antonella subrayó que Blue Light requiere de mucha planificación, un estrecho ida y vuelta con los proveedores e ingenio no solo para crear los diseños, sino también para encontrar alternativas ante los vaivenes económicos y las trabas a las importaciones de algunos insumos.
"Nosotros también hacemos trabajos para otras marcas, regalos empresariales, para colegios y personalizados. Las librerías son una perdición para mi. Paso horas. Me gusta ver diseños para luego hacer algo distinto, con frases inspiradoras que saco de libros -leo mucho- o que armo yo, jugando con palabras. Con las agendas muchas veces la gente debate cuál regalar por la frase o hacen un pedido personalizado con un poema. Hay toda una tendencia de regalar el sentido que complementa el producto", postuló antes de repasar algunos de los logros que obtuvo con su papelería, incentivos que más tarde la llevaron a concebir con su familia la feria Ohlalá.
"Fui convocada por la Cámara de Comercio de Río Negro que destacó el empredimiento y luego tuve un punto de venta en Buenos Aires, en un espacio de diseño de autor en el que estuve en varias temporadas. Ahí pude acceder a un público grande, muchos siguen siendo clientes. También fui convocada por la Cumbre de Emprendedores de la Universidad de Palermo donde evaluaron mi propuesta, el contenido digital. Una empresa de reparación de equipos electrónicos que se llama Go Fix nos hizo muy buenas críticas. Eso me hizo ver que iba por un buen camino", celebró.
Una evento que no para de crecer
El crecimiento de Blue Light y la necesidad de difundir la marca, hizo que Antonella llevara su papelería a diferentes ferias. "Yo venía de tener varios logros y sentía que en Alto Valle no había una propuesta que le diera valor al diseño propiamente dicho, como en Buenos Aires donde la creatividad está a flor de piel", comentó la joven.
"Yo la acompañaba. Ha pasado por un sin fin de cosas, lugares, situaciones: viento, lluvia. Tuvimos distintas experiencias, buenas, malas, pero siempre tratamos de sacar lo mejor y aprender de cada una de ellas. Y empezamos a pensar la idea de poder armar un espacio propio porque, además, conocíamos a otras emprendedoras con diseño de autor en otros rubros, que tenían la misma inquietud", apuntó su mamá.
Con ese objetivo, Miriam volvió a poner en valor su experiencia en organización de eventos y creó Ohlalá junto a su familia. "Hicimos una reunión y Lucas me dijo que se iba a encargar de la parte administrativa. Antonella se comprometió con la parte de marketing y diseño (le pedí que haya muchas flores), y yo me puse al frente del resto", dijo, a lo que su hija agregó: "Si bien en ese momento había varias ferias, ninguna tenía como impronta el diseño. Así que nos abocamos a eso".
"La primera edición fue en el Club YPF, en junio del 2018. Teníamos que completar 25 emprendimientos pero como no llegamos a ese número, Lucas - que es músico- organizó un acústico. Así empezamos, con todos los nervios. Yo iba a ser feliz con que vayan al menos 10 o 20 personas. No te das una idea lo que fue. La gente estalló y estaba fascinada. No se podía caminar", recordó con alegría Miriam.
"Creo que en ese primer evento la ganancia fue de 25 pesos, pero para nosotros fue una inversión. Fue la satisfacción de dar el primer paso, que venga la gente, que confie", sostuvo Antonella sobre la propuesta que, además de convocar a un público fiel, no para de recibir nuevas visitas y de contagiar el espíritu del diseño de autor.
Actualmente Ohlalá cuenta con una plataforma online de ventas (www.ohlaladesigneventos.com) y realiza eventos mensuales con 60 emprendedores que confeccionan en forma artesanal su producto, el envoltorio y cada uno de los stands.
"Yo creo que Ohlalá más que una feria es un evento de diseño que invita a vivir una experiencia única, que va más allá de la compra. "Es un paseo, una salida en sí. Una de las características que tiene Ohlalá es que vos venís, mirás y te asesoran. Cada emprendedora te explica cómo elabora el producto, más allá de que compres o no", enfatizó Miriam para luego remarcar el apoyo que le brinda a cada uno de los actores que forma parte de la iniciativa.
"Varios clientes se han transformado en emprendedores. Es una satisfacción ver que siguen con nosotros a lo largo de los años, saber que a partir de la feria pudieron hacer más ventas y tener más trabajo. Eso nos pone felices porque muchos de ellos viven de ese emprendimiento, no tienen otra fuente laboral. Es una satisfacción verlos crecer, que puedan llegar a más público y sumar seguidores en la redes", manifestó.
"Hoy en Ohlalá, Lucas trabaja en la parte adminsitrativa. Antontella -con su gente- se encarga del marketing y el diseño, y yo tengo mi equipo que trabaja antes, durante y después del evento. Armar este evento de diseño es proceso de todos los días. En total somos unas 20 personas, más los emprendedores", indicó.
"Tratamos de cubrir todas las necesidades y el día del evento nos dedicamos al cliente y al emprendedor. Queremos que tenga su espacio, que se sienta cómodo e identificado, al igual que quienes nos visitan", recalcó Miriam antes de reflexionar sobre la dinámica familiar que posibilita que lleven adelante cada proyecto, potenciándose entre todos y sin descuidar los lazos afectivos.
"Nosotros vivimos todos en la misma casa y nos llevamos muy bien. Para mi es un placer trabajar con mis hijos, muchos no saben que somos familia. Tenemos reuniones de trabajo en las que cada uno está a cargo de su área. Se debate. Cuando se termina la reunión, bajamos y vuelvo a la maternidad y ellos a su rol de hijos", describió Miriam antes de agradecer el apoyo de Roberto Almirón, su marido y padre de sus hijos, que los acompaña desde la primera hora.
"Como toda empresa de familia, siempre salen algunas chispitas. Pero lo positivo pesa más que lo negativo. Somos una familia muy unida y nos apoyamos en todo. Todo fluye tan bien que no hay muchas dificultades", aseguró, a su turno, Antonella.
De cara al futuro, Madre e hija sueñan con un espacio físico y permanente para sus emprendimientos. "Es una idea que tenemos en conjunto: tener un gran local con diseño de autor", adelantó Miriam.
Especial del Día de la Madre
En el marco de los festejos por el Día de la Madre, Miriam, Antonella y su equipo organizaron un especial de “tres pisos de diseño”en el Hotel Tower de Neuquén Capital. El evento, con entrada libre y gratuita, se desarrolló durante este último viernes y sábado, con un buen marco de público que recorrió las diferentes propuestas y se llevaron algún que otro regalo para homenajear a mamá en este día especial.
“Preparamos una propuesta especifica para el Día de la Madre, como siempre apoyando a los emprendimientos de diseño de autor de la región”, dijo con entusiasmo Miriam antes de destacar la participación de emprendedoras de diferentes localidades del Alto Valle y de la cordillera neuquina que viajaron exclusivamente para decir presente en Ohlalá.
“La propuesta fue muy amplia. Hubo 60 emprendedores de diferentes rubros como papelería, regalería, indumentaria de diseño, accesorios hechos a mano, bordados a mano, calzado hecho a mano y a medida, aromas, ramos florales y tapicería. Todo de autor”, recalcó Miriam. Justamente este último punto es quizás uno de los mayores atractivos para quienes buscan algo especial para regalar, en este caso, o para adquirir en otras oportunidades.
“Además en esta ocasión nos sumamos al Octubre Rosa, para apoyar la prevención del cáncer de mamas. Aquellas personas que trajeron una prenda rosa recibieron un regalo. La idea es crear consciencia. Tenemos a muchas clientas y emprendedoras que han pasado por esta situación”, concluyó.
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