Es la realidad de la Escuela N.º 317 no tiene internet hace meses y ahora se quedó sin transporte escolar para sus alumnos.
En esta escuela no tienen que atar con alambres las ventanas, como sucede en otros establecimientos educativos. Pero tenían una cisterna de agua con ratas de donde se abastecían alumnos y docentes. Reclamaron la instalación de dos tanques con una conexión a la vertiente de agua buena. Una que a veces y con los calores más extremos se seca. Entonces se abastecen del río Malleo.
Perdieron dos meses y medio de clases, hasta que los tanques de agua fueron una realidad en la Escuela Primaria N.º 317. Allí donde las maestras rurales enseñan a 11 alumnos que viven en la zona de la Confluencia del Malleo, el más distante a 15 kilómetros. Desde jardín hasta séptimo grado.
"Desde que empezamos nos encontramos con problemas edilicios", sostuvo su directora suplente, Teresa Figueroa.
En una entrevista con LMNeuquén, abrió su corazón para contarnos las penurias que están pasando lejos y en el olvido. Alguna vez tuvo la chance de contarle a la actual ministra de Educación, Soledad Martínez, todas las necesidades de la comunidad, pero en el Consejo Provincial de Educación se la hicieron corta: "No hay plata".
Tenían que empezar las clases en agosto de 2023, y pudieron recién hacerlo en octubre. Resuelto el problema del agua, se rompió la bomba que chupaba desde el río y perdieron mucho más que días de clases. "En los días más calurosos, de 42 grados centígrados, se nos secó la huerta que habíamos hecho con muchísimo sacrificio para tener verduras. La mayoría de las plantas se secaron porque no había agua", lamentó la docente.
Una empresa de mantenimiento les prestó una bomba hasta que el CPE llegara con la definitiva, y cuando lo hizo, resulta que no pudo ser porque hubo que adaptarla a las mangueras detonadas de casi 250 metros de largo. "Están detonadas, y el portero ha hecho maravillas para parcharlas con cámaras de autos y bicicletas", reveló Figueroa.
Es así que la bomba de agua -que compró el CPE- regresó a Neuquén en busca de los adaptadores, por el mismo camino que lleva a la escuela, lleno de pozos y serruchos, donde cuando llueve prácticamente es imposible llegar. Son casi 30 kilómetros, desde Junín de los Andes. Pero, en el mientras tanto, tenían la bomba prestada. El problema, entonces, fue el transporte escolar.
"Nos avisa el transportista que va a tener que suspender el servicio porque no le cierran los números. El Consejo le pasó un presupuesto más ajustado que solo le alcanza para pagar el combustible y los arreglos de la camioneta, el chofer no lo puede costear. En ese tire y afloje quedamos sin transporte. Nos dijeron que demos clases a los dos alumnos que están más cerca de la escuela. Pero yo necesito darle clases a todos mis alumnos. No puede ser que porque no tenemos cómo traerlos, ellos se lo pierdan. Es discriminación", manifestó muy enojada Teresa.
Es así que desde el 4 de marzo están nuevamente sin clases porque los chicos no tienen cómo llegar. Tenían un campamento programado a Villa Pehuenia que los llenaba de ilusión y por esa razón tuvieron que suspenderlo. También una kermés saludable que es imposible realizar.
"Nos piden que le demos queso untable todos los días, yogurt, pescado, pollo, verduras y frutas, cereales, pan lactal... imaginen si con 140 mil pesos al mes para once alumnos puedo darles esa alimentación. La comida que les damos a los chicos es la que podemos. Parece una burla", advirtió.
De hecho, en diciembre pasado no alcanzó la partida y Teresa sacó de su bolsillo para alimentar a sus alumnos. Hay mamás que también colaboraron con docentes de huevos.
Mientras tanto, sacan de a cuatro a seis alacranes por día de baños, aulas y otros espacios educativos. Dicen que van a fumigar, pero todavía no lo hicieron.
"Sumado a eso, no tenemos Internet, lo único que nos facilita la comunicación con el pueblo en caso de una emergencia. Hace dos meses que estamos así. Ya me cansé de mandar mensajes. Me voy hasta el cerro, donde tomamos señal de un puestero, le pido a la gente de telecomunicaciones del CPE que nos reintegre el servicio y la chica que me atiende me dice que mande un mail o llame a un teléfono fijo ¿Me toman el pelo? Subí una montaña porque no tengo señal y me pide que llame a un número fijo. Estoy muy enojada", expresó.
Las clases terminarán en mayo, pero si empieza a llover como el año pasado será antes porque es imposible llegar. "En los pocos días de clase que tuvimos en octubre y noviembre, hicimos un proyecto con plantas muy lindo. Creamos jabones, cremas. Los chicos re entusiasmados. Íbamos a hacer cerámica con la seño de plástica, también traerlos al Vía Cristi, pero no podemos. Es tiempo que necesitamos para estar con los chicos, enseñarles. Y lo que agota no es el trabajo con ellos ni la escuela, es gestionar 20 veces una cosa que tiene que estar en la escuela, no estoy pidiendo lujos", señaló.
En los días de mucho calor, con 42 grados centígrados, los chicos tuvieron que buscar una sombra para hacer gimnasia. La escuela ni siquiera cuenta con un ventilador. "A ver... nosotros, los docentes, tenemos que ir a dar clases nada más, estas cosas las tienen que cubrir los funcionarios. Y no podemos seguir haciendo malabares. Ya agotamos todas las instancias. Por suerte los padres y maestros están acompañando mucho", cerró la docente.
Te puede interesar...














