Nadie duerme en Unión de Mayo por los ruidos de los pisteros
Los vecinos del barrio Unión de Mayo llevan meses reclamando contra los ruidos molestos en las noches. Desde la Comisión Vecinal denunciaron que nadie les ofreció una solución y que ya no saben a quién recurrir.
Dormir de corrido para los vecinos de las inmediaciones de la plaza del barrio entre las calles Villaguay, Concordia, entre Rufino Ortega y Moritán parece una quimera. El presidente de la Comisión Vecinal de Unión de Mayo, Gustavo Ancafil, aseguró que el ruido que provocan las motos y autos tuneados “es impresionante, es increíble”. Resignado, indicó: “No le veo la solución porque tenemos un problema que es la falta de móviles policiales. Están cansados de venir, siempre tenemos el mismo problema. Llamás a la policía y te atienden de mala gana”.
Dijo que el problema no es nuevo y que se cansó de pedir ayuda. Se trata de jóvenes de 16 años en adelante que suelen reunirse en el Parque Lineal del barrio con sus autos con parlantes para escuchar música a alto volumen y motos con caño de escape libre no reglamentario.
Indicó que en su mayoría llegan de otros sectores de la ciudad. “Se ve que a sus padres no les importa, ojalá escuchen este pedido desesperado de los vecinos”, rogó el vecinalista en declaraciones a LU5.
“Antenoche mandaron las motos (para hacer controles de tránsito) y pensamos que no iba a pasar más y anoche fue una locura” aseveró e indicó que la zona más complicada es la que está comprendida entre el parque y la cancha.
Cuestionó que como respuesta hayan armado un operativo de 19 a 19.40 hace unos días. “El problema no es a las 19 como me avisaron cuando mandaron el operativo. No respondí, qué voy a decirles si los ruidos molestos los tenemos desde las 20 hasta la 1 de la madrugada”, agregó.
Ancafil insistió en la necesidad de contar con uno o dos móviles más con un mayor número de efectivos. “Los llamamos como si ellos no supieran los que tienen que hacer. Hay una ordenanza que prohíbe los ruidos molestos y no hacen nada”, fustigó.
Les solicitó a las autoridades de la Comisaría 21 que hallen la forma de encontrar una solución. “Al comisario le pido si puede hacer algo. No sabemos qué hacer. Cuando estos jóvenes ven a la policía se van. Pero ahora somos rehenes de estos muchachos que vienen aceleran las motos, los autos y es todos los días. Vivo a siete cuadras de la plaza y los siento, pero los que viven en frente los padecen”, ejemplificó el vecinalista.
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