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La Mañana docente

"Nano" Balbo: las lecciones de un maestro que honró la vida aprendiendo y enseñando

Orlando "Nano" Balbo, fallecido en febrero de este año, fue recordado en la Feria del Libro de Neuquén por su labor docente, su compromiso social y su militancia por los derechos humanos tras haber sido víctima durante la dictadura militar.

“Citó a Kafka, la Biblia, Rodolfo Walsh, Primo Levi, Paulo Freire, habló de libros y de las bibliotecas”, recordó el abogado Marcelo Medrano las menciones de escritores y libros que Orlando “Nano” Balbo mencionó el 18 de abril de 2012 cuando declaró como testigo y víctima en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos por 23 ex miembros del Ejércitos, fuerzas de seguridad nacionales y de la provincia de Neuquén y Río Negro y ex agentes de Inteligencia durante la última dictadura militar. Medrano, quien fue abogado de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén durante los juicios contra represores, se refirió al docente fallecido en febrero de este año en la charla “La memoria, una construcción constante” que recorrió la vida de Balbo en la décima edición de la Feria Internacional del Libro de Neuquén que se realizó días atrás en el predio del Parque Central.

En ese emotivo homenaje que se llevó a cabo en el auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes, Medrano hizo alusión a la importancia que le daba a los libros en su vida este destacado docente, sobreviviente de la dictadura militar y militante por los derechos humanos. “Nano contó que cuando estuvo detenido en la cárcel de Rawson en el primer año pudo leer muchísimo, había libros en la biblioteca del penal y los días en que tuvo libros en sus manos decía que no estuvo preso, pero cuando las autoridades descubrieron que el libro era importante 'nos sacaron todos los libros'", contó Medrano.

Detenido el 24 de marzo de 1976, Balbo fue torturado en la Delegación de la Policía Federal de Neuquén, estuvo preso en la cárcel U9 y luego fue trasladado al penal de Rawson, más tarde a la cárcel de Caseros y finalmente se exilio en Roma. Las salvajes sesiones de torturas a las que fue sometido lo dejó sordo. Los interrogatorios y torturas estaban a cargo de Raúl Guglielminetti, agente de inteligencia durante esos años oscuros de horror, desapariciones y muertes.

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“Nano ejerció la docencia con pasión y se la transmitió a los otros”, expresó Susana Barco durante el homenaje en la Feria Internacional del Libro. En la fotografía en la época en que Balbo daba clases en la escuela del paraje Huncal.

“Nano ejerció la docencia con pasión y se la transmitió a los otros”, expresó Susana Barco durante el homenaje en la Feria Internacional del Libro. En la fotografía en la época en que Balbo daba clases en la escuela del paraje Huncal.

“Si uno busca la palabra sordo en el diccionario sale algo así como discapacidad auditiva y como a Nano le gustaba resignificar y redefinir creo que esta palabra sordo la podríamos redefinir en el caso de él que es la capacidad de ganar el sentido de los sentidos”, acotó Medrano . El propio Balbo afirmaba una y otra vez: “Que me hayan dejado sordo no quiere decir que me calle”.

Balbo había nacido el 24 de octubre de 1948 en Pellegrini, Provincia de Buenos Aires, y se recibió de maestro en los años ’60. En 1969 ingresó al servicio militar obligatorio y fue enviado al Regimiento de Infantería de Montaña 26 de Junín de los Andes. Comenzó a dictar clases en la escuela anexa al regimiento al que asistían alumnos de las comunidades mapuches. En 1970 llegó a Neuquén para trabajar como docente en la Dirección de Adultos. Sin lugar a dudas, el pedágogo Paulo Freire influyó en su formación docente porque “fue quien nos ayudó a comprender que lo pedagógico es el saber que le da sentido a nuestra práctica como docentes y que resulta vital para construir nuestra identidad, en tanto es este saber el que nos permite distinguirnos con nitidez de otras prácticas”, explicaba Balbo.

Cuando volvió del exilio en Roma, Balbo llegó a fines de 1984 al paraje Huncal, ubicado en el norte de la provincia de Neuquén, distante 40 kilómetros de Loncopué, donde fue maestro de la comunidad mapuche Millaín Currical.

Sobre la labor docente de Balbo se refirió su colega y amiga Susana Barco, quien fue detenida en julio de 1977 en Villa María, Córdoba. Destacó la pasión por la docencia que tenía Balbo.

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“La memoria, una construcción constante” se denominó la charla en la Feria del Libro en la que participaron Pablo Fernández, Susana Barco y Marcelo Medrano, quienes recorrieron la vida de Orlando “Nano” Balbo, abordando su labor como docente en una comunidad mapuche y su testimonio como víctima del terrorismo de Estado.

“La memoria, una construcción constante” se denominó la charla en la Feria del Libro en la que participaron Pablo Fernández, Susana Barco y Marcelo Medrano, quienes recorrieron la vida de Orlando “Nano” Balbo, abordando su labor como docente en una comunidad mapuche y su testimonio como víctima del terrorismo de Estado.

Si esa pasión no existe no se le despierta la pasión por aprender en el que está enfrente, en el otro, y Nano ejerció esa pasión siempre”, aseguró Barco, que al regreso de la democracia fue designada normalizadora de la Universidad Nacional del Comahue, coordinó la Reforma Educativa Rionegrina y trabajo en la elaboración del Currículo de Formacipmn Docente Neuquino.

“Nos conocimos en el año 1986. Rápidamente tuvimos muchas cosas en común: los dos ex presos políticos, los dos docentes, los dos apasionados por la docencia, los dos admiradores de Paulo Freire y los dos sordos, lo cual establecía un diálogo posible porque nos queríamos mucho”, relató Barco.

La reconocida docente afirmó que el testimonio que brindó frente a los jueces en los juicios contra los represores fueron “actos docentes”. “Habló por él y también por los 30.000 cuyas voces no pudieron ser escuchadas. El esfuerzo de un testimoniante es no sólo psicológico sino corporal porque el cuerpo tiene memoria y cuando uno tiene que volver 40 años y sentir el padecer lo hace con un cuerpo 40 años más viejo. Y eso demanda un soberano esfuerzo y un soberano acto docente”, expresó Barco.

Ese acto docente al que se refirió Barco, se conecta con lo que el escritor Guillermo Saccomanno mencionó cuando presenció la declaración de Balbo ante los jueces y los acusados, jefes militares, suboficiales, civiles que trabajaban en Inteligencia del Ejército, personal de Gendarmería y comisarios retirados. “Con su declaración dio una clase, una clase de justicia”, expresó Saccomanno después de escuchar el testimonio de cuatro horas ante el Tribunal. “Cada cosa que dijo fue pedagogía. Es que al contar, Nano enseña”, escribió Saccomanno en su libro “Un maestro. Una historia de lucha, una lección de vida” que en sus más de 260 páginas retrata gran parte de la vida de Balbo y el reencuentro de ambos cuando el escritor creyó que aquel joven que conoció en 1969 cuando realizaban el servicio militar obligatorio en Junín de los Andes era uno de los tantos desaparecidos de la última dictadura militar.

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“Cuando estuvo detenido en Rawson podía leer los libros de la biblioteca del penal, y decía que no estuvo preso mientras tenía los libros en sus manos”, contó Marcelo Medrano, abogado de la APDH Neuquén.

“Cuando estuvo detenido en Rawson podía leer los libros de la biblioteca del penal, y decía que no estuvo preso mientras tenía los libros en sus manos”, contó Marcelo Medrano, abogado de la APDH Neuquén.

El periodista Pablo Fernández, otra de las personas que brindaron su testimonio durante el homenaje en la Feria del Libro, dijo que “Nano” era un hombre “de una claridad meridiana en los temas del mundo actual y que entendía la posibilidad de compartir ese conocimiento y sumergirse en él”. Se preguntó “cuál era la necesidad de un hombre de la talla de Nano tan grande como su humildad de seguir juntando información, escarbando en la información. Una vez me dijo que estar informado es un trabajo”.

Fernández expresó su admiración por este docente y militante por los derechos humanos y la educación pública. “Yo tuve la suerte de conocer un héroe. Lo admiraba mucha antes de conocerlo y me compartió su amistad”, expresó con emoción. Y agregó que “cuando uno conoce un héroe puede caer en la admiración ciega pero yo entendí porque una vez me transmitió que no había logrado sus objetivos y hablaba de su generación, una generación que se la jugó entera para cambiar el mundo y para cambiar el mundo no había vuelta”.

“Comprender es imposible, conocer es necesario” fue la frase del escritor italiano de origen judío sefardí y sobreviviente del Holocausto Primo Levi que Balbo tomó como suya en su declaración ante los jueces del Tribunal Oral Federal de Neuquén en abril del año 2012. Una declaración que fue lo más parecido a una clase dictada en un luminoso día de justicia.

Un libro que nació en la colimba en Junín de los Andes

“Neuquén es un lugar, un paisaje del cual me enamoré, me pegó bastante fuerte en una experiencia bastante traumática que fue la conscripción en 1969 donde nos conocimos con Nano”, explicó el escritor Guillermo Saccomanno en una charla con LMNeuquén durante su participación en la Feria Internacional del Libro de Neuquén que se realizó días atrás en esta ciudad.

Saccomanno y Balbo trabaron amistad en 1969 cuando ambos hacían el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Infantería de Montaña 26 de Junín de los Andes. Balbo dictaba clases en la escuela anexa al cuartel. Después no se vieron más. “Los dos compartíamos una oficina de la plana mayor del cuartel, donde archivábamos y clasificábamos expedientes. Nano fue maestro de la escuelita de la guarnición donde alfabetizaba a muchos pibes que eran analfabetos y obviamente a muchos mapuches, es decir que el contacto para nosotros con el pueblo mapuche fue fundamental”, explicó.

“En los períodos de la dictadura me había llegado el rumor que Nano estaba desaparecido o muerto”, contó el escritor de Bajo bandera, Cámara gesell, entre otros libros. Muchos años después en San Martín de los Andes alguien le dijo a Saccomanno: “Te manda saludos un amigo tuyo”. Cuando preguntó quién era ese amigo, le respondieron “Nano Balbo”. Se reencontraron. “Yo cuento y vos escribís”, le dijo Nano a su amigo de la colimba. Así nació el libro “Un maestro”.

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