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Libracos: la librería que en 50 años hizo leer a generaciones de neuquinos

Libracos sorteó la violencia de los '70, la persecución de la dictadura y los vendavales económicos pero puso los libros al alcance de todos.

"De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo. Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria", escribió alguna vez Jorge Luis Borges. La cita del gran escritor argentino forma parte de la historia de Libracos, la emblemática librería que desde su inauguración en octubre de 1973, hace cincuenta años, ha puesto al alcance de los vecinos, no sólo de la ciudad de Neuquén, sino también del Alto Valle, ese asombroso instrumento inventado por el hombre del que habló el autor de "El Aleph" y "Ficciones", entre otros.

Las puertas de Libracos las abrió por primera vez Marta Echeverría en la esquina de Corrientes y Perito Moreno, en pleno Bajo neuquino. El local pertenecía a su familia y allí Echeverría se propuso además de vender libros convertirlo en un espacio cultural. Un año después, le propone a su amiga Marta de Cea unirse al proyecto que ya por entonces se había transformado en un lugar de encuentros culturales, lo que fue motivo, ya con la escalada de violencia política que se desplegaba en el país, a que la librería fuera blanco de un ataque por parte de la Triple A. Una noche de marzo de 1975 un artefacto explosivo estalló en fachada de la librería que ocasionó importantes daños.

Testigos señalaron que Raúl Guglielminetti, agente civil del Servicio de Inteligencia del Ejército en los años '60, con otras personas que conformaban un grupo paramilitar vinculado a la Triple A habían sido los autores del ataque, organizado por el entonces interventor de la Universidad Nacional del Comahue, Dionisio Remus Tetu. Marta De Cea decide, en abril de ese año, viajar a Perú para hacer un posgrado y le deja su lugar en la librería a su hermana Beba de Cea.

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"El librero nace y muere en la librería. Uno abraza esta forma de trabajo y además estás informado permanentemente. Querés encontrar algo y lo tenés al alcance de la mano. Yo no utilizó Google porque toda la información la tenés en la librería", dijo Néstor Rivas. Foto Sebastián Fariña Petersen.

Tres meses después de que la Junta Militar tomara por asalto el poder que estaba en manos del gobierno democrático encabezado por Isabel Perón, un grupo de tareas secuestra a Marta de Cea, quien es trasladada y torturada en el centro clandestino de detención "La Escuelita" que funcionaba en el fondo del predio del Batallón de ingenieros de Construcción 181 del Ejército. Luego de ser liberada se exilia en México con su hermana Beba. Echeverría también abandona el país instalándose en Brasil pero deja la librería en manos de Genoveva "Beba" Jaramillo y Néstor Rivas, sus actuales propietarios. De Cea sabía del amor por los libros de su amiga Genoveva y consideró que era la persona que podía quedar a cargo de la librería cuando decidió irse del país.

Marta De Cea manifestó que Libracos "fue un proyecto de vida muy importante para mí como para Marta Echeverría y Beba, mi hermana”. “Marta (Echeverría) me invitó a ser parte de Libracos y nos asociamos y luego se unió mi hermana Beba. La idea era hacer de Libracos un centro cultural, un punto de reunión de la militancia, un referente y en eso se convirtió”, explicó emocionada hace unos años atrás en una entrevista con LMNeuquén. Marta De Cea aún conserva un trozo de vidrio del local que explotó producto del ataque. “En esos trozos de vidrio que recuperamos de la bomba que nos puso Guglielminetti le pegábamos unos stickers de Libracos y se los dábamos como souvenir a la gente que solidariamente iba a comprarnos para ayudarnos después de las pérdidas que nos ocasionó la bomba”, contó.

Genoveva había comenzado su relación con el mundo de los libros a mediados de los años '60 cuando cursaba la carrera de Letras, después abandonó y se puso a estudiar Psicología Social. En 1969 se incorporó a Siringa, la librería de Kune Grimberg, que le contagió el entusiasmo por los libros. Después trabajó en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional del Comahue donde la echaron cuando en 1975 la universidad fue intervenida.

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Néstor Rivas y Genoveva

Néstor Rivas y Genoveva "Beba" Jaramillo se hicieron cargo de la librería Libracos luego de que la propietaria, Marta Echeverría se exiliara en Brasil durante la dictadura militar y Marta De Cea tomara el mismo camino pero en México.

"Los inicios fueron como todos, remar y remar. La ciudad era otra cosa, menos habitantes y la zona no era muy comercial. Beba era muy experimentada porque había trabajado muchos años en Siringa, así que de libros ella tiene más de 50 años y mucho conocimiento", comentó Néstor sobre su compañera de vida. "Ahora los dos estamos jubilados, yo vengo por las mañanas, muy poco, y quien está a cargo es mi hijo Santiago", agregó mientras muestra las fotografías del local que estaba ubicado en la esquina de Perito Moreno y Corrientes hasta su traslado unos pocos metros sobre esta última calle hace unos años atrás. "Somos la única librería que se ha desplazado 30 metros lineales desde su fundación", dijo entre risas.

"Empezamos en la esquina de Perito Moreno y Corrientes, después anexamos el local de al lado, luego uno más. Después dejamos la esquina y ese primer local anexado y nos quedamos con el último pero anexando nuevamente el local de al lado, que es donde estamos ahora, y por último cerramos el local más cercano en la esquina y nos quedamos donde estamos ahora. Esa última mudanza fue en enero de este año", describió.

Sobre los inicios de Libracos, Néstor precisó que "trabajábamos con textos escolares, además vendíamos muchos libros técnicos, de construcción que en la actualidad ya no se venden. También vendíamos muchos libros por la universidad o de medicina. Ahora es más novelas pasatista, literatura de distintos géneros y autores".

La difusión del libro y la promoción de la lectura fueron siempre los pilares de quienes llevaron adelante la trayectoria de esta emblemática librería neuquina confirmando la consigna "Pongamos el libro al alcance de todos".

Más allá de estar jubilado, Néstor permanece detrás del mostrador de la librería por las mañanas donde aprovecha para conversar con los clientes y estar al tanto de las novedades de las editoriales. "Es muy difícil que yo deje la librería y me ponga a trabajar en otro negocio. Es imposible que eso suceda. El librero nace y muere en la librería, salvo por algún problema económico u otras circunstancias. Uno abraza esta forma de trabajo y además estás informado permanentemente. Querés encontrar algo y lo tenés al alcance de la mano. Yo no utilizó tanto Google porque toda la información la tenés acá, en la librería", explicó.

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Santiago escucha atento a su padre y asegura que se convirtió en librero "por herencia". Desde pequeño acompañaba a sus padres a la librería y permanecía allí todo el tiempo hasta el cierre. "Alguna vez habrán cerrado el local y dejado solo leyendo...", dice con una sonrisa. Recordó que salía de la escuela y lo llevaban a la librería donde se sentaba en un rincón "sobre un ladrillo hueco" y leía los libros de Mafalda, de Asterix, los clásicos de la literatura universal adaptados a la historieta o novela gráfica como "Ivanhoe", "El corsario negro" y aquellos libros que explicaban cómo armar aviones. Unos años después se fue a estudiar la carrera de Composición Musical a la Universidad Nacional de La Plata pero volvía a Neuquén para pasar el verano con su familia. "Enganchaba la temporada escolar y así arranque trabajando una semana, dos semanas, hasta que en un momento me quedé y así empecé hace más de veinte años", explicó Santiago.

El joven librero resaltó también a todos los libreros que trabajaron durante décadas desde los mostradores del comercio, agradeciendo su continuidad y compromiso; y mencionó a quienes los acompañan hoy Oscar Barros, Gastón Fuentes, Rubén Salazar y Gastón Miranda. "Ellos también son parte importante de estos 50 años, algunos de ellos están desde hace 20 o 15 años con nosotros", comentó.

Cuando todos fuimos Libracos

La importancia de Libracos en la vida de los neuquinos se vio reflejada a comienzos del año 2021 cuando sus propietarios decidieron bajar para siempre la cortina debido a la difícil situación económica que atravesaban como consecuencia de no poder afrontar los salarios de sus empleados y el pago a proveedores sumado a esto los efectos de la pandemia de coronavirus. Conocida la noticia del inminente cierre del local ubicado en Corrientes 282, un grupo de vecinos, a través de las redes sociales, se convocaron bajo la consigna "No al cierre de Libracos" y proponían la compra de por lo menos un libro. "La propuesta es que todos los que podamos compremos en la librería por lo menos un libro aunque sea para regalar. Difundir esta propuesta no solo para colaborar con la situación financiera sino para que sepan que los valoramos y los vamos a extrañar", expresaron los vecinos autoconvocados.

Santiago Rivas, a fines de diciembre de 2020, había comunicado que luego de cuatro años de crisis económica se hacía cada vez más dificil mantener el comercio y que habían agotado todas las alternativas para cumplir con las deudas.

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Quino, el creador de Mafalda, en 1996 en el stand de Libracos en una Feria del Libro de Neuquén.

Quino, el creador de Mafalda, en 1996 en el stand de Libracos en una Feria del Libro de Neuquén.

"Los que estamos en Neuquén desde hace años y los nativos, todos conocemos bien a Beba y Néstor, sabemos la calidad profesional con que se atiende en la librería, un lugar donde los vendedores leen y por lo tanto están en condiciones de recomendar, de discutir temas con el cliente. Además, todos sabemos cómo han bancado a quien estaba en la mala, y hoy quienes están en la mala son ellos", agregaron los vecinos.

La campaña solidaria para evitar el cierre de la emblemática librería llevó esperanza a sus dueños y sumado al apoyo del gobierno provincial y municipal, Libracos no bajó su persiana. "La reacción de la gente fue explosiva y no parábamos de atender. Fue una locura, no esperábamos una afluencia tan nutrida e inmediata. Estábamos muy agradecidos y emocionados al mismo tiempo", confesaba Santiago Rivas.

Esa multitud que se volcó a salvar a Libracos, estaba conformado por generaciones de clientes-lectores. "Fue una satisfacción muy grande el apoyo de los vecinos y vecinas cuando dábamos por terminada la librería. La gente nos ayudó mucho, era emocionante ver tanta gente haciendo fila en la calle con calor para comprar libros y ayudarnos. Yo salía y les decía: 'Qué hacen con este calor', y me respondían: 'Queremos ayudar a la librería porque cuando yo era chica venía con mi mamá a comprar libros'. Otra mujer me dijo 'Mis papás me compraron los libros para el colegio acá'. Recuerdo todo eso y me sigo emocionando porque fue muy importante ese reconocimiento. Sabíamos que éramos conocidos por tantos años pero ese apoyo de la gente fue genial y muy emotivo", expresó Néstor.

Pero no sólo los propietarios y empleados de Libracos recibieron ese generoso y solidario gesto sino también el reconocimiento del Ministerio de Cultura de la Nación que en marzo de 2021 fue declarada de Interés Cultural por ser "desde hace más de cuarenta y siete años un punto de encuentro entre escritores, artistas y la comunidad neuquina".

El reconocimiento fue iniciativa de Lorena Parrilli y Alberto Vivero, diputados nacionales por el Frente de Todos, y contó con la presencia del ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer.

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En el verano de 2021 los vecinos y vecinas de Neuquén se autoconvocaron masivamente para evitar el cierre de la librería que atravesaba una difícil situación económica. Foto Maria Isabel Sanchez.

En el verano de 2021 los vecinos y vecinas de Neuquén se autoconvocaron masivamente para evitar el cierre de la librería que atravesaba una difícil situación económica. Foto Maria Isabel Sanchez.

En la Feria del Libro, 25 años después

No sólo Libracos se caracterizaba por la venta de libros y la excelente atención por parte de sus propietarios y empleados, sino también se destacaba por su presencia en la Cámara de Libreros y Papeleros de Neuquén que llevaban adelante las ferias del libro en la ciudad de Neuquén. La primera Feria del Libro se llevó a cabo en la planta alta de la Galería Jardín que por entonces estaba en construcción y posteriormente en un local del Banco Credicoop sobre la calle Juan B. Justo. La exposición se fue consolidando con la participación de los libreros de Siringa, Logos, Platerito, San Pablo, Oltem, Heidi, entre otros. Otras se realizaron en el Museo Gregorio Álvarez donde escritores locales y nacionales protagonizaban lecturas y conferencias. Entre las figuras destacadas que convocaron a gran cantidad de personas fue la presencia de Quino, el creador de Mafalda, a mediados de los años '90.

La última participación de Libracos en una Feria del Libro organizada por la mencionada cámara fue en 1997 en el predio del Parque Central. Veinticinco años después, en 2022, la librería regresó para participar con un stand en este evento cultural que organiza la Municipalidad de Neuquén, reiterando su presencia en su décima edición realizada entre el 8 y 18 de septiembre pasado.

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El mural hecho por el artista Máximo Catalán en el ingreso a la librería que homenajea a la destacada poeta neuquina Macky Corbalán. Foto Sebastián Fariña Petersen.

El mural hecho por el artista Máximo Catalán en el ingreso a la librería que homenajea a la destacada poeta neuquina Macky Corbalán. Foto Sebastián Fariña Petersen.

Cumpleaños con mural y promociones

Para celebrar los 50 años de Libracos, la librería junto a la Municipalidad de Neuquén organizaron en el marco de la última edición de la Feria Internacional del Libro, una convocatoria a artistas, especializados en muralismo, con la finalidad de intervenir una de las paredes del local de Corrientes 282.

El artista Máximo Catalán resultó ganador del concurso con una obra titulada "La pasajera de arena", en homenaje a uno de los libros de Macky Corbalán, poeta nacida en junio de 1963 en Cutral Co, una de las voces poéticas más influyentes de la región y del país. Periodista y licenciada en servicio social, activa militante del feminismo, autora de numerosos libros de poesía, Corbalán murió el 14 de setiembre de 2014.

El mural de 1.80 metros de ancho y 2 de alto ya puede disfrutarse al ingresar a la librería.

Por otra parte, desde el sábado 7 de octubre, la librería lanzó promociones y descuentos para la compra de libros.

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