Dos veces vio la destrucción en la gomería más vieja de Cipolletti. En 2017, resurgió de las cenizas tras sufrir un voraz incendio que la consumió por completo. El martes por la noche, un joven al volante de un Volkswagen Bora le tiró abajo la puerta y la pared, y le destrozó varias herramientas de trabajo. "Mire que he pasado por varias, pero esta vez estuve cerca", expresó Víctor Hugo Parra, de 57 años.
Poco antes de la medianoche, se encontraba trabajando en el interior de la gomería, cuando escuchó un auto que circulaba a gran velocidad en la calle. "Nunca pensé que se iba a meter en el local", agregó el comerciante.
Fue un segundo. De repente, sintió "la explosión en la cara". No entendía nada. "Me quedé en blanco", contó. Caminó para atrás y vio las luces encendidas de un auto. "Hay que estar al lado de un golpe como el que yo sentí; la verdad que tuve suerte. Es un milagro que esté vivo", expresó.
El auto quedó a escasos dos metros de él, y los dos jóvenes que estaban en el habitáculo pudieron salir por sus propios medios. "¿Qué pasó, loco?", atinó a decirle al conductor. Y éste le dijo que en vez de frenar, se le había trabado la zapatilla entre el freno y el acelerador.
Justo en la esquina donde ocurrió el hecho, en General Paz y Paso de los Libres, hay un badén. Por eso cree que el auto se le descontroló y salió volando.
El auto tiró abajo una puerta muy rígida y la pared, y allí quedó, debajo de un montón de ladrillos. Esta mañana, con la luz del día, el panorama era desolador. El estado de destrucción del inmueble es muy importante, tanto que el gomero no sabe si no corre peligro de derrumbe.
Es por eso que personal municipal tenía previsto pasar por el lugar y evaluar los daños. Mientras tanto, el comerciante damnificado aguardaba la llegada de algún adulto responsable que se haga cargo del desastre que le hicieron. Todavía no tiene certeza alguna de que el conductor del Bora tenga seguro y que éste cubra los daños. "Para mí, es imposible arreglarlo", sostuvo.
Una gomería que resurgió de las cenizas
La emblemática gomería cipoleña sufrió un voraz incendio en 2017 que consumió hasta el último rincón del comercio. Luego de meses de trabajo y ayuda solidaria, Hugo y su familia pudieron volver al local y reabrir sus puertas.
En su momento, los peritos determinaron que el siniestro había sido consecuencia de un chispazo accidental que arrasó con todo lo que había en su interior. Por fortuna, el gomero no estaba cuando las llamas se desataron. Justo había salido.
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